SANDINUS
Poeta recién llegado
Las delicias galácticas
Último piso de un edificio de incubadoras
eterno pasillo de puertas tristes
tiempo inexistente tras las paredes del 712.
Adentro parece la escena de un crimen,
el mantel se desangra de vino tinto
encharcando la alfombra con rojos perpetuos.
Un camino de prendas serpentea,
dejando evidencias pasionales
en los lugares mas absurdos:
una corbata se aferra a la lámpara
un tacón se ahoga en la pecera.
Y los amantes, los culpables , los despreocupados,
refugian besos y caricias bajo las sabanas,
sumergidos en una improvisada danza de pieles
que buscan ansiosas encender fuego por fricción.
Paraíso del desenfreno,
cueva de la lujuria,
mediocre departamento.
En la cocina un caldo hierve desesperado,
en el baño, un grifo llora de olvido
y en el cuarto los amantes sólo se conciben a sí mismos.
Una mezcla mágica de sudor y saliva hechiza la cama,
desprendiéndole unas enormes alas blancas
que aletean incomodas en el cuarto que se hace mas estrecho.
La cama voladora rompe la ventana y huye a la libertad
lleva sobre su lomo a los amantes por lugares desconocidos,
huyendo de edificios, esquinas, manecillas, polvo, hambre,
realidad.
Visitan el gigantesco desierto de la desnudez,
donde las montañas son caderas de mujer
y fálicos cactus esperan sedientos de oasis.
Sobrevuelan en una pradera de amorivoras lenguas
planeando al ras para dejarse lamer de vez en cuando.
El clima se hace mas húmedo,
han llegado a las selvas púbicas, oscuras,
calurosas, donde los frutos son mas jugosos.
Se refrescan en océanos de sudor,
bancos de peces los rozan y
hacen remolinos de colores.
La cama se evapora , se eleva
alejándose de la tierra , de los mares, de la cordura.
Alcanza el cielo y sobrepasa las nubes
donde hay ángeles que los observan envidiosos.
Suben, suben , violando todas las barreras atmosféricas.
La cama pierde el control y viaja a velocidad luz,
llevándolos por perfumadas nebulosas de polvo orgásmico
donde miles de estrellas fugaces arremeten contra sus cuerpos,
y sus gritos de placer se pierden en el vació.
Los astros giran alrededor de ellos,
refutando las leyes de Copérnico.
Atraviesan todos los agujeros negros existentes,
ardientes soles se vuelven supernovas,
y ocurren big bangs por cada latido de sus corazones.
La vía láctea ,blanca, brillante,
se desborda en la negrura del universo.
De pronto se escucha un ruido terrible,
que los hace retroceder al instante
dejando atrás las delicias galácticas,
y cayendo súbitamente
en la asquerosa realidad de lo tangible.
En la realidad cúbica del departamento.
En la realidad del sonido frío de unas llaves
que abriendo la cerradura,
profanan los paraísos del 712.
Último piso de un edificio de incubadoras
eterno pasillo de puertas tristes
tiempo inexistente tras las paredes del 712.
Adentro parece la escena de un crimen,
el mantel se desangra de vino tinto
encharcando la alfombra con rojos perpetuos.
Un camino de prendas serpentea,
dejando evidencias pasionales
en los lugares mas absurdos:
una corbata se aferra a la lámpara
un tacón se ahoga en la pecera.
Y los amantes, los culpables , los despreocupados,
refugian besos y caricias bajo las sabanas,
sumergidos en una improvisada danza de pieles
que buscan ansiosas encender fuego por fricción.
Paraíso del desenfreno,
cueva de la lujuria,
mediocre departamento.
En la cocina un caldo hierve desesperado,
en el baño, un grifo llora de olvido
y en el cuarto los amantes sólo se conciben a sí mismos.
Una mezcla mágica de sudor y saliva hechiza la cama,
desprendiéndole unas enormes alas blancas
que aletean incomodas en el cuarto que se hace mas estrecho.
La cama voladora rompe la ventana y huye a la libertad
lleva sobre su lomo a los amantes por lugares desconocidos,
huyendo de edificios, esquinas, manecillas, polvo, hambre,
realidad.
Visitan el gigantesco desierto de la desnudez,
donde las montañas son caderas de mujer
y fálicos cactus esperan sedientos de oasis.
Sobrevuelan en una pradera de amorivoras lenguas
planeando al ras para dejarse lamer de vez en cuando.
El clima se hace mas húmedo,
han llegado a las selvas púbicas, oscuras,
calurosas, donde los frutos son mas jugosos.
Se refrescan en océanos de sudor,
bancos de peces los rozan y
hacen remolinos de colores.
La cama se evapora , se eleva
alejándose de la tierra , de los mares, de la cordura.
Alcanza el cielo y sobrepasa las nubes
donde hay ángeles que los observan envidiosos.
Suben, suben , violando todas las barreras atmosféricas.
La cama pierde el control y viaja a velocidad luz,
llevándolos por perfumadas nebulosas de polvo orgásmico
donde miles de estrellas fugaces arremeten contra sus cuerpos,
y sus gritos de placer se pierden en el vació.
Los astros giran alrededor de ellos,
refutando las leyes de Copérnico.
Atraviesan todos los agujeros negros existentes,
ardientes soles se vuelven supernovas,
y ocurren big bangs por cada latido de sus corazones.
La vía láctea ,blanca, brillante,
se desborda en la negrura del universo.
De pronto se escucha un ruido terrible,
que los hace retroceder al instante
dejando atrás las delicias galácticas,
y cayendo súbitamente
en la asquerosa realidad de lo tangible.
En la realidad cúbica del departamento.
En la realidad del sonido frío de unas llaves
que abriendo la cerradura,
profanan los paraísos del 712.