César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cada vez que uno escribe debería llover
como en esta cola de noche
que se despide.
Llover sobre la pátina enmohecida
o moho hecho pátina a fuerza de tanto suplicio,
del (como diría una amiga poeta con sus olas)
sentipensamiento.
Dejarse caer mustia y débil,
y sangrada
en el núcleo azul-cerrado del silencio
¿Has visto al silencio, Olas Caderas?
Darle guarachas y torturas que lo escandalicen
como los pajaritos.
Cola de noche humedecida
En cada cuarteadura del alma hecha
a picotazos
de soledad
debería llover
agostada
debería.
En el café, sobre su humo ilusiones
y en las fosas
los ojos, las pérdidas pátinas fracasos
versos nonatos
gritos que no…
Aullidos
cola de noche que ya se despide
dáctilo punzante, última línea
como en esta cola de noche
que se despide.
Llover sobre la pátina enmohecida
o moho hecho pátina a fuerza de tanto suplicio,
del (como diría una amiga poeta con sus olas)
sentipensamiento.
Dejarse caer mustia y débil,
y sangrada
en el núcleo azul-cerrado del silencio
¿Has visto al silencio, Olas Caderas?
Darle guarachas y torturas que lo escandalicen
como los pajaritos.
Cola de noche humedecida
En cada cuarteadura del alma hecha
a picotazos
de soledad
debería llover
agostada
debería.
En el café, sobre su humo ilusiones
y en las fosas
los ojos, las pérdidas pátinas fracasos
versos nonatos
gritos que no…
Aullidos
cola de noche que ya se despide
dáctilo punzante, última línea
llover.
Julio y agosto, 2022. Y lluvia.
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