Desapareció la bella Rosalinda - Cuento amazónico.

orellanapoet

Poeta recién llegado
Desapareció la bella Rosalina!

Desapareció la bella Rosalinda!, se rumorea en el pueblo de Orellana,
"Yo vi que fue a bañarse en el rio", dice con tristeza su menor hermana,
lamentándose todo el pueblo, al confirmarse trágica noticia de su desaparición.
Pescadores, chapaneros y mitayeros, convocados por el padre José -
respetado sacerdote del pueblo- empiezan a buscarla rio abajo,
barriendo con tarrafas el misterioso Ucayali;
Pero nadie encuentra la bella Rosalinda, no hay rastros de su cuerpo,
para ofrecer al menos, el más triste de los consuelos a los suyos.
-comenta afligido el Padre José, desde la parroquia del pueblo.
Pero fuertes rumores llegan desde todos los barrios de de Orellana:
Se la tragó la Yacumama!, La hundió una fuerte Muyuna,
la desapareció una celosa Yara, se la llevó el poderoso Yacuruna!.
se escuchaba decir a la multitud reunida en la plaza,
Quizá se ahogó la pobre niña, Aseguró Don Arturo - el más hábil
compositor del pueblo- mientras sostenía su inseparable guitarra,
Eso es poco probable dijo la profesora zaida, -Ella es una gran nadadora-
Fue el bufeo colorado señoras y señores!, Y ésto no es ningún cuento de
hadas, dijo ante la supersticiosa multitud el misterioso brujo don Rabada
-mientras dejaba de entonar su quena- el mapacho y el ayahuasca no
me esconden nada:
"Rosalinda fue a la balsa del río, a bañarse como todas las tardes
Pero ya el bufeo la observaba, y la siguió desde mucho antes"
"Convertido en un galante caballero, con rubios cabellos ante ella se
presentó, y la invitó a seguirla a nado, y con un fuerte hechizo la cautivó"
"Y en lo profundo del rio se la llevaron, Rosalinda quedará ahí encantada
Y vivirá en lo profundo por siempre, a menos que no se haga nada"
"Pero díganos que podemos hacer", interrumpió con notoria tristeza
don Balbisho, el papá de Rosalina- "Ayúdenos a encontrarla don Rabada",
Imploró entre lágrimas doña Siriaquita, la desesperada madre de la bella joven.
"Yo puedo traerla de vuelta señores", así que no estén del todo tristes
-Dijo seguro el misterioso brujo- Pero una oportunidad sólo existe:
"En la próxima noche de luna llena iremos al lugar donde está Rosalinda,
pero sólo irán las personas que yo elija, nadie más deberá seguirnos,
Ella estará en el encantado lago Sunicocha, en la orilla aparecerá sin ninguna duda"
Llegaremos allí sin hacer ruido, la luna llena será nuestra guía
Un descuido del bufeo aprovecharemos, y traeremos de vuelta a la bella
joven. Pero nadie debe dejarse ver por ella antes de tiempo, o la habremos
perdido para siempre." Dijo seguro don Rabada, y todos asintieron con
la cabeza, dejando en evidencia que todo había quedado claro.
el pueblo comentó al dia siguiente, que los elegidos por el brujo Rabada
fueron Don Marcio - hombre de mundo, fuerte, seductor
empedernido-, don Jorge - prudente y sabio panadero del pueblo- y el
joven Esteban (de quien se rumoraba tenía un romance con la bella
Rosalinda), y los padres de Rosalinda.
La noche del 27 de junio, día en el que el pueblo celebraba su tradicional
fiesta patronal, se encontraron en la orilla en el lugar pactado, donde un
ligero bote sin motor los llevaría al lugar indicado; entonces su madre
comentó que Rosalinda entre sueños se le presentó una noche antes,
y le dijo lo siguiente:
"Mamá no deben buscarme, yo en verdad soy feliz en lo profundo -entre
seres mágicos vivo- y todos son muy amables conmigo, acá viviré por
siempre, yo ya no pertenezco a ése mundo".
-Ella no fue su hija señora- que no la engañen, interrumpió ofuscado
don Rabada, y mirando a todos sentenció: el bufeo ya sabe que
la buscamos, tengamos mas cuidado, usted no puede ir doña Siriaquita,
