De mi formación de horas vacías en rectángulos

Ricardo José Lascano

Poeta que considera el portal su segunda casa
De mi formación de horas vacías en rectángulos
sumergidas a las formas de las luces incipientes
que procuran las vertientes del ansiado origen;
debo enfrentar su estrecha ideología que auxilia
mi les veleidad y halla una constante inquieta y sugerente
que me aproxima nunca tan distante de mi amable interior
en adoración sostenida, con su cordura indiferente,
no negada. Nunca el tiempo es la causa ni sus aristas
porque recaer en ese origen árido sería auspicioso
o demasiado cómodo a la hora de mirarme desde su fondo
que no es más que una estela de mi alma sumergida
ante un deseo tan vago y dócil como su mano templada;
tan enigmática en su amor profundo que me establece
y me domina la voluntad de su exteriorizada oscuridad,
que es otro fondo cordial y enmudecido en su textura.
De mi en mi soy la voluntad de creer y no desdichar
esa soberanía de ternuras incluidas en el yo hasta el hartazgo,
y no es que no las merodee en su soltura luminaria, no es que no,
ni que si, ni en mi la negación absoluta, solo es un cuidado,
un recipiente que he de levantar y beber mansamente al respirar sobre el tiempo
Todo lo que me fue arrebatado de antemano no importa.
Todo fue perdido en el vacío de mi vacío por no llevar
mis entrañas de sombra combativa, quizás aún perduren
sus escamas de fragante inmortalidad en la silueta de un ayer
que me aproxima definitivamente ante la idea y el prejuicio corrompido por la vida.
Como los ojos nobles de un arpegio que danzaban en los míos
hasta abominar las lágrimas. Ellos fueron acontecidos mucho antes
de ver mi declinada acuarela en su himno cristalino:
Y sé, porque una sola ola de claridad nos une, el porqué de su mañana.
Sé también de su llanto de silencio que se hunden en los sauzales
Y de sus inquietos refugios azules para los soles de esgrimas naranjas.
Hoy, tal vez, ha pasado miles de veces la noche en esas horas vacías.
Y puedo verme reducido en su amor profundo, y se lo agradezco.
 
Última edición:
Ricardo José Lascano;4311221 dijo:
De mi formación de horas vacía en rectángulos
sumergidas en las formas de la luces indigentes
que procuran las vertientes de cualquier origen;
debo enfrentar que la estrecha ideología que socorra
mi le veleidad es una constante inquieta y sugerente
que me aproxima nunca tan distante de mi interior,
pero en adoración sostenida, en la cordura indiferente,
no negada. Nunca el tiempo es la causa ni sus proximidades
porque recaer en ese origen infecundo sería sinuoso
o demasiado cómodo a la hora de mirarme en su fondo
que no es más que una estela de alma corrompida
ante un deseo tan vago y dócil como su mano tendida;
tan enigmático en su amor profundo que me establece
y me domina en la voluntad de la ostentada negrura,
que es otro fondo cordial y enmudecido en su textura.
De mi en mi soy la voluntad de creer y no desdichar
esa soberanía de ternuras incluidas en el yo hasta el hartazgo,
Y no es que no las divague en su soltura luminaria, no es que no,
ni que si, ni en mi la negación absoluta, solo es un cuidado,
un recipiente que he de levantar y beber incansablemente al respirar.
Todo lo que me fue arrebatado de antemano no importa.
Todo fue perdido en el vacío de mi vacío por no llevar
mis entrañas de sombra combativa, quizás aún perduren
sus escamas de fragante espuma en la silueta de un ayer
que me aproxima pero nunca tan cerca de lo que me encendió
definitivamente ante la idea y el prejuicio corrompido por la vida.
Como los ojos nobles de un arpegio que danzaban en los míos
hasta abominar las lágrimas. Ellos fueron acontecidos mucho antes
de ver mi declinada acuarela en su himno cristalino:
Y sé, porque una sola ola de claridad nos une, el porqué de su mañana.
Sé también de su llanto de silencio que se hunden en los sauzales
Y de sus inquietos refugios azules para los soles de esgrimas naranjas.
Hoy, tal vez, ha pasado miles de veces la noche en esas horas vacías.
Y puedo verme reducido en su amor profundo.


