Arquisivilio
Poeta recién llegado
Tratando de encontrar tres pies al gato,
observar con gozosa displicencia
el gesto de mirar hacia otro lado,
carga las tintas de la pertinencia.
Cuando el vaso ya está rebosado,
las ruinas retozan por el suelo,
la esperanza su verde ha enlutado
y las salidas visten de hierro.
Donde vive la espada del noble
con la azada perdida del labriego,
allí donde la mente perdió el norte
reinan la ansiedad y el desespero.
Que difícil ver el cielo
a dos metros bajo tierra
como notar el consuelo
con gruesos muros de piedra.
Siervo de un infierno vivo
entorno todo atormenta
no veo invitado ni nativo
tan solo la amargura me contempla.
Puede que un día se abra el cielo,
merced de un místico milagro,
sea tal vez porque lo anhelo
o en forma de un amigo al otro lado.
observar con gozosa displicencia
el gesto de mirar hacia otro lado,
carga las tintas de la pertinencia.
Cuando el vaso ya está rebosado,
las ruinas retozan por el suelo,
la esperanza su verde ha enlutado
y las salidas visten de hierro.
Donde vive la espada del noble
con la azada perdida del labriego,
allí donde la mente perdió el norte
reinan la ansiedad y el desespero.
Que difícil ver el cielo
a dos metros bajo tierra
como notar el consuelo
con gruesos muros de piedra.
Siervo de un infierno vivo
entorno todo atormenta
no veo invitado ni nativo
tan solo la amargura me contempla.
Puede que un día se abra el cielo,
merced de un místico milagro,
sea tal vez porque lo anhelo
o en forma de un amigo al otro lado.