Dedicado a A. M. que me lee desde el infierno.
Parado que no tienes ya ilusión,
que renuncias obligado al vil metal...
Te refugias, en vano, en el dolor,
y abusando con frecuencia del alcohol
tu vida es un ejemplo de mediocridad.
Buscando en el trabajo solución
que no existe para ti en la sociedad
te hundes en el fango más y más
y pegas un vistazo alrededor
y ves lo que les pasa a los demás,
tampoco están mucho mejor.
Tomaste una terrible decisión.
¿Por qué no lo quisiste meditar?
Quizás tendrías que aguantar
un tiempo de penuria y de aflicción.
El disparo destrozó tu corazón...
¡Adiós, amigo mío, adiós!
P.D., Nunca te olvidaré, amigo mío.
--..--