Ricardo
Encuentro en tu poesía de corte filosófico esa interiorización en donde el ser se cuestiona a si mismo y busca las prioridades del presente. Crecimos con el asombro, despertamos la duda, nos sumergimos en un examen crítico todo para encontrar la vía que nos conduce a la certeza de un amor profundo.
Me ha gustado leerte en esta entrega.
Creo que por ahí falta una "S"
Estrellas y cariños
Ana
 
Ricardo
Encuentro en tu poesía de corte filosófico esa interiorización en donde el ser se cuestiona a si mismo y busca las prioridades del presente. Crecimos con el asombro, despertamos la duda, nos sumergimos en un examen crítico todo para encontrar la vía que nos conduce a la certeza de un amor profundo.
Me ha gustado leerte en esta entrega.
Creo que por ahí falta una "S"
Estrellas y cariños
Ana


Gracias querida amiga, tu palabra tan valiosa, un abrazo fuerte.
 
Ricardo José Lascano;4311221 dijo:
De mi formación de horas vacías en rectángulos
sumergidas en las formas de las luces indigentes
que procuran las vertientes de cualquier origen
debo enfrentar que la estrecha ideología que socorra
mi les veleidad es una constante inquieta y sugerente
que me aproxima nunca tan distante de mi interior
pero, en adoración sostenida, en la cordura indiferente,
no negada ya que nunca es el tiempo la causa
ni sus proximidades.
Porque recaer en ése origen infecundo sería sinuoso
o demasiado cómodo a la hora de mirarme en su fondo
que no es más que una estela de alma corrompida
ante un deseo tan vago y dócil como la mano
tendida de lo inexacto, tan enigmático en su dolor profundo
que me establece y me domina en la voluntad de la ostentada negrura,
que es otro fondo cordial y enmudecido en su textura.
De mí en mí soy la voluntad de creer y no “desdichar”
esa soberanía de ternuras incluidas en los laberintos hasta el hartazgo,
y no es que no las divague en su soltura luminaria, no es que no,
ni que si, ni en mí la negación absoluta, solo es un cuidado,
un recipiente que he de levantar y beber mansamente al respirar.
Todo lo que me fue arrebatado de antemano ya no importa.
Todo fue perdido en el vacío de mi vacío por no llevar
mis entrañas a la sombra definitiva, quizás aún perduren
sus escamas de fragante espuma en la silueta de un ayer
que me aproxima pero nunca tan cerca de lo que me encendió
definitivamente ante la idea y el prejuicio corrompido por la vida.
Como los ojos nobles de un arpegio que danzaban en los míos
hasta abominar las lágrimas, aquellas que fueron
mucho antes de ver mi declinada acuarela en su himno cristalino,
porque una ola de claridad tiende a unir el origen
en su fugaz memoria, como también sus inquietos refugios agitando
el vértigo y hoy, que ha pasado miles de veces la noche,
desde esas horas vacías puedo verme reducido
hasta tocar el amor profundo, y se lo agradezco.

interesante autorelato de dudas y desesperanzas grato leerte
 
Ricardo José Lascano;4311221 dijo:
De mi formación de horas vacías en rectángulos
sumergidas a las formas de las luces incipientes
que procuran las vertientes del ansiado origen;
debo enfrentar su estrecha ideología que auxilia
mi les veleidad y halla una constante inquieta y sugerente
que me aproxima nunca tan distante de mi amable interior
en adoración sostenida, con su cordura indiferente,
no negada. Nunca el tiempo es la causa ni sus aristas
porque recaer en ese origen árido sería auspicioso
o demasiado cómodo a la hora de mirarme desde su fondo
que no es más que una estela de mi alma sumergida
ante un deseo tan vago y dócil como su mano templada;
tan enigmática en su amor profundo que me establece
y me domina la voluntad de su exteriorizada oscuridad,
que es otro fondo cordial y enmudecido en su textura.
De mi en mi soy la voluntad de creer y no desdichar
esa soberanía de ternuras incluidas en el yo hasta el hartazgo,
y no es que no las merodee en su soltura luminaria, no es que no,
ni que si, ni en mi la negación absoluta, solo es un cuidado,
un recipiente que he de levantar y beber mansamente al respirar sobre el tiempo
Todo lo que me fue arrebatado de antemano no importa.
Todo fue perdido en el vacío de mi vacío por no llevar
mis entrañas de sombra combativa, quizás aún perduren
sus escamas de fragante inmortalidad en la silueta de un ayer
que me aproxima definitivamente ante la idea y el prejuicio corrompido por la vida.
Como los ojos nobles de un arpegio que danzaban en los míos
hasta abominar las lágrimas. Ellos fueron acontecidos mucho antes
de ver mi declinada acuarela en su himno cristalino:
Y sé, porque una sola ola de claridad nos une, el porqué de su mañana.
Sé también de su llanto de silencio que se hunden en los sauzales
Y de sus inquietos refugios azules para los soles de esgrimas naranjas.
Hoy, tal vez, ha pasado miles de veces la noche en esas horas vacías.
Y puedo verme reducido en su amor profundo, y se lo agradezco.

profundas letras que nos dejas entrever, abrazos
 

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