Atenea Sheresada
Poeta fiel al portal
Tengo miedo a caminar a creer que pueda existir un nuevo día, me escondo en la amargura, la sombra me cubre, parece que dormiré. Me siento en la banqueta, siento el frío en mi cuerpo, me recuesto un momento y duermo, dejo de sentir el frío que quema hasta los huesos. Comienzo a soñar, veo ángeles, imagino que es el cielo, creo firmemente que han terminado mis sufrimientos. Pero despierto, la lluvia me ha levantado de mis bellos sueños, debo correr a esconderme de esa tormenta, que mas que agua me representa tantas desdichas, cada gota me recuerda mi sufrimiento, no se si correr o caminar, al fin que al frente o a donde me dirija, en todas direcciones cae la lluvia.
Encuentro por fin una construcción a medio caer, no es segura, pero el menos me resguardará, como lo hacen aveces esperanzas, que parecen tan reales tan factibles, pero al final son nada.
Desearía tener el valor de arrancarme la vida, pero no soy mas que una oveja perdida, temerosa del lobo que es esta vida, lejana de todo, apartada del rebaño, pero no me fui por gusto, el pastor me ha sacado, ese hombre que tanto admiraba y que me dio la espalda.
Increíble, creo mas que soy un animal que una persona, últimamente siento que soy una sombra, nadie me ve, solo de vez en cuando, cuando la luz se ve perturbada por mi presencia, me mira con desdén hunde su mirada furiosa y me hace apartarme de sus rayos, que me significaban esperanza, pero que la fuente me vió indigna de ellos.
Es mucha la crueldad de mantenerme con vida, cuando no tengo ya nada por lo cual vivir.
Encuentro por fin una construcción a medio caer, no es segura, pero el menos me resguardará, como lo hacen aveces esperanzas, que parecen tan reales tan factibles, pero al final son nada.
Desearía tener el valor de arrancarme la vida, pero no soy mas que una oveja perdida, temerosa del lobo que es esta vida, lejana de todo, apartada del rebaño, pero no me fui por gusto, el pastor me ha sacado, ese hombre que tanto admiraba y que me dio la espalda.
Increíble, creo mas que soy un animal que una persona, últimamente siento que soy una sombra, nadie me ve, solo de vez en cuando, cuando la luz se ve perturbada por mi presencia, me mira con desdén hunde su mirada furiosa y me hace apartarme de sus rayos, que me significaban esperanza, pero que la fuente me vió indigna de ellos.
Es mucha la crueldad de mantenerme con vida, cuando no tengo ya nada por lo cual vivir.