Franco Harris
Poeta recién llegado
Algo pasa ¿Acaso me habré enfermado?
¿Que clase de virus a mi corazón ha infectado?
Los ojos se empañan como ventanas de invierno
y la sangre me hierve como en caldera de infierno.
Tan absurdo como la nieve en verano
o aquella insolación que derrite el hielo siberiano
donde nunca sale el sol
y el calor se ha convertido en ficción.
Hace ayeres que vencí el vicio
y aun me cuesta respirar el suplicio,
duelen los huesos de la memoria
raídos por una cruenta historia
mientras los años se arremolinan dementes
como las hormigas a un dulce hallazgo sin precedentes.
Hay una aguja punzante en la mente
que se clavó miserable, tan profundamente,
es intermitente ante lo que dice el presente,
tal vez el origen de lo que yace insolente.
Una gota gélida dibujando la espina dorsal
pareciendo la trompeta del juicio final
y un beso de frío metal degollando la escueta tranquilidad
que tirita de miedo al llegar la oscuridad,
cierro los ojos y me aterro de pensar
que ha llegado mi hora de volver a empezar.
-Doctor ¿Que me esta carcomiendo la alegría?
¿Acaso son síntomas o es quizás la pura agonía
de esta enfermedad tan solo mía?
¿Será porque no hay cura para la edad que en mi dormía?
¿Que clase de virus a mi corazón ha infectado?
Los ojos se empañan como ventanas de invierno
y la sangre me hierve como en caldera de infierno.
Tan absurdo como la nieve en verano
o aquella insolación que derrite el hielo siberiano
donde nunca sale el sol
y el calor se ha convertido en ficción.
Hace ayeres que vencí el vicio
y aun me cuesta respirar el suplicio,
duelen los huesos de la memoria
raídos por una cruenta historia
mientras los años se arremolinan dementes
como las hormigas a un dulce hallazgo sin precedentes.
Hay una aguja punzante en la mente
que se clavó miserable, tan profundamente,
es intermitente ante lo que dice el presente,
tal vez el origen de lo que yace insolente.
Una gota gélida dibujando la espina dorsal
pareciendo la trompeta del juicio final
y un beso de frío metal degollando la escueta tranquilidad
que tirita de miedo al llegar la oscuridad,
cierro los ojos y me aterro de pensar
que ha llegado mi hora de volver a empezar.
-Doctor ¿Que me esta carcomiendo la alegría?
¿Acaso son síntomas o es quizás la pura agonía
de esta enfermedad tan solo mía?
¿Será porque no hay cura para la edad que en mi dormía?
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