Descubriendo a "Ana"

kico

Poeta recién llegado
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DESCUBRIENDO A
ANA
POR FRANCISCO JAVIER RETUERTO GONZALEZ
(KICO)
Comenzado el 4 – 4 - 2013
2
Quiero agradecer el apoyo y el ánimo que me han hecho
llegar, dándome fuerzas para desarrollar esta historia.
Ellos y ellas han contribuido de una forma especial a que
este libro se haya hecho real…Gracias.
“Esta historia está dedicada a todos los que sueñan con
un Mundo mejor…”
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Era Semana Santa del 2013, e íbamos a casa de mi abuela
Lola, a pasarla con ella, mi tía Teresa y su hija Marta.
Tenía muchas ganas de llegar y volverme a encontrar con
mi prima. Manteníamos contacto por facebook, pero
desde el verano no nos habíamos visto. Ella tiene 12 años
y yo 13, así que tenemos muchas cosas en común.
Aparcamos en la puerta y mientras sacábamos el equipaje
salieron las tres a recibirnos. Después de los saludos y
unos besos, entramos a dejar las cosas. Mi abuela estaba
muy a legre, al contrario que mi tía. Su separación era
reciente y todavía lo estaba pasando mal.
Cogí a mi prima de la mano y nos fuimos a dar una vuelta
por el pueblo.
- ¿Estarás contento?
- ¿Por qué lo dices?, ¿por las notas?
- No, no, por la novieta que tienes…
- Ja, ja, solo somos amigos que se lo pasan bien juntos.
- Ya, ya, o sea, ¿que no me vas a contar nada?
- Digamos que nos estamos conociendo.
- Y dime Miguel, ¿Cómo se llama?, porque por facebook
no sueltas una palabra…
- Se llama Esther y es muy inteligente, además de muy
guapa.
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Nos sentamos en un banco del parque y le confesé lo que
realmente sentía.
- Lo cierto es que cada día me gusta más, y me da miedo
decírselo.
- ¿Por qué?
- Porque es una chica muy popular y tiene muchos amigos
y no sé si querrá salir conmigo.
- Atrévete y díselo, ¿qué puede pasar?, que te diga que
no y sigáis siendo amigos…
- O que no quiera salir conmigo y deje de ser mi amiga.
- Bueno, pues vete preparándolo poco a poco, seguro que
tú te das cuenta cuando es el momento, pero creo que
tienes que hacerla ver que te gusta.
- Vale, lo pensaré, pero vamos a hablar de otra cosa…
Estuvimos un buen rato tranquilos, charlando en el
parque hasta que nos entró hambre y nos fuimos a
merendar.
Sentados en la cocina, comiéndonos un bocata, se me
ocurrió una idea…
- Marta, ¿Te apetece que subamos al desván, a ver qué
hay?
- Vale.
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Subimos al desván que estaba lleno de polvo y nos
pusimos a husmear. Estaba lleno de cosas: una mecedora,
una librería llena de libros, un sofá, un montón de cajas y
más cosas…
De repente me fijé que en una caja, en donde pegaba un
rayito de Sol, sobresalía un cuaderno naranja, lo cogí y lo
abrí por la primera página. Había escrito un titulo.
“DESCUBRIENDO A ANA”, por Antonio Ochoa Pérez, era
mi abuelo, pase la pagina y empecé a leer.
“Escribo este cuaderno con la intención de dar más
realidad a esta historia y de este modo podérsela hacer
llegar a otras personas.
Yo no suelo escribir y realmente sé que va a suponer un
esfuerzo, pero siento que va a merecer la pena.”
Estaba intrigado, por el titulo parecía que iba a tratar de
una historia con una mujer, pero ahora sentía que este
cuaderno contenía algo muy importante. Me fijé en
Marta que estaba ojeando los libros y pensé que era
importante que ella también participara de este
descubrimiento y la llamé.
- ¡Marta!, ven, mira, he encontrado un cuaderno del
abuelo que parece muy interesante.
- Voy, estaba mirando los libros del abuelo y algunos
parecen muy raros, ¿Qué has encontrado?
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- No lo sé muy bien, se titula, “Descubriendo a Ana”, pero
parece que el abuelo habla en el de algo más que de un
encuentro con una mujer. Me gustaría que lo leyéramos
juntos.
- Vale, asintió Marta.
Nos sentamos cómodamente en el sofá viejo y continué
leyendo.
“En este cuaderno quiero contar la historia que estoy
viviendo con “Ana”, “Ana” no es una mujer, es un
conjunto de cosas, de conocimientos, ideas y sobre todo
magia…”
“Todo empezó poco a poco, un día que puse la compra
sobre la mesa, observé que el nombre de Ana estaba muy
presente en los objetos que componían la compra. En el
nombre de la marca de la leche, en las galletas, en el vino
y en algún sitio más. No pude pensar otra cosa que era
algo curioso, y no le di mucha importancia. Pero como
digo, poco a poco “Ana” empezó a entrar en mi vida, cada
vez con más fuerza. Veía la televisión y decían ese
nombre muy a menudo, me fijaba en las imágenes y cada
dos por tres lo veía. Un día, iba por la calle y de repente
una madre llamaba a su hija Ana. Y así montones de cosas
que me hicieron pensar, que algo estaba pasando.
Entonces decidí tratar el tema con más atención, me
compre un cuaderno y unas pinturas y me senté en la
mesa. No tengo muchos conocimientos, dejé los estudios
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con poco más que los conocimientos básicos y no había
leído muchos libros. Pero aun así me entregué a la tarea
de conocer mejor que había en este nombre, que se me
estaba mostrando de esta manera tan insistente.
Abrí el cuaderno por la primera página y escribí…
ANA
Y me concentré en las letras, en el conjunto, intenté
profundizar en lo que me hacía sentir y de repente pensé
en números y convertí las letras de “Ana” en los números
correspondientes, el 1 para la Aes y el 14 para la N…
1—14—1
Lo observé y seguía sin ver nada. Volví a fijarme en las
letras, con la idea de los números en la cabeza y entonces
vi algo interesante…
Eran tres letras construidas con tres trazos, así que escribí
el número,
3 Después pensé, si este es el número
principal, quizá el siguiente sea la parte central, la N, el
14
y escribí
314
Este número me decía algo, pero no sabía qué. Pensé cual
podía ser el siguiente y probé con la suma de todas las
letras,
16 y entonces lo vi…
8
3´1416
Recordé que este es el número, Pi y que es un número
muy especial, y al ver que este número está de esta
manera tan clara en “Ana” me alegro mucho y me dio
nuevas fuerzas para continuar investigando.”
Paré de leer, para ver que le parecía a mi prima lo que
estaba leyendo. A mí me estaba llenando de curiosidad y
me estaba atrapando.
- ¿Qué te parece lo que estamos leyendo, Marta?
- Me parece muy apasionante y tengo muchas ganas de
que sigas leyendo.
- A mí también me está gustando mucho, a si que
continuo...
“Me di cuenta que para poder hacerlo bien, tenía que
buscar información que me ayudara. Sabia de Internet y
que era un recurso con muchas posibilidades, pero
desconocía totalmente las nuevas tecnologías, a si que
opte por lo tradicional y busqué ayuda en los libros. Había
leído algunas cosas interesantes de joven y así es que
sabía de la existencia de conocimientos esotéricos, que
ahora me parecía muy apropiado retomar.
Primero me fui a la biblioteca a echar un vistazo. No vi
gran cosa, de hecho no encontré ningún apartado de
ciencias ocultas y cuando le pregunté al bibliotecario me
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dijo. “en el pueblo casi nadie lee esas cosas”, así que cogí
el autobús y me fui a una biblioteca especializada en
esoterismo en la ciudad.
Compré un libro de numerología, otro de metafísica para
principiantes, otro de iniciación a la alquimia, un tratado
de magia blanca y también un libro de parasicología. Y
con todo ello me volví al pueblo.
Cuando llegué me puse a continuar leyendo el libro de
iniciación a la alquimia que ya había empezado a leer en
el autobús.
Estuve una semana entregado a la lectura de los libros y
esto fue enriqueciendo mi mente con nuevas ideas y
planteamientos diferentes de los que tenía. En estas
semanas había estado más desconectado de la
percepción de “Ana”, pero la idea estaba muy presente y
es así que retomé la experiencia con fuerzas renovadas.
Volví a sentarme en la mesa con el cuaderno y continué…
Pasé de página y volví a escribir el nombre. Entonces
empezaron a venirme un torrente de ideas.
Los antiguos alquimistas hablaban de tres sexos: El
femenino, el andrógino y el masculino. Y vi la relación que
había con “Ana”, las Aes son triángulos y los triángulos
dependiendo de la situación de su vértice, son el símbolo
de lo femenino o de lo masculino, Entonces volví a
escribir Ana pero de otra manera…
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N
Me pareció muy interesante y a la vez me di cuenta que
esa misma experiencia, se da en cada una de las letras.
Miguel…
Me interrumpió mi prima.
- Dime Marta.
ANDROGINO
ANDROGINO
M
A
S
C
U
L
I
N
O
F
E
M
E
N
I
N
O
M
A
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L
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O
F
E
M
E
N
I
N
O
M
A
S
C
U
L
I
N
O
ANDROGINO
FEMENINO
ANDROGINO
MASCULINO
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- ¿Qué te parece si paramos y vemos un poco la tele?
- ¿No te está gustando?
- Sí, si me está gustando, pero, como se dice, lo poco
agrada y lo mucho cansa.
- Entiendo, pues vamos a ver la tele.
Lo cierto es que lo hacía a regaña dientes. Me estaba
llegando con fuerza la historia del abuelo y quería saber
más.
Bajamos al salón y sentada en el sillón estaba la abuela, le
pregunté.
-¿Que sabes de la historia del abuelo con Ana?
Vi como la abuela ceñía los ojos, y parecía como si le
hubieran apretado el corazón con la mano y en unos
segundos cambió, como si se hubiera dado cuenta de
algo y una sonrisa volvió a su cara.
- Ah, te refieres a lo que vivió el abuelo con ese nombre…
por un momento pensé que el abuelo había tenido una
amante.
- Jajaja, me refería a eso, ¿Que sabes de esa historia?
- La verdad es que no mucho. La historia del abuelo con
ese nombre empezó unos meses antes de su muerte, al
principio me lo contaba, estaba muy ilusionado, me decía
que veía en ello algo mágico, que era como si de repente,
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algo que ha estado toda la vida contigo, pasando
desapercibido, se mostrara con claridad, y al ir
descubriéndolo, la vida tuviera más sentido. Al principio
me contaba sus avances, pero yo no le presté mucha
atención. Así que poco a poco dejo de hablarme de ello.
La verdad es que esa historia le fue cambiando, se volvió
más activo y optimista, llego a comprarse libros para
estudiarlo y esas cosas que vivía tan intensamente, le
acompañaron hasta el día de su muerte, en la que cayó
fulminado sobre el cuaderno donde estaba escribiendo.
Cuando le vi en la mesa con la cabeza entre los brazos,
pensé que se había quedado dormido y cuando le vi la
cara relajada y feliz, supe después que había muerto en
paz.
Era una historia extraña y me hizo pensar…
Nos pusimos a ver la tele mis padres y mi tía no estaban y
le pregunte a mi abuela.
- ¿Dónde están mis padres y la tía?
- Se han ido a tomar algo, tu tía necesitaba dar una
vuelta.
- Vale, gracias.
- Pensé en mi tía y en mi prima, en cómo les afectaba esta
separación y me di cuenta que Marta no me había dicho
nada, era como si esto no tuviera que ver con ella. Pensé
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en preguntarle, pero me pareció que sería mejor cuando
estuviésemos solos.
Estuvimos viendo la televisión un buen rato sin decir
nada, hasta que la abuela se levantó y nos pregunto.
- ¿Qué queréis cenar, pareja?
- ¿Qué Hay? Preguntó Marta.
- Hay muchas cosas pero me gustaría saber que os
apetece.
Le dije a Marta que a mí me apetecían espaguetis y la
pregunté que le apetecía a ella.
- A mí también me apetecen, con carne y tomate. Dijo
Marta.
Dije en voz alta a mi abuela que estaba en la cocina.
- Abuela, ¿nos puedes hacer unos espaguetis con carne,
tomate y queso?
- Claro que si, os vais a chupar los dedos.
- Abuela, no te olvides de ponerles un buen trozo de
mantequilla. Le dije.
- No se me olvidará, dijo ella.
- Gracias abu, dijimos al unísono Marta y yo.
Y seguimos viendo la tele, y entonces recordé lo de antes
y le pregunté a Marta.
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- ¿Cómo llevas lo de la separación de tus padres?
- No quiero pensar en ello. No lo entiendo… Estaban tan
bien y de repente, ¡ZAS!, lo dejan y a demás no me han
explicado por qué.
- Bueno si lo han dejado, por algo será. Y si no te han
dicho el motivo, quizá sea para no hacerte daño.
- Sí, si todo eso está muy bien, pero el caso es que mi
familia se ha roto y no tengo ni idea porque, y no sé qué
hacer… y prefiero no pensar en ello.
- Vale Marta, si te sienta mejor, dejamos de hablar del
tema.
- Sí, lo prefiero.
