Alex Courant
Poeta adicto al portal
De repente, a solas, me encuentro
con mi funesta soledad
y no sé cómo decirle que, esta vez,
falta tu cuerpo junto al mío.
Tengo que cerrar los labios
para no ver la estela de tu sombra
cavando en mi memoria,
apretarme más el bozal de mis ojos
para no ladrar lágrimas,
sujetar la mordaza en mis oídos
para no oírte como el agua:
perforando el corazón de una roca.
De repente, a solas, me encuentro
con la soledad en galas de la tristeza
y ya no sé cómo hablarme a mí mismo,
ni decirme que esta noche faltas tú.
Esta tu ausencia en mi ausencia habla
de los cuerpos donde nos encontramos
a plenitud con su desnuda soledad.
Te lo dice el hocico de mi alma
que bien sabe que perpetua,
sombra en la sombra, silencio a silencio,
seguirás siendo todas mis palabras.
con mi funesta soledad
y no sé cómo decirle que, esta vez,
falta tu cuerpo junto al mío.
Tengo que cerrar los labios
para no ver la estela de tu sombra
cavando en mi memoria,
apretarme más el bozal de mis ojos
para no ladrar lágrimas,
sujetar la mordaza en mis oídos
para no oírte como el agua:
perforando el corazón de una roca.
De repente, a solas, me encuentro
con la soledad en galas de la tristeza
y ya no sé cómo hablarme a mí mismo,
ni decirme que esta noche faltas tú.
Esta tu ausencia en mi ausencia habla
de los cuerpos donde nos encontramos
a plenitud con su desnuda soledad.
Te lo dice el hocico de mi alma
que bien sabe que perpetua,
sombra en la sombra, silencio a silencio,
seguirás siendo todas mis palabras.