Ricardo Llamosas
Poeta recién llegado
Aborrezco la ignorancia, el mundo maneje
sopor polémico de esta realidad entumecida
que no escatima augures de misterio
en cuestión de carnada para la inteligencia.
El indiscutible derroche existencial urge discordia,
pero dista mucho el cerebro crispar debates
esparciéndose en pereza de nimia jornada.
Solo los hígados incómodos litigan tenaces,
solo ellos, fluyendo atrevidos en la extravagancia
provocaran alma y destino en desacuerdo,
esos empecinados en quitar disfraz al mundo.
Y vaya si discrepo del escéptico que niega rotundo
al no vislumbrar tuétano que así se camufla en hueso,
discrepo de esta realidad que así va haciéndonos cadáveres.
Delego entonces en el silencio
asimilar su etérea digestión expansiva,
Y desde su dialogo inguinal nazco ingenioso
deshojar siquiera los increíbles apabulladores.
sopor polémico de esta realidad entumecida
que no escatima augures de misterio
en cuestión de carnada para la inteligencia.
El indiscutible derroche existencial urge discordia,
pero dista mucho el cerebro crispar debates
esparciéndose en pereza de nimia jornada.
Solo los hígados incómodos litigan tenaces,
solo ellos, fluyendo atrevidos en la extravagancia
provocaran alma y destino en desacuerdo,
esos empecinados en quitar disfraz al mundo.
Y vaya si discrepo del escéptico que niega rotundo
al no vislumbrar tuétano que así se camufla en hueso,
discrepo de esta realidad que así va haciéndonos cadáveres.
Delego entonces en el silencio
asimilar su etérea digestión expansiva,
Y desde su dialogo inguinal nazco ingenioso
deshojar siquiera los increíbles apabulladores.