Habrá sido tu voz al teléfono,los viajes en metro,
los trenes de noche sumergiéndose en el desierto,
que tras el fuego de tus labios, el filo del recuerdo,
me desgarro en la necesidad de sentir tus brazos
como sogas rodeando mi cuerpo.
Habrán sido los paisajes, las tierras lejanas,
las conquistas y tantos entierros,
que en las noches los lobos mueren de pena,
que tus ojos miran a través de las estrellas,
que esta alma vaga por una Europa siniestra.
Habrá sido el sonido distante del adiós,
el momento en que una bifurcación
nos hizo perder el control,
que tu tacto permaneció como una huella en la historia,
como ese norte por el que tantas veces me pierdo
buscándote en la memoria.
Habrá sido el susurro de tu voz,
el aroma de primavera que cubre tu silueta,
los veranos ardientes que tus besos recetan,
que ahora no concuerdo con tanta ausencia,
que me es imposible acostumbrarme a vivir sin tu fuerza.
los trenes de noche sumergiéndose en el desierto,
que tras el fuego de tus labios, el filo del recuerdo,
me desgarro en la necesidad de sentir tus brazos
como sogas rodeando mi cuerpo.
Habrán sido los paisajes, las tierras lejanas,
las conquistas y tantos entierros,
que en las noches los lobos mueren de pena,
que tus ojos miran a través de las estrellas,
que esta alma vaga por una Europa siniestra.
Habrá sido el sonido distante del adiós,
el momento en que una bifurcación
nos hizo perder el control,
que tu tacto permaneció como una huella en la historia,
como ese norte por el que tantas veces me pierdo
buscándote en la memoria.
Habrá sido el susurro de tu voz,
el aroma de primavera que cubre tu silueta,
los veranos ardientes que tus besos recetan,
que ahora no concuerdo con tanta ausencia,
que me es imposible acostumbrarme a vivir sin tu fuerza.