Delirios de verdad

Pablito84

Poeta recién llegado
Ya nada queda en esta ciudad, los perros de la esquina se han guardado bajo el primer cartón que encontraron. La ciudad está vacía, ni las putas ni los shoros esperan en el parque, ni los enamorados ni los desilusionados se fuman un cigarrillo en la tienda de la vieja chismosa.
La ciudad está callada, todos descansan su trasero frente a un monitor o sobre el regazo de quien creen amar; los sueños nos engañan a diario, al despertar y al volver a dormir. Fernanda sigue esperando un sereno, pero ya no lo hace parada en su balcón; la ciudad está vacía, algo va muriendo en cada esquina, todo fue arrasado por algún carroñero que nos pilló dormidos.
El cielo se desmorona, se cae ladrillo a ladrillo; una niña, mejor dicho la sombra de una niña ha montado un triciclo y se va veloz sin rumbo, su cabello se ha enredado con el cielo, que se rasga con cada pedaleada.
Niña, cabello, cielo, triciclo: Fusión, explosión, implosión, respiraciones rápidas, pitidos insoportables rechinan en el oído, sueño. ¡El cielo! ¡El cielo se cae a pedazos!
La ciudad agoniza en silencio, algo muere en cada esquina..
 
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