Seguimos con la tele. De repente apareció el nombre de
Ana en la emisión e inmediatamente conecte con la
historia del abuelo. Me entraron ganas de subir al desván
a seguir leyendo, pero me contuve y me quedé sentado
dejando fluir los pensamientos, sin hacer caso de la
televisión…
Cuando pasó un rato, la abuela dijo desde la cocina.
- Esto está casi a punto, ir poniendo la mesa. Ponerla para
tres, ellos ya cenarán cuando lleguen.
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Cenamos y recogimos los platos y Marta le dijo a la
abuela.
- ¿Quieres que friegue los platos?, abuela.
- No hija, no, muchas gracias, ya se fregarán más tarde
todos juntos.
Nos pusimos a ver la tele los tres y de repente, dijo la
abuela.
- Si fuésemos como Dios manda, no pasarían tantas
calamidades…
- ¿A qué te refieres abuela?, le dijo Marta.
- A tantas cosas que pasan pon la mala cabeza de las
personas.
- Aah, dijimos los dos y nos quedamos con la boca abierta.
Al rato llegaron mis padres y mi tía. Parecía que venían un
poco contentos, seguramente por el alcohol. Cosa que me
extrañó, ya que mis pares no solían beber.
- Buenas noches, nos dijeron.
- Buenas noches, les contestamos.
- Poco más y nos encontráis en la cama, espero que por lo
menos lo hayáis pasado bien. Les dijo medio enfadada la
abuela.
- Sí, lo hemos pasado bien, hemos estado hablando y
tomando unas cervezas en el bar. Teresa necesitaba
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desahogarse… Y se nos ha hecho un poco tarde. Os
pedimos disculpas. Dijo mi madre.
- Bueno, bueno ¿y cómo estás, Teresa? Le preguntó mi
abuela.
- Algo mejor, pero el alcohol me hace sentirme como una
tonta. Antes estaba enfadada y ahora, mírame, me
encuentro como una estúpida que no se entera de nada.
Estaba mirándolos desde un lado del sofá, cuando vi
como marta giraba la cabeza y me miró, como si se le
hubiese encendido una luz en la cabeza. La tía estaba
realmente afectada, tanto por el alcohol, como por la
separación.
- Venga dejaros de charla y poneos a cenar. Les dijo la
abuela.
Cenaron y se sumaron a nosotros a ver la tele, hasta que
nos fuimos a la cama a descansar. Yo estuve un buen rato
pensando en el abuelo y en las cosa que habían pasado
este día.
Los días fueron pasando muy deprisa, y cuando nos
quisimos dar cuenta ya era sábado y fue después de
comer, sentado en el sofá, que recordé la historia del
abuelo. Le pregunté a Marta si la apetecía que
subiéramos al desván a seguir leyendo.
- Prefiero ir a dar un paseo y si quieres después subimos a
leerla.
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Salimos a la calle y nos pusimos a andar.
- Estos días he estado pensando en mis padres y creo que
ya entiendo lo que ha pasado. Mi padre ha sido infiel a mi
madre y el muy… Mientras daba una imagen a mi madre,
haciéndola creer que todo iba bien, mientras se veía con
otra mujer.
Después de un largo silencio, hablé.
- Puede ser que sea eso, y que esa fuera la causa de que
no te lo contaran. Por un lado el se sentía como un cerdo
y por otro, tu madre se sentía traicionada, y no quería
que la vieras como una mujer débil.
- Tiene mucho sentido y ahora entiendo…
- ¿Qué quieres decir?
- Cosas que pasaron que no tenían mucho sentido. Que se
perdiera algún fin de semana con pretextos absurdos o su
olvido de cosas importantes.
- Yo no entiendo mucho la vida de los adultos, pero a
medida que voy teniendo más conocimiento, veo que a
veces, es difícil hacer lo correcto, y que resulta más fácil
dejarse llevar. Aunque sea que eso nos lleve a la
perdición.
- Bueno, parece que para mi padre ha sido así, y que se ha
dejado llevar por sus bajos instintos y lo que ha
conseguido es hacer daño a dos personas que le quieren.
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- No sé qué decirte Marta, quizá, que de esta manera,
habéis podido conocer mejor a tu padre y ahora podréis
seguir sin él y sin sus engaños.
Nos quedamos un rato callados y dejamos que la vida
con sus sonidos llenara el silencio.
- ¿Volvemos a casa a leer el cuaderno del abuelo? La
pregunté.
- Vale, pero sin prisas. Y rió.
Llegamos a casa y subimos al desván, fui al sofá y cogí el
cuaderno que estaba sobre él, me senté y cuando me
disponía a abrirlo, Marta puso su mano sobre él y lo
empujó hacia abajo con su mano izquierda, a la vez que
se subía al sofá de rodillas y entonces empezó a acercar
su boca a la mía…
El pulso se me acelero y no me llegaba la sangre a la
cabeza. La pregunté.
- ¿Qué haces?
- Quiero darte un beso.
- ¿Quizá deberías preguntarme si quiero que me lo des…?
- ¿No quieres?
- Bueno lo cierto es que no estoy seguro.
- Entonces calla…
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Y acercó sus cálidos labios a los míos. Sentí como
nuestros labios se confundían el uno con el otro. Como
fluía la vida en ellos y entonces una luz se me encendió y
la aparté suavemente de mi.
- ¿Qué pasa?, ¿no te gusta?
- No es eso.
Lo cierto es que estaba siendo el beso más bonito de mi
vida… y entonces la mentí.
- Mira Marta, ya te he contado que Esther me gusta y no
la quiero traicionar.
- Pero si no estáis saliendo.
- Bueno lo que quiero decir es que no quiero traicionar a
mi corazón y mi corazón está con Esther.
- Entiendo. Dijo ella afligida.
No sé qué hubiera pasado si la hubiese dicho la verdad.
Que ese beso me estaba gustando tanto, que me estaba
entrando vértigo y que si hubiese seguido hubiese
perdido la cordura.
- Entonces, ¿no estás enfadada?
- No, para nada.
Entonces me di cuenta que se me habían esfumado las
ganas de leer. Pero me pareció que sería interesante
mirar los libros del abuelo.
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- Yo me voy a bajar, ¿tú qué haces? Me preguntó
Marta.
- Yo voy a mirar los libros del abuelo, a ver qué
encuentro.
Me puse a mirar los libros, a ojearlos un poco, no
conocía los temas de lo que trataban y no sabía muy
bien que buscar… Metafísica, parasicología, alquimia,
numerología y cosas de las que nunca había oído
hablar. Me dejé llevar por la intuición y cogí el libro de
metafísica, el de numerología y el de alquimia, los
aparté y abrí un cajón y encontré un colgante. Era una
cruz dentro de un círculo, con una piedra en medio. Me
gustó, la puse en mi mano y la observe más
atentamente. Realmente tenía algo interesante. Me lo
colgué. Era un poco grande, pero me sentía a gusto con
él puesto. Me lo quite y bajé al salón.
- Abuela, me gustaría pedirte un favor.
Le dije acercándome al sillón donde estaba sentada.
- ¿Qué favor quieres?, hijo.
- Quería que me dejases un tiempo unos libros del
abuelo y su cuaderno naranja.
- Claro, no un tiempo, te lo puedes quedar para
siempre. Aquí nadie los va a leer.
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- Gracias abuela, y este colgante, de quien es. Le dije
enseñándole la mano en donde lo tenía.
- A ver… Nunca lo había visto, será algo del abuelo. Si lo
quieres te lo puedes quedar también.
No pensaba pedírselo, y que me lo diera me Alegro
mucho.
- Muchas gracias abuela.
- De nada hijo, espero que estas cosas te sirvan de algo.
- Seguro. La dije creyéndomelo realmente.
Subí de nuevo al desván, a coger el cuaderno y los
libros, para llevarlos a mi habitación y ponerlos en una
bolsa aparte del equipaje. Ya lo tenía casi todo
recogido y me senté un momento en la cama, para leer
un poco más del cuaderno del abuelo.
“Después de esto que os he contado, me dedique un
tiempo a pensar sobre ello y empecé a ver más cosas
en “Ana”.
Lo que os voy a enseñar me costó tiempo verlo, pero
cuando lo vi, me pareció algo mágico. Vi que
claramente “Ana” muestra un 3, y que la suma de los
lados de las Aes y de la N, suman 9, con lo que
tenemos, 3,9 y si lo multiplicamos, 3x9= 27 lo que es lo
mismo que 3 elevado a 3 o sea, 3x3x3=27 y esto es un
cubo de 3x3x3, y si lo pintas o lo desarrollas, puedes
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ver que en esos 27 cubos, que forman este cubo
mayor, el cubo del centro, hace el número 14, o sea la
N de “Ana”. Veréis en el dibujo del cubo evolucionado,
la importancia que tiene este cubo central.
Quiero deciros que en el colegio se me daban muy bien
los dibujos con regla, aun así, me ha costado mucho
esfuerzo, llegar a conseguir poder dibujarlo. Espero
que a vosotros os parezca tan mágico como me parece
a mí. Encontré en él una relación increíble entre “Ana”
y estos aspectos Universales…
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Como veis, el cubo desarrollado de esta manera, muestra
en su interior una figura, una cruz cúbica…
Compuesta por un cubo central, del que evolucionan
otros 6 cubos. 1—6… Que os parece, en el interior del
cubo está el número de “Ana”, 1 – 14 - 1 = 16
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Y es así que en la cruz cúbica, se puede ver como estas
relaciones, traen ideas que tal vez sea importante tener
en cuenta.”
Estaba extasiado, parecía mágico, como mi abuelo había
sido capaz de comprender y percibir estas cosas tan
increíbles.
Me quede un buen rato mirando los dibujos y pensando,
hasta que oí a mi abuela llamarme.
- Dime abuela. Le dije asomándome por la puerta.
- ¿Quieres merendar?
- Sí, ¿Qué hay?
- A Marta le he hecho un bocadillo de chorizo. ¿Te
apetece?
- No, ahora no. ¿Hay queso?
- Sí, tengo uno muy rico, te preparo un bocadillo, verás
cómo te gusta.
- Gracias abuela.
En la mesa estaban sentados mis padres y mi tía, parecía
que estaban enfadados. Agucé el oído mientras me
sentaba con Marta en el sofá.
- Lo que tienes que hacer es divorciarte y dejarte de
tonterías. Le decía mi madre a mi tía.
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- Es que le sigo queriendo y aunque ha sido algo muy
gordo, mi corazón le perdona.
- ¡Ya!, pero piensa, si te ha hecho esto ahora que todavía
eres joven y guapa, ¿Qué pasara cuando dentro de unos
años dejes de serlo?
- No sé. ¿Y si no lo vuelve a hacer?
Deje de prestar atención a la conversación y le pregunte a
Marta.
- ¿Llevan mucho tiempo así?
- No sé, cuando vine ya estaban.
- ¡Miguel!... tu bocata. Decía la abuela mientras se
acercaba.
- Gracias, ¡guapa! Le dije con cariño.
Me puse a comérmelo mientras veía la tele. Estaba
realmente rico el queso. Pensé… Mañana en Madrid…No
sé si llamar a Esther o esperar a que me llame. La verdad
es que tengo muchas ganas de verla. Mejor espero a que
me llame… ¿Y mis amigos? Los tengo olvidados. Estoy
pensando que lo que realmente me apetece es estar
tranquilo en mi habitación y seguir leyendo el cuaderno.
Quiero ver hacia donde me lleva su lectura, quiero
conocer más de la historia que cuenta el abuelo y saber
que hay en todo ello. Siento que la historia de “Ana” es
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muy amplia y que de alguna manera me ha llegado por
algo…
Mi abuela se sentó en el sillón, a ver la tele con nosotros
mientras mis padres y mi tía seguían hablando. Era
pronto y se me ocurrió que quizá a mi prima le apetecería
salir…
- Marta, ¿te apetece salir un rato?
- No Miguel, no tengo ganas. Me dijo un poco fría.
Quizá está enfadada por lo del beso, pensé… Intentaré
animarla contándole una historia que escribí el año
anterior, la recordada bien.
- Marta, ¿te apetece que te cuente una historia?
- Depende que historia.
- Es una fabula sobre un gorrión que tenia vértigo…
- ¿Es muy larga?
- Quizá un poco.
- Bueno cuéntamela, pero si no me gusta, lo dejamos.
- Vale, pero vamos al patio, que estaremos más
tranquilos.
- De acuerdo.
Nos sentamos en unas sillas y empecé a contar la
historia…
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Era la época de cría, y una pareja de gorriones tenía
problemas con su huevo. La madre estaba incubándolo
cuando por vigésima el padre se poso a su lado.
- ¿Ya está? Pregunto a la madre.
- No, no está, no te preocupes tanto.
- ¿No será que está enfermo?
- No está vivo y sano, solo es que se retarda.
- Me voy a volar un poco a ver si me tranquilizo. Y levanto
el vuelo.
La madre empezó a sentir como el ser que estaba dentro
del huevo empezaba a intentar salir. Llamo a su pareja, y
esta llego al instante, justo cuando el polluelo empezaba
a aparecer rompiendo el cascarón.
- Por fin, ya estás aquí, nos tenias muy preocupado.
Le decía el padre mientras el pollito intentaba sacar la
cabeza.
- Creo que necesita ayuda, dijo el padre muy angustiado.
- Ya sabes que no se le puede ayudar, que esta es su
primera prueba y que en ella demostrara que está
preparado para vivir esta vida. Dijo la madre tajante.
