¡Bebé eras esa mañana que llegaste!
Como buen travieso, alegraste nuestra vida
haciendo que te adoráramos enseguida.
¡Eras bebé, la mañana que te marchaste!
Tus mimos y caricias hurtaron el amor
poquito a poco de quienes te rodearon
ellos, que ahora, con tu partida quedaron
con lo que les deja tu adiós, profundo dolor.
Contigo esos meses fueron de gran encanto
desde el día cuando llegaste repentino
más al irte, las aves trinan triste canto.
En aquel lugar donde la tierra te baña,
en ese rincón escapa un único trino,
¡Es del muñeco de felpa que te acompaña!
Como buen travieso, alegraste nuestra vida
haciendo que te adoráramos enseguida.
¡Eras bebé, la mañana que te marchaste!
Tus mimos y caricias hurtaron el amor
poquito a poco de quienes te rodearon
ellos, que ahora, con tu partida quedaron
con lo que les deja tu adiós, profundo dolor.
Contigo esos meses fueron de gran encanto
desde el día cuando llegaste repentino
más al irte, las aves trinan triste canto.
En aquel lugar donde la tierra te baña,
en ese rincón escapa un único trino,
¡Es del muñeco de felpa que te acompaña!