desencuentros

Vevero

Poeta reconocida en el portal
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La de ellos era una relación extraña. Se querían, se tenían muchísimo afecto, eran muy buenos amigos, pero no lograban concretar sus deseos. En realidad, para ser más exactos, si hubiera sido por él, no habría existido ningún impedimento para continuar esa excelente amistad que los unía y convertirse en amantes. Pero ella, que era poseedora de una mente laberíntica y racional, no encontraba la salida en esos vericuetos de su pensar. Él, en cambio, era un hombre simple, único ,de esos que las familias consideraban un excelente candidato para la señorita de la casa. Pero ya hacía tiempo que había sido querido de ese modo en un hogar y ella ya no era la mujercita de la casa, aunque en la suya no hubiese niñas en edad de merecer, sino jóvenes merecedores.
Se cruzaron un mediodía caluroso de enero cerca del Congreso. Nunca supieron el por qué de lo que les había sucedido; tal vez porque así debía ser y estos porques no tienen explicaciones. Se vieron, se invitaron con algo fresco y empezaron a tejer historias imposibles que parecían posibles de tanto quererlas. Muchos anocheceres ella lo pensaba y lo sabía tan inasible como entregado pero por más que supiera que era el mejor regalo que la vida le hacía, ella no podía aceptarlo, aunque lo deseara.
Era una época confusa para los compromisos, pero ella no pertenecía a ese momento y si bien hacía 20 años que se había comprometido con otro hombre al que adoraba, no entendía cómo podía albergar sentimientos similares hacia dos seres. Lo mismo le había ocurrido cuando nacieron sus hijos y sintió que el corazón se le partía en piezas de un rompecabezas perfecto. En las noches, su mente se agotaba pensando cómo se conjugaba este nuevo fragmento con las demás, obviamente se despertaba con dolor de cabeza y sin poder resolverlo. La única conclusión que, día tras día, gritaba en su cerebro, era una sentencia que ella odiaba admitir: se habían conocido a destiempo.
Pero a veces el cuerpo habla más fuerte que la cabeza y aceptó el deseado y postergado encuentro. Temerosa y decidida, cuando todos ya se habían ido de su hogar, se duchó, se perfumó, se puso sus mejores encajes y se marchó. Llegó hasta la mitad del camino y, aunque sabía que lo lastimaba y seguramente lo perdería, se sentó en el mismo bar donde se habían conocido para nunca llegar a la cita, sin saber tampoco por qué, porque estos porques sin sentido solo tienen silencios.
 
Última edición:
hay amores imposibles, amores tardíos o amorse que llegan demasiado pronto, lo dificil es encontrar el amor en el momento justo... buena prosa amiga. besos
 
DavidMyers-nude1.jpg


La de ellos era una relación extraña. Se querían, se tenían muchísimo afecto, eran muy buenos amigos, pero no lograban concretar sus deseos. En realidad, para ser más exactos, si hubiera sido por él, no habría existido ningún impedimento para continuar esa excelente amistad que los unía y convertirse en amantes. Pero ella, que era poseedora de una mente laberíntica y racional, no encontraba la salida en esos vericuetos de su pensar. Él, en cambio, era un hombre simple, único ,de esos que las familias consideraban un excelente candidato para la señorita de la casa. Pero ya hacía tiempo que había sido querido de ese modo en un hogar y ella ya no era la mujercita de la casa, aunque en la suya no hubiese niñas en edad de merecer, sino jóvenes merecedores.
Se cruzaron un mediodía caluroso de enero cerca del Congreso. Nunca supieron el por qué de lo que les había sucedido; tal vez porque así debía ser y estos porques no tienen explicaciones. Se vieron, se invitaron con algo fresco y empezaron a tejer historias imposibles que parecían posibles de tanto quererlas. Muchos anocheceres ella lo pensaba y lo sabía tan inasible como entregado pero por más que supiera que era el mejor regalo que la vida le hacía, ella no podía aceptarlo, aunque lo deseara.
Era una época confusa para los compromisos, pero ella no pertenecía a ese momento y si bien hacía 20 años que se había comprometido con otro hombre al que adoraba, no entendía cómo podía albergar sentimientos similares hacia dos seres. Lo mismo le había ocurrido cuando nacieron sus hijos y sintió que el corazón se le partía en piezas de un rompecabezas perfecto. En las noches, su mente se agotaba pensando cómo se conjugaba este nuevo fragmento con las demás, obviamente se despertaba con dolor de cabeza y sin poder resolverlo. La única conclusión que, día tras día, gritaba en su cerebro, era una sentencia que ella que ella odiaba admitir: se habían conocido a destiempo.
Pero a veces el cuerpo habla más fuerte que la cabeza y aceptó el deseado y postergado encuentro. Temerosa y decidida, cuando todos ya se habían ido de su hogar, se duchó, se perfumó, se puso sus mejores encajes y se marchó. Llegó hasta la mitad del camino y, aunque sabía que lo lastimaba y seguramente lo perdería, se sentó en el mismo bar donde se habían conocido para nunca llegar a la cita, sin saber tampoco por qué, porque estos porques sin sentido solo tienen silencios.

La eterna lucha entre el corazón y la mente...
Me ha gustado mucho, ¿Continuará?, porlo pronto,estrellas.
Un beso
Rosario
 
Ufffffffffff vevero, nada que decir, excepto que sigo pensando que somos dos almas gemelas, y tu lo reflejas espectacularmente en letras.........
mis estrellas todas juntas y al unisono para vos. Muy muy merecidas
Un saludo
 
A veces tarda uno en decidirse y cuando lo hace ya es tarde, después, se vive añorando ese momento, que no vendrá.

Muy elegante mi querida amiga, por ahí hay una repetición, a ver si te das cuenta jejejeje.

Un beso

Eugenio
 
Un gusto leerte también en prosa, Vevero.
Caminos que se cruzan, por un destino que termina siendo a veces, tan esquivo..
Muy bello!
Besos.
 
No debes sentirte culpable nunca por nada que además no lo eres. Tu ser interior frenó a tiempo evitando, quizás algún mal mayor que hubiera salido más adelante cuando los cuerpos se calmasen con la fría rutina del insaciable y cambiante deseo.
Es fácil que nos atormente la mente, al tomar una decisión, pués enseguida surgen preguntas internas y reproches de lo que no se ha hecho y se imagina hubiera sido la decisió acertada. Pero no olvidemos, que durante toda la vida nos dejamos llevar por esos impulsos, que sin saber porque, nos hacen cambiar los caminos hacia los mismos objetivos.
Amiga Vero, es fácil aconsejar, pero para mí no lo es, te agradezco tu sinceridad al compartir y ojala te duela menos la espina.
Estar siempre en el mismo circulo dá protección pero a la vez rebotan siempre en la cabeaza cuando no en el corazón los mismos sentimientos y reproches. Por lo que el único consejo viable y general es que corra el aire. O sea, cambiar, dentro de lo posible de caras conocidas, de paredes, de establecimientos para la compra, siempre las mismas personas, con las mismas caritas de lastima o curiosidad te hacen sentir más victima... (Esto es hablar por hablar, con buena voluntad)
Lo dejo Vero, que si has tenido la paciencia de leerme, gracias y que si en algo me necesitas, no lo dudes, mi tiempo es tuyo.
Un beso para ti y un abrazo a todos.
Vidal
 
Última edición:
Buena prosa, que estraño es el amor, una lucha entreel si y el no.Un abrazo
 

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