Miré como marta se iba enganchando al relato y la
pregunte.
- ¿Qué te está pareciendo?
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- Curioso, sí que me gustaría que me contases más. Que
me digas como un gorrión puede tener vértigo y que lo
hagas de manera que sea divertido.
- Continúo…
El polluelo, poco a poco, pudo salir, y sus padres se
alegraron mucho. La madre dijo al padre que fuese a
buscar comida. El pollito empezó a piar como un
desesperado pidiéndola. El padre emprendió el vuelo, y la
madre tiró los restos del huevo fuera del nido. Al rato
llego el padre con una pequeña fruta madura y la dejó en
el nido a los pies de la madre. Esta empezó a coger
pequeños pedazos y se los fue dando al pollito. Cuando
no estaba con la boca llena, el pollito no hacía más que
decir con su sonique “comida, comida”. Que es lo primero
que dicen los gorriones, cuando nacen y lo pían
continuamente durante el tiempo que dependen de sus
padres.
- Vaya, si que tenía hambre, dijo la madre después de
darle el ultimo pedazo de fruta.
- Crees que le bastara por ahora, ¿o voy a buscar más?
- Parece que se está quedando dormido, si quieres te
quedas tú y yo me voy a por algo para cuando se
despierte. Dijo la madre.
Así turnándose, estuvieron tiempo alimentando al
pollito, Hasta que un día en el que habían dejado al
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novatillo solo, se cayó del nido con él. Cuando llegaron los
padres alarmados por no ver el nido en su sitio, se
temieron lo peor. Pero por suerte el novatillo no se había
hecho nada, aparentemente.
- Y ahora que hacemos, no podemos hacer otro nido de la
noche a la mañana… Dijo el padre.
- Tendremos que pasar la noche escondidos en algún
arbusto, y mañana ya veremos que hacemos.
Llego la noche y los tres gorrioncillos se juntaron los unos
pegaditos a los otros e intentaron pasar la noche. A mitad
de la noche sintieron un animal que se acercaba
olisqueando.
- Mama tengo miedo. Dijo el novatillo, pegándose más a
sus padres.
Era una comadreja… Aguantaron la respiración y por un
momento creyeron que estaban perdidos, pero la
comadreja pasó de largo y respiraron aliviados.
Miraba a Marta, como iba viviendo la experiencia y como
a cada cosa que pasaba en el relato, ella reaccionaba. No
quería alargarlo mucho pero sí que quería contar una
buena historia que tuviese una buena moraleja.
- Porque poquito, dijo el padre.
- En cuanto amanezca, solucionamos esto. Yo no paso
otra noche más como esta. Dijo la madre.
30
Cuando empezó a clarear salieron de debajo de los
arbustos.
- He estado pensando toda la noche y se me ha ocurrido
que podría subir el nido a lo alto de los arbustos y ahí
estaríamos seguros. Dijo el padre.
- Me parece muy bien, pero, ¿podrás con él? Dijo la
madre.
- Lo intentaré, si no puedo tendremos que hacerlo entre
los dos y si tampoco, tendremos que pensar otra cosa.
- Papas yo no quiero que me coma un animal, he pasado
mucho miedo. Dijo el novatillo.
- Tranquilo pequeño, ya verás cómo lo solucionamos.
Digo el padre.
Cogió el nido con las garras e intento subirlo, lo elevaba
un poco y no podía más. Hizo varios intentos y al final
desistió.
- Creo que tendrás que ayudarme. Le dijo a su
compañera.
- Vale, yo cojo de un lado y tú coges del otro y lo
levantamos a la vez. Dijo la madre.
Y así hicieron, y al primer intento consiguieron subirlo a lo
alto de los arbustos. Cuando lo iban a dejar caer la madre
se soltó y se quedo el padre con todo el peso. Casi se le
31
rompieron las alas de tanto esfuerzo. Dejo caer el nido
como pudo, dejándolo medio colocado sobre los arbusto
- UFF!! Creía que me moría. Dijo el padre exhausto.
- Creo que si lo movemos un poco se quedara bien. Dijo la
madre.
- ¡Que bien!, ¡que bien!, ya tenemos de nuevo el nido.
Decía el novatillo dando saltitos.
- Bueno voy a descansar y luego lo coloco. Dijo el padre.
Así fue como recuperaron el nido, y los días pasaron y
llego el momento de que el novatillo empezara a volar. Él
lo intentaba, pero cuando se elevaba uno o dos palmos,
le entraba angustia y no podía volar más. Sus padres se
preocuparon y no sabían qué hacer. Pensaron que con el
tiempo se la pasaría y acabaría volando como cualquier
gorrión.
A si fue, que el novatillo se pasaba el día en el suelo
dando saltitos y entonces sus compañeros de nidada
empezaron a reírse y a mofarse de él.
- Mírale, vuela menos que una lombriz. Dijo uno riéndose.
- Eres la vergüenza de los seres que vuelan. Dijo otro con
rabia y sorna.
Así se pasaban el día y el gorrioncito no sabía dónde
meterse. Hasta que un día apareció una gorriona de su
quinta y se les enfrento.
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- ¡Que!, os parecerá bonito, meteros con él. Me gustaría
veros a vosotros en su misma situación, a ver qué os
parecía no poder volar como un gorrión normal y que
encima se rían de ti.
- No si no queremos meternos con él, pero es tan
patético, ahí, dando saltitos como una rana… dijo el mas
fanfarrón de ellos.
- Ya veo, te parece patética la incapacidad de un
compañero, y en vez de comprender su dolor, todavía le
haces sentirse más inútil…
- Bueno, no nos dábamos cuenta que le hacíamos sufrir.
Pensábamos que se lo tomaba en broma. Dijo otro de
ellos.
Y la gorrioncilla se acercó al novatillo y se apiado de él.
- No los hagas caso, son unos inmaduros, yo te ayudaré.
Mis padres saben de un búho que está en el bosque, creo
que te podrá ayudar. ¿Quieres que vayamos a verlo a ver
que nos dice? L e propuso la gorriona.
- ¿Está muy lejos? Pregunto el gorrioncillo.
- No lo sé, pero creo que no está muy lejos y creo que te
podrá ayudar.
- Vale. Dijo el gorrioncillo lleno de esperanza. Pero ante
tengo que decírselo a mis padres.
Los llamo y al rato aparecieron.
33
- Papas, voy a ir con esta amiga a ver si el búho puede
ayudarme a solucionar mi problema.
- Claro, ojala tengas suerte y encuentres el modo de
resolverlo. Dijo la madre.
- Animo hijo, ya verás cómo tiene solución. Dijo el padre.
- Tener cuidado y tú cuida de nuestro pequeño. Dijo la
madre dirigiéndose a la gorrioncilla.
- No tengan cuidado yo me ocuparé de él. Dijo la
gorrioncilla.
Y juntos se fueron a adentrarse en el bosque, el
gorrioncillo dando saltitos y la gorriona adelantándose y
volando cerca de él, marcándole el camino.
En una ocasión que se acercó la gorrioncilla, él la
preguntó.
- ¿Y tú sabes bien a donde vamos?
- No del todo, mis padres me dijeron que vivía en un claro
del bosque, y creo que es por aquí.
Siguieron avanzando y de repente la gorrioncilla se acerco
a él y le dijo.
- Más adelante hay un claro, y creo que es allí.
Llegaron al claro y él gorrioncillo empezó a decir… ¡Señor
búho, señor búho!
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- ¡Calla, calla!, no llames la atención, a lo mejor al señor
búho no le gusta y se enfada con nosotros…
- ¿Y entonces qué hacemos?
- Esperar, antes o después aparecerá.
Esperaron un rato y de repente haciendo un vuelo
majestuoso apareció el búho, posándose cerca de ellos.
- Me habíais llamado. Preguntó el búho.
- Sí, queríamos hablar contigo. Le dijo la gorrioncilla.
- ¿Y de que queréis hablar?
- Veras, mi amigo tiene un problema, no puede volar, solo
se levanta uno o dos palmos.
- Te paso algo siendo más joven. Le pregunto al
gorrioncillo.
- Me caí del nido, y creo que es por eso que ahora cuando
subo un poco de altura me entran agobios y no puedo
volar.
- Seguramente que sea por eso, hay una palabra que lo
define bien, vértigo. Dijo el búho, haciéndole un guiño al
gorrioncillo.
- ¿Y tiene cura? Preguntó la gorrioncilla.
- Seguro que sí. Dijo el búho.
Y los gorrioncillos se alegraron de oírlo.
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- ¿Y cuál es la cura? Pregunto el gorrioncillo.
- Despacio, despacio, para daros la cura primero me
tendréis que demostrar que sois dignos de ella. ¿Estáis
dispuestos a pasar la prueba?
- No sabemos, depende de la prueba… Dijo la gorrioncilla.
- Una respuesta inteligente. Le dijo el búho.
- Os voy a plantear un acertijo, si lo adivináis, entonces os
ayudaré.
Los gorrioncillos se miraron y asintieron a la vez.
- Estamos de acuerdo, dinos el acertijo. Dijo la
gorrioncilla.
- ¿Quién?, cuando hace frío, nada, cuando hace calor,
vuela, y cuando no hace ni frío ni calor, recorre los
caminos… No tengáis prisa en contestar, yo me voy y
volveré al atardecer, y si tenéis la respuesta correcta os
ayudare con vuestro problema… Os daré una pista para
que no os sea tan difícil… Nunca llueve a gusto de todos.
Hasta la tarde.
El búho alzó el vuelo y se perdió por la espesura del
bosque.
Me estaba dando cuenta que el cuento estaba atrapando
a Marta y la pregunté.
- ¿Te está gustando?
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- Sí, sí, ¿y cuál es la respuesta al acertijo? Me pregunto
llena de ansiedad.
- Tendrás que adivinarla o esperar a que siga el cuento…
- Sigue, sigue. Me pidió llena de ganas de que continuara.
Los gorrioncillos se entregaron a la tarea, compartiendo
ideas y posibles soluciones. Sé olvidaron hasta de comer y
beber.
- Sí puede volar, tiene que ser un pájaro. Dijo el
gorrioncito tajante.
- Sí y a demás tiene que saber nadar, pero que pájaro
vuela y nada…
Y los dos dijeron al unísono. ¡El pato! Y se miraron a los
ojos, esa alegría desapareció al momento de la
gorrioncilla.
- Ahora que lo pienso, cuando hace calor el pato está en
el agua y vuela, si hace calor, como si hace frío. Dijo la
gorrioncilla
- Tienes razón, ¿pero quién puede ser sino? Dijo el
gorrioncillo
- No sé, lo mejor que podemos hacer es ir a comer y si no
se nos ocurre nada, cuando venga el búho le decimos que
creemos que es el pato.
- Vale.
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L a gorrioncilla guió a su compañero hasta un manantial
de agua cerca de unas plantas con semillas y allí se
quedaron comiendo un buen rato. Llevaban desde la
mañana sin comer, y estaban hambrientos.
Cuando estaba cayendo el sol volvieron al claro del
bosque. No se les había ocurrido ningún otro candidato y
la pista que le dio el búho, les había confundido más que
ayudarlos.
Apareció el búho más majestuoso que la otra vez. Se posó
cerca de ellos y les preguntó.
- ¿Sabéis ya la solución del acertijo?
- No estamos seguros… pero creemos que es el Pato. Dijo
la gorrioncilla.
- Lo siento pero no.
- Y esto que quiere decir. ¿Qué ya no nos vas a ayudar?
Dijo el gorrincillo medio asustado.
- Veréis como habéis demostrado querer conseguir mi
ayuda, os voy a dar otra oportunidad. Pensad durante la
noche a ver si os llega la inspiración. Yo por la mañana
vendré a veros, a ver si tenéis la solución. Os diré una
cosa para ayudaros. La magia es como el amor, solo, es
una gota, pero al unirse hacen mares.
Bueno os dejo, que os fluyan las ideas y a ver si dais con
que es. Hasta mañana.
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- Hasta mañana. Se despidieron los gorrioncillos del búho.
- Creo que lo sé. Dijo la gorrioncilla.
- La última frase me lo ha aclarado. Pero no te lo voy a
decir voy a dejar que uses tu mente a ver si tú también lo
descubres. Le dijo al gorrioncito.
- Como eres, me vas tener toda la noche en ascuas… anda
dímelo…
- No mejor no, y no te preocupes porque estoy segura al
cien por cien.
Pasaron la noche en protegidos en unos arbustos
tranquila y agradable. Y a la mañana siguiente volvieron a
donde habían estado las otras veces con el búho y le
esperaron…
De improviso y sin hacer casi ruido el búho se les apareció
por detrás dándole un susto.
- Ya estoy aquí. Dijo posándose junto a ellos.
- Y entonces, ¿sabéis ya la solución?
- Lo tenemos claro, diría yo que cristalino, ji, ji. Dijo la
gorrioncilla entre risitas.
- Vaya por tu respuesta intuyo que lo sabes. ¿Y tú qué
dices amigo? Dijo el búho dirigiéndose al gorrioncillo.
- Yo no he dado con una respuesta.
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- No importa, sois un equipo y que lo conozca uno es
suficiente. Y dime amiga, cual es la respuesta.
- El agua, eso creo.
