rodrigotoro
Poeta adicto al portal
Me siento solo y abandonado,
no le quedan letras a mi pluma;
Me siento desnudo en la bruma,
y permanezco mirando el teclado
Las teclas son universos distantes
más allá de mi comprensión;
Alrededor, el mundo en peregrinación
me aplasta con sus dedos asfixiantes.
El eco del silencio me grita
y daña mis oídos con zumbidos:
agrestes bufones de ojos forajidos
que construyen con risas una ermita.
El tuétano del dolor me reconforta
con su abrazo caníbal y sanguinario;
Me siento feliz que sea el victimario:
.. Nada ni nadie ya me importa.
Me siento solo y humillado
por el autoritario llamado del destino:
que jugó sus fichas en mi casino,
y se rió al verme abandonado
...Y su rostro se ilumina con mi derrota.
Después de todo nunca fui buen jugador,
solo una mariposa que perdió su domador
y se pierde en el vacio como una nota
La farsa de la vida baja su oscuro telón,
y sus actores maquiavélicos satisfechos saludan:
con mascaras de engaños en la infamia se titulan,
y monedas de sangre recompensan su actuación.
Como cuervos aletean y hacen reverencias,
al Dios de la inconsciencia que ya se retira,
con séquito de mentiras que le aman y admiran
en carruaje de miserias y excelencias
Sus carcajadas revotan en las paredes,
satisfechas y ahogadas en el embeleco,
de sus voces sometidas como un muñeco
a la rapaz noche que entra bajo los dinteles...
...Me siento solo e indefenso como una flor,
ya no me quedan palabras a que aferrarme
la bestial soledad se apresta a rematarme
y me robó el último poco de tu amor