tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Disparador de momentos, sintomatizacion de energías eméticas, raro mejunje para transmutar emociones violentas que sugieren lentitud de los hábitos abstractos.
Esos extraños sentimientos, que redefinen sensaciones en ideas, sin corresponder a un ápice de realidad.
Comienza el desarrollo de un concepto al que no podemos tocar, ni definir, pero por alguna razón, no obtenemos explicación, solo la percepción de pensamientos motores, que ofician como invisibles rotores amplificadores de energías indefinidamente personales, reflejadas frente a nuestros ojos internos, los mismos que usamos para observar culturas oxidantes de una realidad que poco nos conforma.
Nos sorprendemos creando fuentes de alimentación, que respaldan insospechadas teorías surrealistas de aceptación crónica.
Nosotros los viajantes vemos formas en el aire, vemos colores en la oscuridad, sentimos el placer del silencio, y el coral en el bullicio.
Nosotros los viajeros del alma, cortamos la imagen de una vida pagana, desmecanizando el tiempo real, activando el músculo de la imaginación desmembrando la nada.
Somos un grupo de locos que le damos forma a nuestras emociones y las adaptamos a la condición del mundo real, así como lo requiere la humanidad.
Que todo lo codifica y que todo lo controla o intenta controlar.
Esos somos.
Tan irreales, como el universo de nuestra mente.
Pero aquí estamos!
Esos extraños sentimientos, que redefinen sensaciones en ideas, sin corresponder a un ápice de realidad.
Comienza el desarrollo de un concepto al que no podemos tocar, ni definir, pero por alguna razón, no obtenemos explicación, solo la percepción de pensamientos motores, que ofician como invisibles rotores amplificadores de energías indefinidamente personales, reflejadas frente a nuestros ojos internos, los mismos que usamos para observar culturas oxidantes de una realidad que poco nos conforma.
Nos sorprendemos creando fuentes de alimentación, que respaldan insospechadas teorías surrealistas de aceptación crónica.
Nosotros los viajantes vemos formas en el aire, vemos colores en la oscuridad, sentimos el placer del silencio, y el coral en el bullicio.
Nosotros los viajeros del alma, cortamos la imagen de una vida pagana, desmecanizando el tiempo real, activando el músculo de la imaginación desmembrando la nada.
Somos un grupo de locos que le damos forma a nuestras emociones y las adaptamos a la condición del mundo real, así como lo requiere la humanidad.
Que todo lo codifica y que todo lo controla o intenta controlar.
Esos somos.
Tan irreales, como el universo de nuestra mente.
Pero aquí estamos!
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