- Pues es correcto, es el agua, que cuando hace frío se
congela y flota en él mismo agua, cuando hace calor se
evapora y se convierte en nube y cuando hay una
temperatura intermedia fluye por donde puede. A sí que
como lo habéis conseguido os diré la manera de
solucionar el problema… A unos tres días, a paso del
gorrioncillo, hay una pequeña montaña que en esta
época del año se muestra de color violeta, en su cima,
también en estas fechas, florece una única flor naranja,
esa flor, es la flor de los deseos, si se arranca y se pide un
deseo, cuando la dejas caer, el deseo se cumple. Solo hay
un problema, que para que se cumpla, si quien pide el
deseo puede llegar hasta ella, tiene que ser él o ella el
que la arranque. No puedes pedir un deseo de otro, tiene
que ser el que quiere que se cumpla, el que lo pida. Y eso
es todo. Ahora os deseo todo lo mejor y que tengáis
mucha suerte en vuestra aventura.
- Gracias búho, has sido muy amable. Dijo la gorrioncilla.
- Sin ti, no sé que hubiese podido hacer, muchas gracias
búho. Dijo el gorrioncillo.
Y emprendieron viaje hacia la montaña violeta, a poco de
empezar dijo la gorrioncilla a su compañero.
40
- Voy a avanzar a ver dónde está la montaña, tú sigue
camino, no tardaré mucho, no hables con nadie y ten
cuidado.
Y la gorrioncilla se perdió por el cielo en busca de la
montaña. Él gorrioncillo continuó y al rato vio a un animal
de espaladas que se movía muy lento, se acercó a él y le
saludo.
- ¡Hola! le dijo el gorrioncillo.
El animal se dio la vuelta, le miró con curiosidad y le
saludó.
- Hola gorrión.
- ¿Qué eres tú? Le preguntó el gorrioncillo.
- Soy un topo.
- ¿Y por qué te mueves tan despacio?
- Los topos somos así, no tenemos prisa, las únicas veces
que corremos son, o para escapar de un peligro, o para ir
detrás de la pareja. Disfrutamos la vida con tranquilidad.
- Entiendo, y esa es tu casa. Dijo refiriéndose al agujero
que estaba al lado del topo.
- Sí, esta es, tengo varias como esta y la verdad es que me
has encontrado de casualidad, yo me paso el día bajo
tierra.
41
En ese momento apareció la gorrioncilla y se mostró muy
enfadada.
- ¿Qué haces? No te dije que no hablaras con nadie. Le
dijo al gorroncillo.
- No pasa nada, es un topo y no me ha comido. Le dijo él,
medio en broma.
- Bueno vámonos. Le ordeno la gorriona.
- Ha sido un placer conocerle señor topo, hasta otra.
- Hasta otra gorrión. Y se metió en su agujero.
Entonces reanudando camino y la gorrioncilla le contó.
- La montaña es muy pequeña, pero es bellísima, está
llena de flores, violetas, moradas, lilas. No me extraña
que se llame la montaña violeta, es preciosa.
Estaba mirando a Marta y casi podía sentir como se
estaba imaginando la montaña… Continué…
El gorrioncillo le contó a su compañera la experiencia con
el topo, lo tranquilos y sin prisas que viven…
Siguieron camino y de vez en cuando la gorrioncilla le
llevaba a un charco de agua o aun poco de comida. En un
momento dado se fue a investigar.
- Voy a ver que hay por ahí, ten cuidado y no hables con
nadie. Le dijo al gorrioncillo.
- Vale, tú ve tranquila yo sigo adelante.
42
Y en cuanto se fue la gorrioncilla, vio a un animal que se
paraba cerca de él y pensó en lo que le había dicho la
gorrioncilla, pero no se pudo reprimir y se acercó al
animal.
- Hola. Dijo al animal que no paraba de moverse.
El animal le miro y le saludo.
- Hola, ¿que tal? Dijo al gorrioncillo.
- Bien, ¿y tú? Le pregunto cortésmente.
- Bien, también, pero tengo un poco de prisa, las crías
están al llegar y tendré que ayudar y no tendré mucho
tiempo.
- ¿Y que eres? Le pregunto el gorrioncillo.
- Soy un conejo, un conejo muy atareado.
Y de repente se puso a dar saltos y a ir de un lado a otro.
En ese momento llegó la gorrioncilla.
- ¡Otra vez! Le grito al gorrioncillos.
- Es que no paras, ¿no te dije que no hablaras con nadie?
- Sí, si me lo dijiste, pero tenía curiosidad por conocerlo.
- Bueno vámonos, por lo menos no ha pasado nada.
El gorrioncillo de despidió del conejo que estaba por ahí
dando saltos y no le hizo mucho caso.
43
- ¿Y porque tienes tanto miedo de que pase algo? La
pregunto el gorrioncillo.
- No quería decírtelo para no asustarte, pero el bosque es
muy peligroso, y más para ti, que no puedes volar.
- Tendré más cuidado. Le dijo el gorrioncito.
Ya era tarde y la gorrioncilla le propuso a su compañero
buscar un lugar resguardado para pasar la noche.
- ¿Podemos comer un poco antes? Planteó el gorrioncillo.
- ¡Claro! Dijo ella
Y busco un lugar con comida y un poco de agua. Después
se retiraros y buscaron el resguardo de los arbustos, para
pasar la noche.
El gorrioncillo la contó la experiencia con el conejo, y ella
le pregunto.
- ¿Quién te crees que lo hace mejor, el conejo con sus
prisas o el topo con su tranquilidad?
- Bueno yo creo que los dos tienen algo bueno, pero que
lo ideal es una mezcla de los dos. Estar despierto y activo
cuando hay que hacer cosas importantes y ser capaz de
disfrutar de la tranquilidad cuando es posible.
- Me parece una respuesta muy sabia, parece mentira
que sea tan joven y ya pienses con tanta lucidez.
44
- Bueno tú eres igual de joven y también has demostrado
ser muy inteligente.
Pasaron la noche sin ningún sobresalto, pero con un ojo
abierto, era la primera noche que pasaban en el bosque y
tenían bastante miedo.
Amaneció y los dos se alegraron de estar junto. La
gorrioncilla busco un lugar con comida que les quedara
de camino y fueron a él a picar algo. Después continuaron
viaje. L a gorrioncilla volaba cerca de él, y él iba
avanzando poco a poco. Pasó la mañana y justo cuando
les estaba empezando a entrar más hambre, encontraron
a la orilla de una charca bastante grande, unos árboles
frutales. La gorrioncilla se puso a picotear un fruto, en lo
alto de un árbol.
- Está muy rico, voy a ver si lo puedo hacer caer.
Y se puso a intentar soltarlo del tallo, hasta que por fin
cayó. El gorrioncillo se acerco a él y lo picoteo. Era
naranja y parecía que le estaba gustando.
- Es muy rico, esta dulce y acido a la vez. Dijo el
gorrioncillo disfrutando.
La gorrincilla se sumó a él y juntos se pusieron a comerlo.
- ¿Qué fruta será? Pensó la gorrioncilla en voz alta.
- Es un níspero. Dijo una rana que estaba en la orilla.
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- Me alegra que os guste, todos los árboles y la charca
son míos y que sepáis que podéis comeros el níspero
porque yo os dejo.
- Ahh, ¿Qué quieres decir? Pregunto el gorrioncillo.
- Que yo soy su dueña.
- ¿Y qué es ser la dueña? Pregunto otra vez el
gorrioncillo.
- Que yo decido quien se baña en la charca o quien come
los frutos de los árboles.
- ¿Y qué sentido tiene? Volvió a preguntar el gorrioncillo
- Vosotros no lo entendéis pero ser dueño de algo es una
cosa maravillosa. Dijo la rana
- Pues es verdad que no lo entendemos, no vemos la
necesidad de tener. Nosotros disfrutamos de las cosas sin
creemos dueños de ella y somos felices. Dijo la gorrincilla.
- Pero eso es porque nunca habéis tenido nada. ¿No os
gustaría tener esta cosa conmigo? Seríais mucho más
felices. Dijo la rana intentando convencerlos.
- No gracias, preferimos sentirnos libres y no atrapados a
las cosas. Le dijo la gorrioncilla.
- Bueno pensároslo y si cambiáis de opinión, aquí estaré.
Y la rana se metió dentro del agua.
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Lo gorrioncillos siguieron comiendo sin dar mucha
importancia a lo que la rana les habían dicho.
- Esta rana está un poco loca. Dijo el gorrioncillo.
- Creo que alguien debería decirla las cosas con claridad.
Pero nosotros tenemos prisa, otro día vendremos a
hablar con más calma con ella. Dijo la gorrioncilla.
Y cuando terminaron de comer continuaron camino.
Pasaron las horas y el gorrioncillo pregunto.
- ¿Falta mucho para llegar a la montaña?
- No mucho, mañana ya estaremos allí. Dijo la gorrioncilla.
- Ya tengo ganas de llegar, a ver si por fin puedo volar
como un gorrión más.
- No te preocupes, veras como lo conseguimos.
Ya tarde, buscaron un lugar adecuado y se dispusieron a
dormir.
- El bosque está lleno de sorpresas, cada día pasa algo
diferente… Me gusta. Dijo el gorrioncillo.
- A mi también, pero veras que cuando puedas volar, la
vida es muy diferente.
- ¿Y cómo es eso de volar? Pregunto el gorrioncillo a su
compañera.
- Es algo maravilloso, puedes ir de un sitio a otro con
rapidez, y puedes subir muy alto y ver muchas cosas.
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- Estoy deseando poder volar…
Y poco a poco se quedaron dormidos. Amaneció un nuevo
día, primero se despertó el gorrioncillo y después
despertó a su compañera.
- Venga dormilona, que ya es de día.
La gorrioncilla se desperezo y le dio los buenos días.
- Vamos a buscar algo de comer, tengo hambre. Dijo el
gorrioncillo.
La gorrioncilla alzó el vuelo y busco un lugar cercano con
comida, llamo a su compañero y los dos se pusieron a
comer unas semillas. Pasado un rato emprendieron de
nuevo camino hacia la montaña violeta, que ya estaba
cerca.
La gorrincilla iba animándole a seguir.
- Venga que ya queda poco, si nos damos prisa estaremos
allí antes de que anochezca.
A mitad de camino encontraron un lago pequeño y se
pararon en la orilla, bebieron agua y se quedaron
mirando a un pato que era muy bonito… El pato que vio
que tenia admiradores, se acerco abriendo las alas y
haciendo una exhibición de su belleza.
- ¿Cua, cuanto de bello os parezco? Pregunto el pato
presumiendo.
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- No sé, muy bello, no sé cantidad. Dijo el gorrioncillo
- ¿Y cua, cuanto daríais por ser tan bello como yo? Siguió
presumiendo el pato.
- Nada. Dijo la gorriona.
- Si tuviésemos que ser tan bellos como tú, habríamos
nacido patos u otro animal igual de bello. Dijo la
gorrioncilla.
- A demás nosotros también somos bellos y estamos
contentos con ser como somos, aunque por ahora yo no
pueda volar. Dijo tajante el gorrioncillo.
- No sabéis lo que decís, me voy a buscar a otros que
aprecien el valor de la belleza que tengo.
Y el pato se fue nadando, al otro extremo del pequeño
lago.
- Has estado muy bien. Dijo la gorrioncilla a su
compañero.
- Vaya pato mas presumido. Dijo el gorrioncillo.
Continuaron camino, comiendo de vez en cuando y bien
entrada la tarde, la gorrioncilla aviso a su compañero de
que ya casi estaban y de que de un momento a otro
podría verla. Al pasar un arbusto tupido el gorrioncillo la
vio, y se quedo extasiado.
49
- Es bellísima, cuantos tonos de violetas, de morados, es
lo más bonito que he visto, incluso más bonito que el
pato. Y rio.
- Si es bellísima… venga vamos que ya casi lo hemos
conseguido.
Se pusieron a subir la montaña, el gorrioncito dando
saltos y la gorrióncilla volando en torno suyo. En ese
momento vino una paloma y se puso a hablar con ellos.
- Hola gorriones, ¿qué hacéis por aquí dando saltitos?
La gorrioncilla se poso a su lado.
- Venimos a resolver mí problema, no puedo volar y
venimos a pedir que pueda como deseo.
- Entiendo, os quiero dar un consejo, esta montaña está
llena de serpientes, tened mucho cuidado. Son muy
peligrosas. Les advirtió la paloma.
- Gracias tendremos mucho cuidado. Dijeron los dos.
Y la paloma se fue.
Llegando a la cima la gorrioncilla fue a ver dónde estaba
la flor, y en ese momento en el que el gorrioncillo se
quedo solo apareció sigilosa una serpiente.
- Siifff, holaa . Dijo la serpiente.
- Hola, ¿Qué eres?
50
- Soy un lagarto. Dijo mintiendo la serpiente que poco a
poco se acercaba al gorrioncillo.
La serpiente se lanzo a por él gorrioncillo, justo en el
momento en el que la gorrioncilla se interponía entre los
dos, llevándose el tremendo golpe de la serpiente,
rompiéndosele el ala. La serpiente se golpeo con una roca
y se escondió.
- Corre vete a pedir tu deseo, antes de que vuelva a
aparecer la serpiente. La flor esta en un cortado, tendrás
que dar un rodeo. Venga corre…
El gorrioncillo fue todo lo deprisa que pudo y cuando
llego a lo alto vio que tenía que dar un largo rodeo y
entonces sin darse cuenta voló y fue a coger la flor, pidió
su deseo y volvió dando saltitos hasta su compañera, que
le esperaba recuperada y llena de asombro.
