IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Me despierto entre ansiedades,
de un sueño o hacia otro,
pesadillas que me acorralan,
entre pasado y futuro,
gélidos lamentos me corroen la piel,
el tiempo nunca me da la última estocada,
incierto se vuelve el presente,
así como mi interna incertidumbre,
servidumbre a mis miedos
que se están volviendo realidad,
inspiro cercana finitud,
la daga sentida del cielo,
la parca efectiva del viento,
exhalo aún más vacío,
como si la voz, de un muerto,
se me perdiera entre nostalgia y lamento,
quisiera el velo ennegrecido, mi luz,
pero me veo oscurecido,
corrompiéndome desde mis ojos,
condenas del alma,
vemos lo que anhelamos, obnubilados,
oímos propias advertencias
que se pierden divergiéndose entre sí,
elásticamente,
hasta retornar,
mente en blanco,
convergen y vislumbramos,
sonrisas quebradas de astros apagados,
estatuas de luz,
de brillo impotente,
de destello valiente,
promesas que mienten,
apesadumbrado el día acaba,
herrumbrado mi cadáver en agonía,
en su lasitud se postra aún mi alma,
admitiendo su falencia y su valía,
se cercena de tristeza,
emociones y sentidos profundos,
segrega lumínicamente,
desangrándose junto al silencio.
de un sueño o hacia otro,
pesadillas que me acorralan,
entre pasado y futuro,
gélidos lamentos me corroen la piel,
el tiempo nunca me da la última estocada,
incierto se vuelve el presente,
así como mi interna incertidumbre,
servidumbre a mis miedos
que se están volviendo realidad,
inspiro cercana finitud,
la daga sentida del cielo,
la parca efectiva del viento,
exhalo aún más vacío,
como si la voz, de un muerto,
se me perdiera entre nostalgia y lamento,
quisiera el velo ennegrecido, mi luz,
pero me veo oscurecido,
corrompiéndome desde mis ojos,
condenas del alma,
vemos lo que anhelamos, obnubilados,
oímos propias advertencias
que se pierden divergiéndose entre sí,
elásticamente,
hasta retornar,
mente en blanco,
convergen y vislumbramos,
sonrisas quebradas de astros apagados,
estatuas de luz,
de brillo impotente,
de destello valiente,
promesas que mienten,
apesadumbrado el día acaba,
herrumbrado mi cadáver en agonía,
en su lasitud se postra aún mi alma,
admitiendo su falencia y su valía,
se cercena de tristeza,
emociones y sentidos profundos,
segrega lumínicamente,
desangrándose junto al silencio.