lo lamento, el bufeo se aprovechará de su debilidad por su hija.
Y fueron por la bella joven, los 3 hombres el padre y el brujo.
Llegaron hasta la banda en el bote a remo, y desde allí caminaron por
una hora hasta el lago Suni cocha, y se acomodaron pacientes detrás de una
gran lupuna; "Espero la madre del lago no nos encuentre primero" - dijo
en voz baja don Marcio, siendo silenciado por el brujo, con una mirada.
pasaron 2 horas, para ellos interminables, hasta que Don
Rabada en voz baja sentenció: allí está Rosalinda.
La vieron en la orilla semidesnuda, con la mirada perdida y mirando a la luna,
como si la fuente del hechizo del Bufeo que la convirtió, se encontráse en
ella - tal y como lo dijo el brujo.
Su padre al verla quizo correr a por ella,
los demás lo contuvieron a la señal de don Rabada, éste se le acercó y le dijo:
"un arranque más como ése don Balbisho - por más padre de la niña que usted sea-,
y dejaré que su hija sea la mujer del bufeo para siempre"
Don Balbisho se disculpó, comprendió la situación.
Y todos esperaron pacientes la señal,
Y a la orden del poderoso brujo, Todos corrieron hasta Rosalinda -
quién no se percató de ellos hasta que los tuvo encima de ella
sujetándola, La cogieron y la cubrieron con una manta mientras ella
gritaba como un animal salvaje, con una fuerza sobrehumana, ante la
aflicción de su padre.
Y con ellos se la llevaron cargándola, con la intención de llevarla hasta el bote para cruzar el rio de vuelta al
pueblo - todo está sospechosamente bien - pensó don Rabada, sorprendido
e inquieto por la forma en que los bufeos colorados los dejaran rescatar
sin mayor esfuerzo a la bella joven.
Avanzaron por entre el sendero del monte que les llevaría al río, en una curva, debajo
de unos árboles de wingo que tapaban la luz de la luna, don Rabada les susurró a todos: "caminen más de prisa y no volteen", qué dijo? preguntó inquieto el joven Esteban - Que caminen rápido y no volteen! Respondió el brujo, pero como si la orden
hubiese sido lo contrario, todos voltearon y vieron que a 50 metros 3 altos y rubios hombres los seguían, aunque caminaban con dificultad, sus pasos eran mas lentos, pero largos, pudiéndose notar en ellos, que no tenían brazos, si no aletas, y estaban cubiertos por escamas.
Los hombres corrieron y llegaron asustados hasta el bote, voltearon y no había ya nadie detrás,
Remaban ya algo tranquilos guiados por la luna y las luces del pueblo que se veían
a lo lejos, aquella noche por la fiesta habrá luz hasta el amanecer - recordó
don Jorge- mientras remaba con más rapidez, con la imagen en su cabeza de los 3 hombres que los siguieron en el monte.
En medio rio les sorprendió una fuerte y anómala oleada y una gran muyuna -son los bufeos- gritó don Rabada, mientras se apresuraba a armar su mapacho; Rosalinda
trataba de lanzarse al río y su padre la sujetaba, con desesperados e
infructuosos gritos para que ella vuelva en sí - un fuerte golpe sacudió el bote,
otro mas fuerte aún casi lo voltea, entonces "Don Marcio, Don Jorge y el joven
Esteban, vieron con espanto como 3 grandes bufeos colorados
- casi del tamaño del bote, pasaban por debajo golpeándolo
para tratar de hundirlo, quisieron a avisar a don Rabada, pero éste entonaba su quena,
como si con su sonido tratara de invocar a algo o a alguien, y de rato en rato hablaba
lenguaje que nadie comprendía, mientras le daba fuertes pitazos a su mapacho,
y soplaba un espeso humo hacia Rosalinda, que seguía tratando de arrojarse a las aguas, mientras los bufeos embestían cada vez con mas fuerza el pequeño bote, pensaron entonces que todo estaba perdido.
Derepente una fuerte luz los cegó a todos - es el faro de la Estercita, gritó el joven
