Ronald Bonilla
Poeta asiduo al portal

Fuiste por todas las cuecas de tu pueblo,
por todos los amores,
por todas las promesas, por las latas vacías
que se atiborraban al lado de los pobres,
entonaste todas sus canciones;
a la cola: hermanos, hijos,
algunos ya sin huesos,
delante, el poeta de los antipoemas
que aún canta sus signos impuros a este siglo.
Fuiste por todas las muertes y las vidas,
donde mineros y mujeres enterradas
te aclamasen,
fuiste tu misma Chile de orillas imposibles,
de lado a lado,
con la guitarra, con tus dientes, fierecillas,
con tus manchas y tus ojos negrísimos
de claridad.
Fuiste gracias a la vida entera
una vida de carpas y copihues,
una vida de cenizas empezadas.
Nos dejaste la sangre y los latidos.
Ahora qué hacer sino escucharte,
misa primorosa de la gente.
De mi libro inédito ALTAR DE DESCONCIERTOS
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Imagen;: Revista Sudestada