Littera
Poeta asiduo al portal
Cuanto ciego y ardiente otrora te escribiera
por recrear tus ojos e incitar tu sonrisa
paréceme al presente una añeja banquisa
que el iracundo tiempo carcome y aligera.
Cuanta te dedicase palabra lisonjera
por rasar tu cintura cual deleitable brisa,
dime, ¿qué fue a la postre sino frágil povisa
que la furia del viento cruelmente destruyera?
No pronuncies mi nombre cuando, triste y llorosa,
sientas algente el alma y vulnerado el pecho,
cautiva la conciencia y tremolante el pulso:
no te ornará mi mano con azucena o rosa,
ni alumbrará mi voz tu solitario lecho
ni trocará mi verso tu hiel en néctar mulso.
por recrear tus ojos e incitar tu sonrisa
paréceme al presente una añeja banquisa
que el iracundo tiempo carcome y aligera.
Cuanta te dedicase palabra lisonjera
por rasar tu cintura cual deleitable brisa,
dime, ¿qué fue a la postre sino frágil povisa
que la furia del viento cruelmente destruyera?
No pronuncies mi nombre cuando, triste y llorosa,
sientas algente el alma y vulnerado el pecho,
cautiva la conciencia y tremolante el pulso:
no te ornará mi mano con azucena o rosa,
ni alumbrará mi voz tu solitario lecho
ni trocará mi verso tu hiel en néctar mulso.