Esteban - la inacabable lanchita de madera del pueblo, y escucharon una conocida voz que les gritó en un acento español: Ey Rabada, Balbisho, Marcio, Esteban, estáis
todos bien? - el el padre José, quien por los ruegos de doña siriaquita
partió en búsqueda de los valientes rescatistas, sorprendiéndose al ver a
Rosalinda con ellos y a 3 grandes bufeos que los atacaban.
Subieron todos a la lancha justo a tiempo mientras el bote se hundía, los bufeos habían desaparecido, el padre José no comprendió cómo pudieron encontrar a Rosalinda -
el la creyó, y muy a su pesar, ahogada, y ya hasta se apresuraba a organizar una misa en cuerpo ausente de la joven, cuando fue sorprendido por el ruego de su madre, de esperar a ver que podía hacer el brujo Rabada, pues aunque el padre sabía por los pobladores que Rabada utilizaba magia blanca, y que todas sus curaciones los hacía en nombre de Dios, como sacerdote no se podía permitir creer en supersticiones, mucho menos confiar en brujos, siendo el último en enterarse de las intenciones de rescate de don Rabada.
El padre Jose, a bordo de la estercita y viendo a todos a salvo, sugirió llevarla al hospital en cuánto llegasen al pueblo, mientras observaba con extrañeza al brujo Rabada, quien seguro de sí mismo, le dijo: "hay poderes en la selva que hasta usted no comprende padre, aunque con todo lo que vio ahora, supongo empezará a comprender, déjeme a mi la curación de la niña, yo me hago cargo, sólo puedo prometerle, que toda curación será en el nombre de nuestro señor.
En La estercita llegaron sin problemas al pueblo, y una multitud en la orilla los esperaron, embriagados algunos por haber bebido toda la noche por la celebración fiesta patronal - todos se sorprendieron al ver bajar a los valientes hombres y a Rosalinda, ése día, al ver el estado de la bella joven, hasta el más incrédulo de los habitantes de Orellana comprendió, que hay extrañas fuerzas en la amazonía, que quizá nunga llegarán a comprender.
Pasaron 3 días, y entre soplos, rezos y sesiones de ayahuasca de don Rabada, Rosalinda volvió a ser la de antes, aunque aun sin recordar nada de lo que había pasado, aseguró, al conocer el detalle de su rescate, que siempre estará agradecida de los valientes hombres que la rescataron, aunque no confirmó si era o no cierto lo de su romance con el joven Esteban.
Una semana después pudo asistir a su colegio, donde sus profesores y compañeros del Carlos cavero, así se llama su colegio, le dieron una grata bienvenida, a cargo de la madre Encarna, la encantadora directora del Centro educativo.
"Apareció la bella Rosalinda frente al pueblo de Orellana, rescatada por un brujo, su padre y tres valientes
hombres; ella volvió de lo profundo del Ucayali donde estuvo cautiva por mágicos seres por lo bella que es, y hoy nos enamora con sus ojos de luna, su piel de queso, sus cabellos de seda y su encantadora sonrisa - Decía la letra de una recientemente terminada composición del talentoso don Arturo, quien la cantaba acompañado por su guitarra, mientras invitaba a don Rabada a acompañarlo con su quena.


Vocablo:

Bufeo colorado: Delfín rosado de rio, se dice que en noches de luna llena se convierten en hombres rubios y bien parecidos para secuestrar a las más bellas jóvenes de los pueblos aledaños a los ríos y lagoa de la amazonía.

Mitayeros, chapaneros: Hombres expertos en caza y pesca en la selva peruana.

Tarrafear: la tarrafa es la red que se utiliza para pescar principalmente, y atrapar objetos sumergidos en los ríos.

Mapacho: Especie de puro, hecha a base de la planta del tabaco.

Ayahuasca: bebida alucinógena, la cual, junto al mapacho es utilizador los brujos y curacas de la selva para realizar invocaciones y curaciones.

Lanchita: barco pequeño de la amazonía.
 
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