PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
Ella se enteró de sus infidelidades y de su posible abandono.
Lloro inconsolablemente en el hombro de su mejor amiga, quién la escuchó pacientemente y mejor aún, le ofreció la solución a sus más caros deseos: ¡Qué su marido nunca la abandonase, que comiera de su mano y que estuviera pegado a ella como una sombra!
TRABAJOS GARANTIZADOS O LE DEVOLVEMOS SU DINERO Citaba un letrero amarillento por la humedad colgado del zaguán de la casa de la bruja Salomé Después de tres toquidillos inseguros una mujer vieja le salió al paso mostrando una risa mocha. Ella se escabulló rápidamente, cuidando que nadie la viera entrar a esa casa plagada de gatos con lomo erizado. Le dio miedo, pero estaba dispuesta a todo por obtener lo que deseaba.
-Dos gotas, no más cariño- Le dijo Salomé y le entregó un frasquito de color ámbar oscuro y al momento ella le entregó los billetes arrugados que traía en la mano.
-Garantizado- Le confirmó con una gran seguridad y guiño en el ojo. Ella le creyó.
Su marido cambió. Abandonó sus salidas nocturnas, ya no volvió a faltar a casa los fines de semana. Dejó de contestar el celular y abandonó las sesiones de chat interminables. Ahora, comía de su mano y no daba un paso sin que ella lo tomará del brazo, se había convertido en su sombra y a todo decía que sí ¡Sin chistar!.
-Dos gotas, no más cariño- Le había recomendado Salomé, pero ella era impaciente. Ahora pensaba regresar a la casa de la bruja. Sí lo pensaba seriamente cuando a lo lejos miraba a su marido, que ahora tenía la mirada perdida y la boca abierta, goteándole siempre por la comisura, una asquerosa gota de saliva y que cuando la descubría observándolo Le regalaba una sonrisa torcida y escalofriante ©
"Cuidate de lo que deseas, se puede hacer realidad"
Lloro inconsolablemente en el hombro de su mejor amiga, quién la escuchó pacientemente y mejor aún, le ofreció la solución a sus más caros deseos: ¡Qué su marido nunca la abandonase, que comiera de su mano y que estuviera pegado a ella como una sombra!
TRABAJOS GARANTIZADOS O LE DEVOLVEMOS SU DINERO Citaba un letrero amarillento por la humedad colgado del zaguán de la casa de la bruja Salomé Después de tres toquidillos inseguros una mujer vieja le salió al paso mostrando una risa mocha. Ella se escabulló rápidamente, cuidando que nadie la viera entrar a esa casa plagada de gatos con lomo erizado. Le dio miedo, pero estaba dispuesta a todo por obtener lo que deseaba.
-Dos gotas, no más cariño- Le dijo Salomé y le entregó un frasquito de color ámbar oscuro y al momento ella le entregó los billetes arrugados que traía en la mano.
-Garantizado- Le confirmó con una gran seguridad y guiño en el ojo. Ella le creyó.
Su marido cambió. Abandonó sus salidas nocturnas, ya no volvió a faltar a casa los fines de semana. Dejó de contestar el celular y abandonó las sesiones de chat interminables. Ahora, comía de su mano y no daba un paso sin que ella lo tomará del brazo, se había convertido en su sombra y a todo decía que sí ¡Sin chistar!.
-Dos gotas, no más cariño- Le había recomendado Salomé, pero ella era impaciente. Ahora pensaba regresar a la casa de la bruja. Sí lo pensaba seriamente cuando a lo lejos miraba a su marido, que ahora tenía la mirada perdida y la boca abierta, goteándole siempre por la comisura, una asquerosa gota de saliva y que cuando la descubría observándolo Le regalaba una sonrisa torcida y escalofriante ©
"Cuidate de lo que deseas, se puede hacer realidad"