El vestido del frío
es gris, blanco y celeste.
Siempre es delgadito y sin palabras,
se mete con su “mala cara”
por las rendijas mas leves,
y si no lo sientes rápido,
se cuelga en tu piel
sin peso, sin alma,
como el fantasma del marido gruñón
que te persigue en las equivocaciones
haciéndote agujeritos en las entrañas.
El frío, aquí, nace en Noviembre,
en las” malas palabras”
en los “ silencios sin corazón”
en los pozos,
en las sabanas sin besos,
en las caras serias…
Libreme Dios del frío
que me mata el alma.
Libreme con sonrisas,
con palabras cálidas.
Tápame con la manta de las caricias,
con el peso de los abrazos.
Mira con tus ojos mis ojos
para que ellos disipen mi miedo
y aten mi corazón
al viento de la esperanza.
es gris, blanco y celeste.
Siempre es delgadito y sin palabras,
se mete con su “mala cara”
por las rendijas mas leves,
y si no lo sientes rápido,
se cuelga en tu piel
sin peso, sin alma,
como el fantasma del marido gruñón
que te persigue en las equivocaciones
haciéndote agujeritos en las entrañas.
El frío, aquí, nace en Noviembre,
en las” malas palabras”
en los “ silencios sin corazón”
en los pozos,
en las sabanas sin besos,
en las caras serias…
Libreme Dios del frío
que me mata el alma.
Libreme con sonrisas,
con palabras cálidas.
Tápame con la manta de las caricias,
con el peso de los abrazos.
Mira con tus ojos mis ojos
para que ellos disipen mi miedo
y aten mi corazón
al viento de la esperanza.
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