Viento de américa
Poeta adicto al portal
Consultorio poco ortodoxo
-una combi cargada de gente-
y una hermosa doctora en ciernes
apretada contra mi hombro.
Como despedida un beso en la mejilla.
Bajó del pesero, no sin antes dejar la receta:
Para la tristeza y tus ojeras
toma dos de éstos en la mañana
y dos antes de dormir,
ahuyentarán el mal de amores y la soledad.
En la segunda consulta, después de la tregua,
dejó la receta más cerca,
en la comisura de los labios,
es decir, más cerca del corazón:
Te aumentaré la dosis.
Ahora serán tres en la mañana,
tres en la tarde, y, en la noche, antes de dormir,
unta los que quieras en todo el cuerpo.
Bajó del consultorio,
y se fue sonriendo como la mañana.
-una combi cargada de gente-
y una hermosa doctora en ciernes
apretada contra mi hombro.
Como despedida un beso en la mejilla.
Bajó del pesero, no sin antes dejar la receta:
Para la tristeza y tus ojeras
toma dos de éstos en la mañana
y dos antes de dormir,
ahuyentarán el mal de amores y la soledad.
En la segunda consulta, después de la tregua,
dejó la receta más cerca,
en la comisura de los labios,
es decir, más cerca del corazón:
Te aumentaré la dosis.
Ahora serán tres en la mañana,
tres en la tarde, y, en la noche, antes de dormir,
unta los que quieras en todo el cuerpo.
Bajó del consultorio,
y se fue sonriendo como la mañana.
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