abel castillo
Poeta recién llegado
La vi con dulzura inocencia mía, la llamaba por su nombre sin que ella lo supiera, no existía ante sus ojos pero ella vivía ante los míos, cuantas lagrimas di por ti y ninguna de ellas me hizo olvidarte. El tiempo me dice al oído apenas eras un niño, pero todo lo que he aprendido quisiera haberlo sabido así hubiese sido otra historia en la cual tú me escribías y me recordarías como aquel niño