frank_calle
Poeta que considera el portal su segunda casa
De pronto el impacto, la sorpresa,
el grito.
Todo fue inesperado,
aunque no lo fuera su probable destino.
Retaba a la muerte,
en cada curva, en cada camino.
Todo y nada, en una jugada,
en un desatino.
Por la calle quedaron sus despojos.
Aún lloran los hermanos,
la madre,
los amigos,
la desamparada viuda.
Tras la ventana del balcón cercano
los vecinos sufren,
y en el jardín las flores preparan la despedida.
Luego todo acaba; y todo sigue:
algunos recuerdan;
otros olvidan;
los hermanos, la madre, los amigos,
la desamparada viuda,
inevitablemente todos vivirán su vida.
Luego todo acaba y todo sigue.
Pero allá, con el pasar de los días,
en la pequeña camita,
bajo la almohada,
dos huerfanitos lloran.
Frank Calle (6/mar/1970)
el grito.
Todo fue inesperado,
aunque no lo fuera su probable destino.
Retaba a la muerte,
en cada curva, en cada camino.
Todo y nada, en una jugada,
en un desatino.
Por la calle quedaron sus despojos.
Aún lloran los hermanos,
la madre,
los amigos,
la desamparada viuda.
Tras la ventana del balcón cercano
los vecinos sufren,
y en el jardín las flores preparan la despedida.
Luego todo acaba; y todo sigue:
algunos recuerdan;
otros olvidan;
los hermanos, la madre, los amigos,
la desamparada viuda,
inevitablemente todos vivirán su vida.
Luego todo acaba y todo sigue.
Pero allá, con el pasar de los días,
en la pequeña camita,
bajo la almohada,
dos huerfanitos lloran.
Frank Calle (6/mar/1970)