Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
DEBER DEL CUERPO
DEBER DEL CUERPO que se hace escudilla
escondedero de la luz
salvífica y vibrátil,
esa rosca que enhebra la eyectada distancia
en la prole del vecino
en la jactancia de los días que son fuego
o tal vez esa ceniza que horneó el fogón
y no supo esgrimir el alimento
ser albúmina metabólica del estómago.
Deber que finjo como celeste especie
así la sombra me alimenta;
sigo persiguiendo algunos colores
a través del ocaso despidiéndose.
DEBER DEL CUERPO que se hace escudilla
escondedero de la luz
salvífica y vibrátil,
esa rosca que enhebra la eyectada distancia
en la prole del vecino
en la jactancia de los días que son fuego
o tal vez esa ceniza que horneó el fogón
y no supo esgrimir el alimento
ser albúmina metabólica del estómago.
Deber que finjo como celeste especie
así la sombra me alimenta;
sigo persiguiendo algunos colores
a través del ocaso despidiéndose.
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