De madrugada

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
Nunca tan desterrada,

Jueves.

Nunca con tanta y tan poca primavera,

tanta en las venas

y en la piel de azahar,

tan poca en la distancia

y en la pena,

tan lejos la acera de mis pies,

tan cerca la garganta

ahogada.

Para que el corazón

no emigre para siempre

de esta tierra

que en Abril no revienta

ni de aromas ni de verde ni de rojo

ni de plata mecida

ni de oro cantado,

ni de “amargura”,

que de lejos resuena en mis oídos grabada.

Si hay un día que pierdo vida

hoy la pierdo cada año.

Si me quedo porque te añoro,

si me voy porque me derramo,

por no abarcar todo tu solsticio

en cinco días escasos.

Me clavas tus garras blancas,

Sevilla.

Con tu “Silencio” primero,

después con tu “Paloma Verde”

como a veces con retraso

enmarcando la Sierpes

de amanecida,

y con tus pasitos pequeños como geisha,

y largos después como diosa,

hecha para recibir los sentimientos

de quien los tiene y los arroja.

Tú, esculpida a la medida de algunos,

lujosa como Cleopatra,

con lágrimas siempre,

pero sin pena dentro.

Eres capaz de recibir a chorros

tantos piropos,

tantos lamentos…

Tuviste que ser inerte

para salir los Jueves

de varios siglos engarzados

y no perder tu belleza

con rosas blancas rodeada.

Llegar hasta mí siempre

en Jueves de madrugada

dejándome tu imagen clara

en mis ojos dibujada,

un dolor en el pecho

que tus pequeñas espadas

me arrojan de tan lejos

siendo de piedra tu alma.

Me quiero adormecer

con el roce de tu palio

con el verde de tu esperanza

con el golpe de tu “alzada”,

y no sentirme como tantas veces

sola de madrugada.
 
Bien escenificada esa Dolorosa, saliendo el Jueves Santo sevillano para dejarnos tu gemido al sentirte sola de madrugada.

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Nunca tan desterrada,

Jueves.

Nunca con tanta y tan poca primavera,

tanta en las venas

y en la piel de azahar,

tan poca en la distancia

y en la pena,

tan lejos la acera de mis pies,

tan cerca la garganta

ahogada.

Para que el corazón

no emigre para siempre

de esta tierra

que en Abril no revienta

ni de aromas ni de verde ni de rojo

ni de plata mecida

ni de oro cantado,

ni de “amargura”,

que de lejos resuena en mis oídos grabada.

Si hay un día que pierdo vida

hoy la pierdo cada año.

Si me quedo porque te añoro,

si me voy porque me derramo,

por no abarcar todo tu solsticio

en cinco días escasos.

Me clavas tus garras blancas,

Sevilla.

Con tu “Silencio” primero,

después con tu “Paloma Verde”

como a veces con retraso

enmarcando la Sierpes

de amanecida,

y con tus pasitos pequeños como geisha,

y largos después como diosa,

hecha para recibir los sentimientos

de quien los tiene y los arroja.

Tú, esculpida a la medida de algunos,

lujosa como Cleopatra,

con lágrimas siempre,

pero sin pena dentro.

Eres capaz de recibir a chorros

tantos piropos,

tantos lamentos…

Tuviste que ser inerte

para salir los Jueves

de varios siglos engarzados

y no perder tu belleza

con rosas blancas rodeada.

Llegar hasta mí siempre

en Jueves de madrugada

dejándome tu imagen clara

en mis ojos dibujada,

un dolor en el pecho

que tus pequeñas espadas

me arrojan de tan lejos

siendo de piedra tu alma.

Me quiero adormecer

con el roce de tu palio

con el verde de tu esperanza

con el golpe de tu “alzada”,

y no sentirme como tantas veces

sola de madrugada.

Un recorrido intenso para apreciar el sentido de
esa madrugada solemne que todos los jueves
de luna llena se abre al espectaculo de un
Sevilla que vive.
felicidades por la imagen general que ofrece
toda la obra. saludos amables de luzyabsenta
 

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