- ¿Qué has hecho?
- Pedir un deseo.
- Pero has pedido que me curara, ¿y tú?
- Yo podré venir otra vez el año que viene.
- Un momento, ¿Por qué has tardado tan poco?, ¿Cómo
has llegado a la flor?, has tenido que ir volando.
- Creo que si no lo recuerdo bien
- A ver intenta volar.
51
Y el gorrioncillo alzo el vuelo y lo mantuvo…Entonces la
gorrioncilla se sumo a él y juntos se fueron volando llenos
de alegría hacia su futuro…
- ¿Que te ha parecido? Le pregunte a Marta
- Es precioso, me ha gustado mucho, ¿Cómo puedes tener
esto en la cabeza y recordarlo tan bien?
- Bueno, es que el cuento lo escribí yo y lo recuerdo
perfectamente.
- ¿Y cómo se te ocurrió?
- Llevaba unos días pensando en escribir un cuento en el
que pudiera plasmar los valores de la amistad y la
superación y de repente vi volar a un gorrión cerca de mí
y sentí que me hacía llegar este cuento y así fue que ese
gorrión me inspiró.
- ¿Y has escrito más cuentos como este?
- Tan desarrollado no, pero he escrito varias cosas cortas.
- ¿Y cómo es que nunca me las has enseñado?
- Son cosas que yo considero intimas, no por que hablen
de aspectos íntimos, si porque en ellas muestro
sentimientos, que no me siento cómodo compartiendo.
Prefiero mantener esa parte de mi alejada de otras
personas.
52
- Entiendo, pero si te animas, me gustaría conocer las
otras historias y si tienes el archivo de este cuento que
me has contado, también me gustaría que me lo pasaras.
- Bueno el archivo de este cuento, te lo pasaré. Lo otro, ya
veremos.
La abuela apareció por la puerta y nos invito a pasar a
cenar. Nos sentamos todos juntos y dimos buena cuenta
de una ensalada generosa, con queso fresco, atún,
tomate, lechuga y pepino y dos pollos asados con
patatas. Estuvimos los seis muy animados y pude
comprobar que mi tía estaba más relajada y alegre y
Marta también. Eso junto al ver a mis padres y mi abuela
de buen humor, me hacía sentirme también feliz.
Recogimos y seguimos sentados a la mesa, continuando
charlando hasta que se hizo tarde, me entro sueño y
decidí irme a la cama. Mis padres y mi tía se quedaron
algo más, era la última noche y ya no nos veríamos hasta
dentro de mucho tiempo. Mi abuela y mi prima también
se decidieron acostarse.
- Hasta mañana. Me despedí.
- Hasta mañana. Me dijeron.
- Que pases buena noche hijo. Me dijo mi madre
Me acosté pensando en Esther, era curioso había sido un
día intenso, lleno de experiencias y lo que más me
apetecía, era recordar a Esther. Realmente la echaba de
53
menos, si que sentía algo bonito por ella… y así envuelto
por el recuerdo de Esther me deje llevar por el sueño.
Mi madre me levanto temprano. Cuando fui a la cocina,
estaban liados haciendo cosas.
- Estoy preparando una tortilla para hacer unos bocadillos
para el viaje. ¿Te apetece? Dijo mi abuela.
- Claro. ¿Mama, llevaremos bebida fresca?
- Había pensado llevar agua fresca. ¿Tú quieres unos
refrescos?
- Sí, me gustaría de naranja.
Mi padre estaba preparando los desayunos. A mí me hizo
una leche con cacao, y ellos tomaron café.
- ¿Quieres una tostada o prefieres otra cosa? Me dijo mi
padre.
- Si hay magdalenas las prefiero.
Apareció mi tía y Marta, ellas dormían juntas, nos
saludaron y mi tía preparó el desayuno de Marta y el
suyo, y desayunamos todos juntos.
- ¡Bueno! Dijo mi abuela.
- Dinos mama. Dijo mi madre.
- Ya sé que no podéis venir mucho, pero al menos
mantened el contacto. Es verdad que teresa y Marta,
estáis cerca, pero tampoco os veo mucho, y a mí se me
54
hace muy duro estar aquí sola. Así que os pido que
mantengamos más contacto.
- Claro mama, no te preocupes. Le dijeron mi madre y mi
tía.
Terminamos de desayunar y metimos las cosas en el
coche. Nos despedimos y nos fuimos con destino Madrid-
Barrio del Pilas. Yo iba sentado detrás con la bolsa con los
bocadillos y las bebidas y con la bolsa con los libros a mi
lado. Por un momento pensé en coger el cuaderno
naranja y leer algo más de la historia del abuelo. Pero
pensé que sería mejor disfrutarla tranquilo en casa. Así
que cogí uno de los libros. Era el libro de numerología y
me puse a ojearlo. Mis padres habían puesto un CD de
música tranquila y así fui haciendo el viaje.
Se me pasó el tiempo volando y cuando me quise dar
cuenta parábamos para en un área de descanso. Sacamos
las cosas y nos pusimos a la sombra.
- ¿Y que son esos libros que te has traído? Pregunto mi
madre.
- Son unos libros del abuelo que quiero leer. Tienen que
ver con el cuaderno que encontré en el desván, que
también me traigo, se los pedí a la abuela y me los ha
regalado.
-¿Y que es ese cuaderno? Me pregunto mi padre.
55
- Es una historia que vivió el abuelo con “Ana”, “Ana” es
muchas cosas. Yo la estoy conociendo poco a poco y no
sé mucho, pero parece muy interesante. Le dije.
- Bueno si a ti te gusta, nos parece muy bien. Me dijo mi
madre.
Nos comimos los bocadillos y seguimos viaje. Llegamos a
casa a la hora de comer. Subimos el equipaje y mi madre
se uso a hacer algo rápido y sencillo. Comimos y yo me fui
a la habitación. Tenía muchas ganas de continuar con el
cuaderno.
Seguí profundizando en “Ana” y poco a poco fui viendo
más cosas. A la vez seguía estudiando y viendo otros
conocimientos, conocimientos que a veces se enlazaban
con los que iba viendo en “Ana”.
Vi que las ideas metafísicas tenía una relación muy íntima
con lo que iba viendo en “Ana”, y pude comprobar que la
idea de que el Universo está compuesto por cuatro
elementos y un quinto que los aglutina, se muestra en la
N, y eso me hizo ver la relación tan mágica que se
muestra en “Ana”, especial mente en la N.
Los cuatro elementos son: La Tierra, el Agua, el Aire y el
Fuego y el quinto no está muy claro, pero para mí es el
Amor.
56
Pensé sobre ello… Si él Universo se muestra de esta
manera en la N y el amor es su esencia. ¿Por qué no se ha
visto antes…? O quizá esto se sabía, pero no han querido
que lo supiésemos…
Sonó el teléfono, lo cogí. Era Rafa.
- Hola Rafa.
- Hola Miguel, ¿qué tal el viaje?
- Bien, muy tranquilo, me lo he pasado leyendo.
- Ahh, que bueno… ¿Te apetece salir?
- No tengo muchas ganas, además es muy pronto.
- Si, es verdad. ¿Y si nos vemos luego?
- Estoy un poco liado con una lectura muy interesante.
A
M
O
R
M
A
S
C
U
L
I
N
O
A
M
O
R
F
E
M
E
N
I
N
O
AMOR
ANDROGINO
AGUA
TIERRA
FUEGO
AIRE
57
- ¿Y qué es?
- Un cuaderno de mi abuelo, lo estoy leyendo y me
gustaría seguir.
- Vale, cuando estés libre me llamas.
- Vale Rafa, nos vemos.
Continué con los pensamientos…
Si mi abuelo encontró o fue guiado hasta “Ana” ¿Por qué
fue? Quizá porque era el momento adecuado, quizá
porque mi abuelo era especial o quizá por las dos o por
otra cosa… Y si era así, ¿Por qué se murió de repente?...
Estaba tentado a ver que escribió mi abuelo antes de
morir. Pero preferí descubrirlo cuando llegara a ello,
además, ya quedaba poco. Seguí leyendo.
Vi que en esa conjunción, lo que se muestra con claridad
es la vida. Pensé sobre ello y empecé a ver, siguiendo los
conocimientos que había encontrado últimamente, que
hay tres fuerzas principales en el Universo, además de los
elementos: El Amor, la Vida y la Magia. Si la N era la vida,
entonces las Aes eran la Magia y el Amor. Vi con claridad
la disposición…
58
Como veis, le he asignado un color a cada una. El rojo del
Amor y el azul de la Magia, han salido de mi intuición. Y el
amarillo de la vida, siendo el color primario que faltaba,
encaja en la evolución natural de los colores.
Si “Ana”, tiene o agrupa tantos conocimientos y solo
hacía falta observar y ver en ella con más atención, para
descubrir su realidad… Hace pensar… ¿Y por qué ahora?
Quizá esto que yo veo lo hayan visto otros mucho antes.
Pero creo que no. Y si en “Ana”, está un saber profundo,
que se muestra ahora, para abrirnos los ojos a otras
realidades y así tener la posibilidad de saber la verdad…
Que el Universo es un ser vivo que se comunica con
nosotros, a medida que despertamos a su realidad y que
eso que se muestra en “Ana”, está en cada uno de
nosotros y que el Universo y todos los seres estamos
compuestos por las mismas energías y somos lo mismo.
“Ana es la voz del Universo que nos habla.”
59
Hasta aquí llego el abuelo, es como si hubiera encontrado
el sentido a todo esto y hubiese terminado su trabajo y
después murió. Sentía gratitud hacia él y pena porque ya
no estuviera y no me pudiese guiar para saber más.
El libro de numerología me había dado algunas ideas, así
que busqué alguna fecha en el texto del abuelo, como no
encontré nada, busque a mi madre.
- Mama, ¿sabes qué día murió el abuelo?
- Sí, el once de Abril del 2008.
Apunte, 11-4-208.
- ¿Y qué día nació?
- El uno de Octubre del 1940.
Apunte 1-10-1940.
- Gracias, mama.
- ¿Para qué lo quieres?
- Estoy mirando unas cosas…
Me volví a la habitación e hice los cálculos.
Murió el 11 – 4 – 2008
2 4 10
6 10
16
60
¡Jode!, el número de “Ana”
Miré la otra fecha. 1 – 10 – 1940
2 14
16
¡Otra vez!, esto no puede ser normal. Seguí mirando, el
abuelo murió con 68 años, que da 14. El numero de la N.
Estaba extasiado, era mucha casualidad. Entonces pensé
en mirar mi fecha de nacimiento. 26 – 7 – 1999
8 7 28
15 10
6 10
16
Increíble, se me estaba acelerando el pulso, no daba
crédito. Esto tiene que significar algo. Pero no sabía qué.
De una manera mágica me veía como parte de algo
increíble, de algo que se escapaba a mi entendimiento.
Me tumbé en la cama e intente pensar. ¿Qué quiere decir
esto? Quiere decir que como mi abuelo, tengo una
relación mágica con “Ana” o quizá es casualidad, no sé lo
que es... pero me gusta…
Estuve un rato relajado, y entonces se me ocurrió una
idea. Fui al ordenador, lo encendí y metí Santa Ana en el
buscador y lo vi, como podía ser esa fecha, era increíble.
61
26 – 7
Sentí una mezcla de miedo y asombro. Deje el ordenador
y me tumbé en la cama. Un torbellino de ideas se
apoderaron de mí. Intenté relajarme, pero era superior a
mí. Me fui a la cocina, donde estaba mi madre y la pedí
algo para los nervios.
- ¿Te hago una tila?
- Vale, a ver si me calmo.
- ¿Y qué te ha pasado para ponerte así?
- Que he visto, que como el abuelo yo tengo algo que ver
con “Ana”.
- ¿Y eso que quiere decir?
- Que hay algo que me conecta con “Ana”… ¿Sabes que el
día de mi cumpleaños es Santa Ana?
- No, no lo sabía.
- Y hay más cosas y al saberlo me he impresionado.
- Entiendo, tú tómatelo con tranquilidad y si ves que algo
te agobia, deja de pensar en ello.
Me tome la tila en silencio y volví a la habitación. Me
tumbe en la cama un poco más tranquilo y pensé en el
abuelo…
62
Será que desde donde quiera que esté, me ha guiado
hasta el cuaderno y que incluso ahora está con “Ana”…
No sé qué pensar, lo que sí parece es que, como con el
abuelo “Ana” ha entrado en mí vida y ahora deseo saber
más sobre ella. Voy a estudiar los libros del abuelo, a ver
si así, comprendo mejor la experiencia con “Ana”.
Me puse a leer un rato, hasta que me cansé y pensé en
llamar a Rafa y salir a dar una vuelta. Cogí el móvil y le
llamé.
- Dime Miguel. Contesto Rafa.
- Hola Rafa, ¿Qué haces?
- Aquí tumbado, viendo la tele.
- ¿Salimos a dar una vuelta? Le propuse.
- Vale, ¿nos vemos en el parque?
- En los bancos en 20 minutos.
- De acuerdo.
Fui al salón donde estaba mi padre leyendo y le pedí
dinero.
- Espera a ver, que creo que no tengo suelto.
