Aquí,
donde los días de tormenta,
se entremezclan los sonidos
y los relámpagos se confunden
con las maletas de los jóvenes
vástagos salvajes de la vida
e insensatos soñadores
trotando
por el asfalto
en busca de más rugidos a los que
confundir.
Uno solo,
un solo relámpago que quiere no ser confundido
y por entonces,
uno de los ángeles sin alas que por ahí circula con su maleta
roñosa
se ríe bajo su paraguas
de su (in)digno adversario
con tal fuerza,
que todo enmudece.
La lluvia solo
le acompaña.
donde los días de tormenta,
se entremezclan los sonidos
y los relámpagos se confunden
con las maletas de los jóvenes
vástagos salvajes de la vida
e insensatos soñadores
trotando
por el asfalto
en busca de más rugidos a los que
confundir.
Uno solo,
un solo relámpago que quiere no ser confundido
y por entonces,
uno de los ángeles sin alas que por ahí circula con su maleta
roñosa
se ríe bajo su paraguas
de su (in)digno adversario
con tal fuerza,
que todo enmudece.
La lluvia solo
le acompaña.
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