Atrape en mi muñeca
las cuentas de ámbar
para que los Dioses ataran mi vida
al camino que pisan las ninfas.
Puse en la ventana
una vela blanca
para alegrar
a los ojos que sueñan
con cuentos de magos.
Coloque en la sala
azahar del limonero
que vive en la terraza,
y con un libro en la mano,
la música baja
y el pensamiento errando
te esperé.
Estuve herida
porque te habías envuelto en otros abrazos,
en otras caricias.
Unos pasos por mi conocidos
y nuevas sonrisas
arañaron mi alma.
Entre tu y yo
no puse nada,
ni pensamientos ,
ni palabreas…
Surgió mucho tiempo
sin ser interpretado.
Nació otra vida
ya sin lagrimas.
las cuentas de ámbar
para que los Dioses ataran mi vida
al camino que pisan las ninfas.
Puse en la ventana
una vela blanca
para alegrar
a los ojos que sueñan
con cuentos de magos.
Coloque en la sala
azahar del limonero
que vive en la terraza,
y con un libro en la mano,
la música baja
y el pensamiento errando
te esperé.
Estuve herida
porque te habías envuelto en otros abrazos,
en otras caricias.
Unos pasos por mi conocidos
y nuevas sonrisas
arañaron mi alma.
Entre tu y yo
no puse nada,
ni pensamientos ,
ni palabreas…
Surgió mucho tiempo
sin ser interpretado.
Nació otra vida
ya sin lagrimas.