Sacó la cartera y no encontró ningún billete pequeño, se
miró en los bolsillos y saco un par de monedas.
- ¿Con esto te basta?
63
- No, se lo pediré a mama, gracias.
Fui a la cocina y se lo pedí a mi madre.
- ¿Cuanto quieres, corazón?
- Con cinco me basta.
Me lo dio y me fui camino del parque. Me venía bien
despejarme un poco, me estaba llenando de ideas muy
complejas. Creo que estar con Rafa me sentaría bien. No
había pasado ni 15 minutos y ya veía a Rafa sentado en el
banco, mientras me aproximaba.
- Hola Rafa. Le dije mientras me acercaba a él.
- Hola Miguel, ¿Qué tal? Me dijo mientras chocábamos las
manos.
- Bueno, ahora un poco más tranquilo. Me ha pasado algo
increíble, luego te lo cuento.
- ¡Jode! Me has dejado intrigado, ¿me vas a dejar así?
- Bueno, pero de verdad, creo que para contártelo bien
tendría que enseñarte el cuaderno de mi abuelo.
- Pero, ¿de qué se trata?
- Veras, mi abuelo en los últimos meses de su vida,
empezó a fijarse que el nombre “Ana” se le aparecía muy
a menudo y se puso a estudiarlo y a reflexionar sobre él y
descubrió muchas cosas… Ya te lo dejaré para que lo leas.
Después de estar leyéndolo he estado mirando las fechas
64
de él y la mía y en todas aparece el numero de “Ana”, el
16, que sale de sumar los números de las letras, las Aes
como unos y la N como 14. Estaba asombrado, cuando se
me ha ocurrido mirar en Internet, Santa Ana y he visto
que su fecha es la misma que la de mi cumpleaños.
- ¡Jodo! Exclamó Rafa.
- ¿Y eso que quiere decir? Me pregunto.
- No sé, pero a mí me parece que es algo importante.
- ¿Y qué vas a hacer?
- No lo sé muy bien, por ahora, me he puesto a leer unos
libros que me traje de casa de mi abuela y creo que voy a
continuar escribiendo el cuaderno de mi abuelo.
- ¿Y qué vas a escribir?
- No tengo pensado nada, Ya se me ocurrirá algo. Pero
sobre todo voy a mirar la vida de otra manera.
- ¿De qué manera?
- Con más curiosidad, voy a esforzarme en ver el lado
mágico de las cosas y disfrutar haciéndolo.
- ¿Has hablado con Richi? Le pregunté.
- No, creo que hasta la semana que viene no vuelve.
- Yo si eso le llamare un día de estos. ¿Nos vamos a tomar
algo?
65
- ¿Y si vamos a los chinos y cogemos unas latas y unas
patatas? Me propuso Rafa.
- Mejor, menos pelas. Dije yo.
Fuimos a los chinos a comprar y después volvimos al
parque. Estuvimos charlando hasta que se hizo la hora de
cenar.
- Te parece si nos vamos a casa, ya se está haciendo
tarde. Dijo Rafa.
- Vale, nos vemos. Me despedí.
- Hasta pronto. Se despidió Rafa.
Y cada uno nos fuimos por un lado.
Llegué a casa y ya estaba la mesa puesta.
- ¡Hola! Saludé.
- Hola hijo ¿Qué tal te lo has pasado? Dijo mi madre.
- He estado en el parque con Rafa, charlando y eso…
- Lávate las manos y siéntate a cenar. Me dijo mi madre.
Cenamos, recogimos la mesa y nos pusimos a ver la tele.
- Parece mentira cuanta golfería. Se quejó mi padre.
Estábamos viendo un informativo y no dejaban de salir
noticias sobre corrupción. Yo no entendía mucho, pero
por lo que se veía, el que más o el que menos, los que
66
llegaban a algún puesto de poder, antes o después se
corrompían.
- Quizá sea una enfermedad contagiosa. Le dije a mi
padre en broma.
- ¡Jode!, mala gente es lo que son, mientras unos se están
muriendo casi de hambre, “estos” no paran de llenarse la
bolsa.
- Yo creo que todos estos, antes o después, acabaran
pagándolo y entonces, tanto como han robado, no les va
a servir de mucho. Dijo mi madre con mucho énfasis.
Seguí viendo la tele hasta que me sentí cansado y me
despedí para irme a la cama.
- Yo me voy a la cama.
- Miguel, sabes que yo hasta la 15:30, no vuelvo y tu
padre hasta la tarde.
- Sí, lo sé.
- Te he dejado algo de comida en el frigorífico y toma
cinco euros por si te quieres tomar algo.
- Gracias mama, hasta mañana. Y me fui a mi habitación.
Me di una ducha templadita para estar más a gusto y me
metí en la cama. Me quedé un rato con la luz encendida
pensando en “Ana” y en lo importante que sentía que
ahora era para mí. Pensé en las cosas que el abuelo había
67
escrito y en la coincidencia de “Ana” y mi cumpleaños.
Pensé también en lo último que escribió el abuelo… “Ana”
es la voz del Universo… Se muestra para abrirnos los ojos
a otras realidades… Apague la luz y pensé en Esther, en
sus ojos, en su pelo largo y ondulado y pensando en su
sonrisa, me quedé dormido.
Desperté con la sensación de que había vivido algo muy
intenso en el sueño, como si me hubiesen revelado un
conocimiento muy importante. Pero no recordaba que.
Me levanté y me fui a la cocina a desayunar, me preparé
la leche con cacao y unas magdalenas. Miré el reloj, eran
las 9:45, desayuné y me volví a la habitación, me hice la
cama y me tumbé en ella, me puse a mirar la ventana y
entonces me di cuenta… vent-ana, persi-ana, sab-ana,
“Ana” está muy presente en cosas muy cotidianas. Vaya,
cotidi-anas, ja, ja, reí para mí. Y me puse a leer de nuevo
el cuaderno de mi abuelo. Cuanto más leía, más increíble
me parecía. Al releerlo comprendía mejor, lo que el
abuelo nos mostraba con su historia y más ganas tenia de
saber más.
Sonó el teléfono y lo cogí. Vi que era Esther.
- Hola Esther.
- Hola Miguel, ¿Qué tal estás?
- Muy bien, ¿y tú?
68
- Bien, te llamaba por si te apetece comer una
hamburguesa conmigo, más tarde?
- Claro, ¿te parece que nos veamos sobre las 12:00 en la
puerta del burger?
- Vale, ¿y qué tal las vacaciones en el pueblo?
- Muy bien, estuve con mi prima Marta y encontré una
cosa muy interesante de mi abuelo.
- ¿Y qué es?
- Un cuaderno que estaba escribiendo sobre “Ana”, “Ana”
no es una mujer, es algo complicado de explicar. Si
quieres me lo llevo y así lo lees.
- Claro, tráetelo.
- ¿Y tú que has hecho?
- Yo bastante sola, casi todas mis amigas se fueron y me
pasé la mayor parte del tiempo leyendo.
- Vaya, espero que al menos te lo pasaras bien con la
lectura…
- Sí es un libro de mi madre que me está gustando mucho.
- ¿Y cómo se titula?
- El ocho, de Katerin Neville. Cuando lo lea, se lo pido a mi
madre y te lo dejo, si quieres.
69
- Claro, si te está gustando a ti, seguro que también me
gusta.
- Vale, entonces nos vemos a las 12:00.
- Sí, hasta luego.
Continué con la lectura del cuaderno, abstraído y
soñando que algo maravilloso me estaba pasando.
Pasó el tiempo y cuando me quise dar cuenta, me pareció
tarde, miré mí reloj digital. Eran la 11:41. Pensé, me da
tiempo a darme una ducha rápida… Entonces me di
cuenta, volví a mirar el reloj y la hora seguía ahí 11:41.
¡Jode! 1 – 14 – 1 Son los números de “Ana”… Sentí
como si me hubiera hecho un guiño y una sensación de
bien estar me lleno el cuerpo, haciéndome sentir que
“Ana”, se había mostrado.
Me encaminé hacia el centro comercial. Iba pensando en
Esther, tenía muchas ganas de verla, tenía curiosidad por
saber que le parecía el relato del abuelo y apreté la mano
en la que llevaba el cuaderno y me alegre.
Entré en el centro comercial y me dirigí a la
hamburguesería, pude ver que Esther no había llegado y
la esperé apoyado en la barandilla frente a la puerta del
burguer. Estaba mirando hacia la derecha, que
presumiblemente era por donde tenía que llegar, Y
entonces apareció. Tenía un andar alegre, natural, pero
con personalidad, con su pelo castaño, ondulado y largo.
70
Según se acercaba, me levanto la mano y me saludó, yo la
devolví el saludo y di unos pasos para acercarme a ella.
Sentí, como sus ojos llenos de luz me miraban, mientras
se dibujaba una sonrisa en su boca, yo también la sonreí y
nos encontramos con un saludo cariñoso y con dos besos
y un abrazo. Al sentirla cerca, su aroma me inundó, era
suave, fresco y femenino y todo mi ser se alegró de poder
vivir esta reencuentro.
- Hola Esther. Le dije poniendo dulzura en las palabras.
- Hola Miguel, ¿Cómo estás?
- Muy bien, me están pasando unas cosas muy
interesantes, ¿y tú qué tal?
- Yo no puedo decir que muy bien, pero disfruto lo que
vivo.
- Me alegro por ti… ¿Te parece si vamos al jardín y
hacemos tiempo para la hamburguesa?
- Vale, ¿quieres que cojamos una bebidas y nos las
tomamos mientras?, tengo un poco de sed.
- Claro, vamos.
Y fuimos a la tienda por unas bebidas, que nos llevamos al
jardín- Nos sentamos en un banco, y pens酔 Es tan
guapa, tan dulce, tan sensible”. Creo que se lo debería de
pedir…
71
DE repente me vi mirándola con un amor intenso, ella se
turbó un poco.
- Perdona, no quería incomodarte. La dije.
- No sé, me ha sorprendido, nunca te había visto mirarme
así.
- Veras Esther, según ha pasado el tiempo, he ido
sintiendo cosas hacia ti. Y he descubierto que me gustas
mucho y hoy no he podido evitar mirarte así.
Entonces Esther, que estaba a mi derecha, me cogió la
mano, y mirándome a los ojos, me dijo.
- Miguel, yo también siento lo mismo.
Y nos dimos un beso. Primero suave, como
reconociéndonos y poco a poco fue subiendo de
intensidad. Nos perdimos el uno en el otro, descubriendo
la belleza de besar al ser amado…
Paramos y nos separamos con suavidad y nos miramos a
los ojos.
- Me hace muy feliz que tu también sientas lo mismo,
quiero decirte Esther, que te quiero y me gustaría salir
contigo, ¿tú qué dices?
- Yo también quiero. Pero quiero que esto sea sincero,
que nos respetemos y nos apoyemos, el uno en el otro.
Sin obligarlos a hacer nada que no deseemos hacer, ¿qué
te parece?
72
- Me parece muy bien. Creo que debemos ir poco a poco.
No nos conocemos mucho y tal vez descubramos cosas el
uno en el otro, que quizá nos sorprendan.
- Je, je, ¿quieres decir que tienes alguna sorpresa que
darme?
- Noo, bueno, no sé, quizá cosas que me parecen
normales, a ti no te lo parezcan.
- Bueno, como dices tú, vayamos poco a poco.
- Con el lío que nos hemos hecho, no te he contado lo del
abuelo
- Pues venga, cuéntamelo.
- Voy a empezar por el principio. En casa de mi abuela, he
encontrado un cuaderno que escribió mi abuelo, en el
relata su experiencia con “Ana”, “Ana no es una mujer, es
un ser, una energía o un conjunto de cosas, que fue
descubriendo en ese nombre. Pero es mejor si lo lees tu
misma.
Le pasé el cuaderno y la dije…
- No es muy largo, si quieres me preguntas lo que quieras.
Cogió el cuaderno y lo abrió con delicadeza y se puso a
leer.
73
Yo la observaba mientras leía y veía sus reacciones. Hacia
ruiditos y de vez en cuando soltaba un, ¡jope! O un,
¡vaya! En un momento dado paró y me miró.
- Esto es muy interesante y parece que tu abuelo se lo
tomó en serio.
- Sí, fue su gasolina, los últimos meses de su vida.
- Voy a seguir. Dijo Esther.
Continuó leyendo, mientras su cara se le llenaba de luz.
Yo me sentía la persona con más suerte del mundo al
haberla encontrado y querías hacer algo para que ella
supiese lo importante que era para mí. Mientras ella leía,
me puse a pensar en que podía hacer…
Quizá podría escribirla una carta de amor y abrirla mi
corazón...
- Que interesante, ¿Por qué no lo continuó?, ¿termina
aquí?
- Después de escribir la última palabra, murió de forma
fulminante. Creo que realizó una parte y queda más por
comprender y ver en “Ana” y yo quiero continuarlo.
- Según lo que dice tu abuelo, somos una mezcla de
Magia, de Vida y de Amor. Eso me parece muy
interesante, ¿tú qué piensas?
- Es verdad que aunque son pocas páginas, hay un saber
condensado en ellas y creo que es necesario leerlo unas
74
cuantas veces, para apreciar su profundidad y para mí,
como decía el abuelo, “el conocimiento te ayuda a
despertar” y sí, creo que quizá somos eso y más cosas…
- Me gustaría que hiciésemos unas fotocopias del
cuaderno, para también tenerlo yo. Creo que hay que
verlo con más atención.
- Si quieres vamos a la papelería y las hacemos ahora.
- Vale y luego nos vamos a comer la hamburguesa, ya
tengo hambre.
Nos fuimos a hacer las fotocopias, algunas de ellas en
color y después nos fuimos al burguer, comimos
tranquilamente, mientras hablábamos y reíamos. Me
sentía muy feliz de estar con Esther, hacía que mi vida se
llenara de sensaciones muy gratas.
La miré a los ojos y la dije.
- ¿Sabes…? Eres la chica más… maravillosa que conozco y
me siento el chico más afortunado del mundo, al salir
contigo.
- A mi me pasa igual, creo que tengo mucha suerte.
Terminamos y decidimos volver al jardín. Entonces la
conté lo que me había pasado con “Ana”…
Ayer terminé de leer el cuaderno del abuelo y lo que
había leído en el viaje sobre numerología, me dio una
idea. Quizá los números del abuelo tenían algo que ver
75
con “Ana”. Así que le pedí las fechas a mi madre y como
intuía, tenían algo que ver. Tanto la fecha de su muerte
como la de su nacimiento daban el numero 16, que como
sabes es el numero de “Ana”.
- Que curioso. Dijo Esther.
- Y no solo eso, cuando miré mi fecha de nacimiento,
también estaba.
- ¡Jodo! Eso tiene que decir algo…
. Y hay más. Se me ocurrió miran la fecha de la Santa, ¿y
qué crees qué vi?
- No sé, ¿que la fecha coincidía con algo?
- Esos es… mi cumpleaños.
- ¡Guau! Exclamó Esther.
- Cuando lo vi se me trastornó el sistema nervioso, me
tuve que tomar una tila.
- No me extraña, ¿y qué piensas ahora?
- Pienso que como el abuelo, yo tengo algo que ver con
“Ana” y que quizá deba dedicarle más tiempo a ver y
estudiar lo que encontró el abuelo y continuar con su
relato o exposición o lo que quiera que sea. Pero creo que
“Ana” quiere decirme algo y yo estoy dispuesto a
escucharlo.
76
- Pues me parece muy bien, cuenta conmigo, yo también
voy a abrirme a la experiencia.
Estuvimos hablando un buen rato, hasta que de repente
sentimos el deseo de besarnos y sentirnos. Entre beso y
beso nos decíamos cosas, como… cuando te beso pierdo
la consciencia de ser yo y me fundo contigo… tus labios,
fuente de amor, hacen que mi pasión se encienda… y
cosas así.
Ya tarde la acompañé hasta su casa, íbamos cogidos de la
mano. Yo me sentía increíblemente feliz.
- ¿Quedamos mañana? La pregunté.
- Por la mañana no puedo, tengo que hacer cosas con mi
madre. Pero por la tarde sí que nos podemos ver.
- Vale, entonces, ¿quedamos en el jardín?
- Vale, ¿a qué hora?
- ¿A las 4? Dije yo.
- De acuerdo.
Nos dimos un largo beso de despedida en la puerta de su
casa.
- A dios corazón. La dije yo.
- A dios amor. Me dijo ella.
Y nos separamos sin dejar de mirarnos, mientras nos
alejábamos el uno del otro.
77
Llegué a mi casa, había hecho el viaje hasta aquí, subido
en una nube.
- ¡Hola! Dije, según entraba por la puerta.
- Hola hijo, ¿qué tal lo has pasado? Pregunto mi madre.
- Muy bien, mama.
Entonces, se me quedó mirando y me dijo.
- ¡Te has enamorado! Qué alegría.
- ¿Y cómo lo sabes?, mama.
- No puedes negarlo, tienes los ojos del enamorado, ji, ji.
- Sí que lo estoy, hoy le he pedido a Esther salir, y me ha
dicho que sí.
- Me alegro mucho, mi niño se está haciendo un hombre.
Me dijo pellizcándome las mejillas.
- Vale, vale, no es para tanto.
- ¿Eso crees corazón? ¿Qué el amor no es importante?
- No, si creo que lo es, pero haces que me sienta infantil.
- Vale, perdona, pero solo te diré que creo que el amor es
lo más importante.
- Es verdad que es la primera vez que me enamoro y no
tengo experiencia. Pero siento que es lo más bonito que
me ha pasado nunca.
78
- Eso es hijo, valóralo y disfrútalo. Otra cosa, ¿mañana
tienes planes?
- Por la tarde he quedado con Esther.
- ¿Y por la mañana?
- No, no tengo planes.
- Es que quiero comprarte ropa y como he pedido el día
libre para hacer unas gestiones, quería aprovechar para
comprante algunas cosas.
- Vale, me voy a mí cuarto un rato.
- Cuando esté la cena te llamo.
Me puse en el ordenador y miré el correo. No lo había
mirado desde la semana pasada. Tenía un montón.
Elimine los que no me interesaban y leí un corro de mi
prima Marta.
“Hola miguel, ¿Qué tal el viaje? Yo ya estoy en casa y
parece que mis padres están hablando de nuevo… Ojala
se arreglen y todo vuelva a ser como antes. ¿Has visto a
Esther? Espero que se lo digas… He estado pensando en
el cuento, realmente tiene algo muy bonito…No dejes de
enviármelo. Besos.”
La contesté y en él mismo correo, la adjunte el archivo del
cuento.
79
“Hola Marta, el viaje muy bien. He hablado con Esther y la
he pedido salir y me ha dicho que sí. Estoy que no entro
en mí, súper alegre y lleno de felicidad, además estoy
conociendo mejor la experiencia de “Ana”, cosas que me
han sorprendido. Si consigo un escáner te mando el
cuaderno del abuelo, para que lo tengas y sí que ha sido
buena idea hablar con Esther, cuanto más la conozco más
la quiero… Espero que tus padres lo arreglen y vuelvan
juntos. Un beso”.
Cerré el ordenador y me tumbe en la cama a pensar.
Aunque sentía que la historia de “Ana” era muy
importante, mis pensamientos estaban con Esther.
Recordaba el primer beso, lo maravilloso que había sido.
Recordaba su sabor, su olor, su piel. Realmente sentía en
lo más íntimo de mí, que Esther era la mujer de mi vida y
que si era posible, me gustaría ser su hombre y juntos
vivir el amor. Sexualmente no tengo mucha experiencia,
pero me gustaría vivirlo con ella…
Sonó la puerta.
- ¡Toc, toc! Miguel ya está la cena. Dijo mi madre
asomándose un poco por la puerta. – Lávate las manos.
Fui al baño, me lavé la cara y las manos y fui a la mesa. Ya
estaba mi padre y cenamos los tres. Después ellos se
pusieron a ver la tele y yo me metí en el cuarto a segur
leyendo el cuaderno del abuelo.
80
Cuanto más lo leía, más interesante me parecía. Me
recree especialmente en la última parte, donde mostraba
que “Ana” muestra que en ella está, el Amor, la Vida y la
Magia. Y pensé sobre ello… Si fuera cierto, ¿qué es
“Ana”?... ¿Un soporte donde caben muchos
conocimientos?... O todo es casualidad… No lo creo.
Me parece que “Ana” es un ser que trae a la realidad
verdades fundamentales, y que ahora es el momento de
que las conozcamos. Pero y si esto que yo veo y vio mi
abuelo, no llega a mostrarse con la misma claridad a otras
personas… Pienso que compartirlo es lo mejor.
Deje por un momento a “Ana” y me puse a pensar en
Esther. Creo que tengo que escribirla la carta. Pero no se
la voy a escribir en el ordenador, se la escribiré en papel,
para que tenga una muestra física de mi amor. Cogí un
cuaderno y me puse a escribirla.
“Hola Esther, quiero poner por escrito lo que siento por
ti…
Se me llena el corazón, de un amor desconocido. Un amor
lleno de luz, sereno y comprensivo, un amor que es de
verdad y me lleva a estar contigo, es por eso que mi piel,
quiere estar junto a la tuya, y así podernos amar y llegar
a la locura, perdernos entre los besos, perdernos entre
los sueños y descubrirnos amando, sin límites, sin dolor,
sin miedo. Y comprobar que los dos estamos siendo
sinceros, y que es al amarnos sintiendo, que es cuando
81
somos eternos, y que será nuestro amor el que nos lleve
hasta el cielo. Por eso quiero decirte, que quiero
aprender contigo, a descubrir en tu piel la magia de
sentirse vivo.”
Cogí un sobre y la metí en el. Mañana se la daría.
Me puse a estudia un rato las cosas del cole. Tenía algún
trabajo que hacer y quería ir adelantando.
Cuando me cansé, me fui a dar una ducha, me despedí de
mis padres y me metí en la cama.
Me puse a dar vueltas a lo que había vivido hoy. Pensaba
en Esther, en lo maravilloso que era que estuviésemos
saliendo juntos y lo mágica que era la historia de “Ana”.
Pensaba en que sorpresas me depararía la vida y en cómo
podía serle útil a otros. Pensaba en que si era capaz de
continuar el cuaderno del abuelo, quizá se podría
publicar, y entonces pensé que podría pasarlo al
ordenador, pero no sabía cómo hacer los dibujos…
Dejé que el sueño me llevara a vivir algo bello y con la
imagen de Esther en la mente, poco a poco, fui
sumiéndome en una placida sensación de estar en paz
con la vida y me dormí…
Sonó la puerta, se abrió y mi madre se asomó.
- Vamos miguel, ya es la hora.
- Voy mama. Dije desperezándome.
82
Fui a la cocina, mi madre ya tenía preparado mi
desayuno. Desayuné, me vestí y nos fuimos.
Cogimos el coche y fuimos a nuestro destino,
encontramos aparcamiento cerca del edificio oficiar al
que íbamos, donde mi madre tenía que hacer las
gestiones. Era un edificio moderno, estaba en una placita.
Cuando estábamos llegando al edificio, mi madre me dijo.
- Miguel, si quieres puedes esperarme fuera, mira, ahí hay
un banco, así no te aburres dentro.
- Vale mami, te espero aquí.
Y mi madre se metió en el edificio. Yo me senté en el
banco, estaba enfrente de la puerta y después de un rato
me fijé en las banderas. Se me encendió una lucecita. La
bandera de la comunidad de Madrid, la bandera de
España y la bandera de la comunidad Europea… Parecían
que tenían que ver con “Ana”. Me levante y me acerqué.
Más de cerca vi más cosas, pero como no estaba seguro
pensé en verlas en casa. Me volví al banco y me quedé
mirándolas- Rojo – Amarillo – Azul. Parecía que
encajaban. Al rato salió mi madre.
- Venga vamos, que esto ya está hecho.
Nos subimos al coche y nos fuimos a unos grandes
almacenes. Mi madre me compro unas zapatillas y algo
de ropa y nos volvimos a casa.
83
Yo estaba deseando llegar para ver las banderas más
detenidamente. Fui al ordenador y las estuve viendo. Se
me ocurrió una idea. Imprimirlas, pegarlas al cuaderno
del abuelo y escribir en él lo que veía.
“Escribo en este cuaderno, para continuar lo que mi
abuelo empezó. Yo también he sido despertado a la
experiencia de “Ana” y ahora que he visto algo nuevo,
quiero ponerlo en el papel.”
“He visto que las banderas que se ponen en los centros
oficiales de Madrid, tienen una relación con “Ana” y que
en ellas hay más que ver.”
AMOR VIDA MAGIA
“Como veis son las tres banderas que están en cualquier
edificio oficial de la comunidad de Madrid.
84
En la bandera de la izquierda, hay siete estrellas, ese
número es el número de “Ana”, en la bandera del centro,
se ve que aunque está el rojo y el amarillo, parce más
amarilla y la última, la bandera de la comunidad Europea,
es azul, con doce estrellas, que sumadas, es otro de los
números de “Ana”, 3.”
“Como veis, parece que estas banderas tienen mucho que
ver con “Ana”. Tienen los colores en el lugar que mi
abuelo vio en “Ana”.
ROJO – AMARILLO – AZUL
Deje de escribir en el cuaderno y me puse a mirar más
detenidamente el escudo de la bandera española y
entonces poco a poco lo fui viendo, las cosas que había
visto mi abuelo en “Ana”, encajaban en el escudo. Era
como una evolución de “Ana”. Hice una impresión del
escudo y me puse a desarrollarlo. Cuando pensé que
había quedado bien, lo pegué en el cuaderno.
“En este escudo se muestra la experiencia de “Ana”
evolucionada”.
85
Me quedé mirándolo un buen rato. Y si no es así, y si me
he precipitado. Pensé sobre ello y me di cuenta de una
cosa. Que esto lo he podido ver porque estoy en Madrid y
que es en el idioma castellano donde se muestra con
tanta facilidad “Ana”, que seguramente no hay otro
idioma donde se muestre tanto, que si miras esto con
otro alfabeto, las cosas serian muy diferentes.
Después de comer, descansé un rato, hasta que llego la
hora de ir a ver a Esther. Cogí el cuaderno del abuelo para
enseñarle lo que había hecho y la carta de amor y me fui
al centro comercial, allí estaba ella, sentada en el banco,
mirando cómo me acercaba. Nos dimos un beso.
- Hola. Se me agarraron los nervios al estomago.
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- Hola amor, ¿Cómo estás?
- No sé qué me pasa, me he puesto nervioso al verte.
- Tranquilo será la emoción, yo también lo siento.
- He encontrado algo que me ha parecido muy
interesante. Lo he puesto en el cuaderno.
Se lo entregué para que lo leyera.
Lo miró.
- Y esto, ¿Cuándo lo has visto?
- Esta mañana, cuando fui con mi madre, a hacer unas
gestiones en un edificio oficial.
- Parece muy interesante. Pero no será que ves a “Ana”
por todos lados, je, je, rio ella para quitarle hierro.
- Quizá se eso, no estoy seguro.
- ¿Pero a ti que te parece? La pregunté.
- Tiene mucho sentido ¿y cómo has dado con la
disposición de las energías?
- Ha sido pura intuición. Quizá se esto, pero de otra
manera.
- Creo que habría que estudiarlo más detenidamente.
Cuando termino de hablar la besé suavemente y la di la
carta. La leyó y me miró con los ojos llenos de chiribitas y
me besó con fuerza.
87
- Para, para, que me rompes, je, je, je,
Y ella me apretó más fuerte…
Estuvimos gran parte de la tarde, entre besos y
carantoñas. Hasta que nos entró sed y nos fuimos a tomar
algo.
A mí se me había olvidado pedirle dinero a mi madre, y
solo tenía unas monedas.
- ¿Tú tienes dinero? Le pregunté a Esther.
- No mucho, seis euros, ¿por?
- Es que no he cogido dinero.
- No importa, para tomar algo tenemos.
Fuimos a la tienda y compramos unos refrescos.
- ¿Te parece que demos una vuelta? La propuse.
- Vale. Dijo ella con una gran sonrisa.
Estuvimos paseando hasta que se hizo tarde y nos
dirigimos hacia su casa.
- ¿Quieres que nos veamos mañana? Le pregunte.
- Claro, ¿Por la mañana?
- Vale, ¿quedamos a las 11?
- Me parece bien.
Nos dimos un beso y nos despedimos.
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- Hasta mañana corazón. La dije
- Hasta mañana amor. Me dijo.
Y nos separamos, sintiendo como si nos alejáramos de
una parte de nosotros mismos.
De camino a casa, llamé a Rafa.
- Dime Miguel.
- Aquí, flotando.
- ¿Y eso?
- Estoy saliendo con Esther.
- Vaya, que bien.
- Es lo más guay que me ha pasado en la vida, bueno, esto
y lo de “Ana”. Lo cierto es que son dos cosas muy
diferentes, pero muy importantes para mí.
Iba a cruzar la calle, cuando vi que venía una furgoneta, y
entonces sentí que “Ana” iba a aparecer, paso la
furgoneta y pude leer el rotulo, “Panadería la tahona”.
Me quedé helado, había visto muchas veces el nombre de
Ana, pero nunca antes lo había presentido. Le dije a Rafa.
- ¡Guau! Me ha pasado algo increíble…
- ¿Qué ha sido?
- He presentido a “Ana”, antes de que apareciese.
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- Será que te estás conectando con ella.
- No sé, quizá lo sea.
- Bueno, tú tranquilo, lo que tenga que ser, ya se verá.
- Vale, mañana he quedado con Esther, cuando esté libre
te llamo.
- Venga, nos vemos.
- Hasta luego.
Ya estaba en casa entré y mis padres estaban viendo la
tele.
- Hola. Les dije.
- Hola hijo. Me contestaron.
- ¿Te apetece cenar ya? Me pregunto mi madre.
- Por mi vale, tengo un poco de hambre.
Nos sentamos mi padre y yo a la mesa mientras mi madre
sacaba la cena. Pollo frito con una gran ensalada. Cuando
se sentó mi madre, dije.
- Mama, papa, no sé lo que me pasa, pero desde que
encontré el cuaderno del abuelo, me están pasando cosas
muy raras. Veo Anas por todos lados, la veo en los
números, la veo en las banderas, incluso, hace un rato la
he presentido antes de que apareciera y no sé qué
pensar.
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- Bueno hijo, ante todo estate calmado, quizá eso que ves
son imaginaciones, que te estás obsesionando con ello.
Dijo mi padre en tono tranquilizador.
- ¿Y qué es lo que sientes? Me pregunto mi madre.
- No sé, tengo un lio, además se me junta con la relación
con Esther, y es todo muy intenso.
- Bueno, como dice papa, tú estate tranquilo, no te
obsesiones y deja que las cosas pasen.
- Lo intentaré, pero es que siento que algo me llama,
como si quisieran decirme algo importante, que tengo
que saber.
- Venga cena y no te preocupes. Dijo mi madre.
Cenamos y después nos fuimos a ver un poco la tele. Al
rato me cansé de verla y me fui a la habitación. Me tumbé
en la cama a pensar. Era verdad, estaban pasando cosas
muy grandes en muy poco tiempo y no estaba teniendo
tiempo de digerirlas.
La idea de “Ana” no se me iba de la cabeza, parecía que,
fuese lo que fuese “Ana”, se estaba esmerando para que
tomara conciencia de ello. Decidí darme una ducha,
meterme en la cama y dejarme atrapar por el sueño…
Me desperté, eran las 9:45, fui al baño y me lavé la cara,
estaba más dormido de lo habitual…Fui a la cocina y en la
mesa había un billete de 10 euros, con una nota.
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“Come algo por ahí, si te apetece y diviértete. No te
preocupes, ya verás como todo tiene un sentido. Besos”
MAMA
Desayuné, y me fui a la habitación a hacer la cama y me
tumbé en ella.
Se me ocurrió una cosa, llevar un cuaderno a la cita y
cuando esté con Esther, intentamos ver algo más en
“Ana”.
Me puse a leer el libro de Alquimia y así, leyendo se me
pasó el tiempo volando. Eran las 10:40. Me vestí y salí
pitando, al encuentro de Esther. Llegué al banco del
jardín y ella no estaba. Me senté y esperé. De repente caí
en la cuenta, habíamos quedado, pero no habíamos dicho
donde. Esperaré un poco más y si no viene la llamo,
Pensé. Miré hacia la puerta y en ese momento entraba.
La saludé con la mano y ella me devolvió el saludo. Me
levante y fui a su encuentro.
- Hola amor. Me dijo dándome un beso.
- Hola corazón. La dije, y se lo devolví.
Nos sentamos en el banco y la pregunté.
- ¿Qué tal estás?
- Bien, muy bien, ¿y tú?
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- Bien, un poco alterado con lo de “Ana”
- ¿Y eso?, ¿Qué te pasa?
- Son muchas cosas a la vez y no sé si estoy preparado.
Ayer cuando me fui a casa me pasó algo increíble. Sentí
que iba a aparecer “Ana”, y al momento la vi en el rotulo
de una furgoneta. “Panadería la tahona”.
- Vaya, eso es muy interesante.
- Sí, sí que lo es. Pero son muchas cosas, en poco tiempo y
estoy un poco nervioso, además lo que vivimos, es nuevo
para mí y me hace estar muy sensible.
- Bueno, no te preocupes, que aquí estoy yo contigo.
- Gracias Esther, había pensado que quizá sería
interesante ver si vemos algo nuevo en “Ana”.
- Claro, me apetece.
- Mira, he traído un cuaderno y un boli, ¿qué te parece si
lo abro y escribo el nombre mágico?
- Venga.
Escribí “Ana” en el cuaderno y casi inmediatamente lo vi.
- Has visto Esther, que cada letra puede ser el principio de
un color.
Y escribí, poniendo las letras de arriba abajo.
Amarillo
93
Naranja
Azul
Nos quedamos asombrados.
- ¿Qué querrá decir? La pregunté.
- No sé, lo raro es que no lo viera tu abuelo, parece tan
evidente.
- Quizá mi abuelo tenía que descubrir una parte y tal vez
lo más importante, iniciar el conocimiento de “Ana”.
- Sí, quizá sea así. Y tú seas su heredero, él elegido para
continuar su búsqueda, y llevarnos a la luz…
- No te burles, yo sí creo que estos conocimientos pueden
ser el inicio de algo mucho más importante, que divertirte
con las letras o los números, buscando mensajes.
- Yo también lo creo, y siento que tú tienen un papel muy
importante en todo esto.
- Bueno, entonces si yo tengo un papel en esto, quiero
tenerlo junto a ti, quiero vivir esta experiencia contigo y
que vivir esto, nos ayude a conocernos mejor.
- Pues si queremos conocernos mejor, podíamos empezar
besándonos, ji, ji
Yo la abracé y nos besamos como locos, como si nos fuera
la vida en ello. La metí la mano debajo de la ropa y la
acaricié, ella no tenía sujetador y la pude acariciar los
94
pechos. Era algo maravilloso, era la primera vez que
tocaba unos pechos de esta manera, y me llenaba de
placer. Ella disfrutaba tanto como yo. En momento dado.
Llamaron nuestra atención.
-Eh, jovencitos, dejad un poco para mañana. Nos dijo el
guardia de seguridad del centro comercial.
- Perdone, no queríamos molestar. Le dijo Esther que
estaba ruborizada.
- Bueno pues seguir tranquilitos y dejar esas cosas para
cuando tengáis más intimidad.
Nos sentimos avergonzados, y decidimos irnos del centro
comercial.
-Tengo un poco de dinero que me ha dado mi madre,
creo que nos llega con él para tomar algo.
- ¿Qué quieres decir?
- Son 10 euros, con poco que pongas tú, nos llega para
comer una pizza y unos refrescos.
- Vale, vamos a la pizzería.
Llegamos a la pizzería y elegimos una mediana, con
peperoni, jamón york y extra de queso, dos refrescos y
nos sentamos en una mesa.
- Que incomodo ha sido, yo no sabía dónde meterme. Dije
yo.
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- Yo me quería morir, nunca he pasado tanta vergüenza.
- Bueno, esto quiere decir que nos tendremos que buscar
otro sitio.
- Sí algo más íntimo y discreto.
- Ya lo pensaremos, ahora lo que tenemos que hacer es
disfrutar de la pizza.
- Miguel, hoy tengo algunas cosas que hacer y quiero irme
temprano a casa, ¿Te importa?
- No te preocupes, haz lo que tengas que hacer. No me
tienes que pedir permiso, siéntete libre.
- Vale, cuando comamos la pizza, me acompañas a casa.
Si quieres…
- Claro que quiero, soy feliz entando a tu lado, de una
manera u otra.
Cuando terminamos, nos fuimos hasta su casa y de
camino la canté una canción al oído. Le hizo mucha gracia
porque canto fatal, pero la letra decía cosas muy bonitas
y le gustó oírlas.
- Creo que la historia de “Ana” tengo que compartirla,
que debería escribirla en el ordenador y colgarla en
internet, y que la gente la pueda conocer. ¿Tú qué
piensas?
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- Yo creo que estaría muy bien que la conociera más
gente. Seguro que cada cual vera en ella algo distinto y les
enriquecerá la vida de algún modo.
Ya estábamos en la puerta de su casa, nos dimos un beso
y nos despedimos.
- Hasta mañana corazón.
- Hasta mañana amor.
-¡Oye!, que no hemos quedado para mañana. Dije yo.
- ¡Es verdad!, ¿quieres que quedemos en el parque, a la
misma hora de hoy?
- Vale, en los bancos…
Llegue a casa y no estaban mis padres, fui a la habitación
y abrí el cuaderno que había llevado a la cita. Me quede
mirando un buen rato los tres colores: Amarillo, Naranja y
Azul, y entonces empecé a recordar lo que había leído en
el libro de Alquimia, decían que antiguamente se
consideraba a la Tierra femenina, a la Luna andrógina, y al
Sol masculino y entonces empecé a asociar cada cuerpo
celeste con una letra de “Ana” La primera A femenina La
Tierra, la N andrógina La Luna y la segunda A masculina El
Sol. Y lo vi claro… cogí el cuaderno de abuelo y lo dibuje
como el dibujo, el amor, la vida y la magia.
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“Parece que ahora tiene más sentido, “Ana” habla de
nuestro sistema, de sus colores. Y esto hace pensar que
esto, se puede ver así, porque lo miro con el idioma
castellano, que en ningún otro idioma se puede ver todas
estas cosas que el abuelo nos enseño y las que yo he ido
descubriendo. ¿Será que han ido desarrollando nuestros
lenguajes y nuestras costumbres para que la presencia de
“Ana” sea más patente?, Y si es así, ¿Con qué intención?
Yo creo que “Ana” es una energía positiva y que si se
muestra ahora, es porque ya estamos preparados para
entenderla y comprender su mensaje. Mensaje que
tendremos que ir descubriendo a medida en que
profundicemos en ella y en nosotros mismos y a la vez
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que aprendemos a descubrir nuestras capacidades y
desarrollarlas en este nuevo mundo que está naciendo.
Para mí esto que he vivido hoy me ha hecho recapacitar,
ha sido todo muy intenso y creo que era así, porque tenía
que llegar a saber esto y compartirlo. Y es lo que aré, lo
llevare a Internet, para que llegue a otras personas y que
cada cual a su modo viva la experiencia.”
“Ana” es real, como tú y como yo, y quiere decirnos algo
que nos ayudara a soñar, a vivir siendo conscientes de
una realidad más amplia, de la verdad del amor y su
trascendencia. “Ana” nos dice….AMA….”
99
Gracias por haberlo leído.
100
 

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