Después del accidente

frank_calle

Poeta que considera el portal su segunda casa
De pronto el impacto, la sorpresa,
el grito.
Todo fue inesperado,
aunque no lo fuera su probable destino.


Retaba a la muerte,
en cada curva, en cada camino.
Todo y nada, en una jugada,
en un desatino.


Por la calle quedaron sus despojos.
Aún lloran los hermanos,
la madre,
los amigos,
la desamparada viuda.


Tras la ventana del balcón cercano
los vecinos sufren,
y en el jardín las flores preparan la despedida.


Luego todo acaba; y todo sigue:
algunos recuerdan;
otros olvidan;
los hermanos, la madre, los amigos,
la desamparada viuda,
inevitablemente todos vivirán su vida.

Luego todo acaba y todo sigue.
Pero allá, con el pasar de los días,
en la pequeña camita,
bajo la almohada,
dos huerfanitos lloran.


Frank Calle (6/mar/1970)
 
De pronto el impacto, la sorpresa,
el grito.
Todo fue inesperado,
aunque no lo fuera su probable destino.


Retaba a la muerte,
en cada curva, en cada camino.
Todo y nada, en una jugada,
en un desatino.


Por la calle quedaron sus despojos.
Aún lloran los hermanos,
la madre,
los amigos,
la desamparada viuda.


Tras la ventana del balcón cercano
los vecinos sufren,
y en el jardín las flores preparan la despedida.


Luego todo acaba; y todo sigue:
algunos recuerdan;
otros olvidan;
los hermanos, la madre, los amigos,
la desamparada viuda,
inevitablemente todos vivirán su vida.

Luego todo acaba y todo sigue.
Pero allá, con el pasar de los días,
en la pequeña camita,
bajo la almohada,
dos huerfanitos lloran.


Frank Calle (6/mar/1970)
Excelente poema !.. La tragedia con todos sus matices, escrito conmjucha delixadeza y sentimiento, conmueve el final. Un gusto disfrutar tu arte poético. Afectuoso abrazo.
 
Muchas gracias amigo, muy gentil en su comentario.

A veces pienso que debo ser una especie de bicho raro que ha pasado casi la vida entera escribiendo poemas, porquer me nace por naturaleza, y a fin de cuentas, he dedicado toda una vida a la enseñanza de la ingeniería, escribiendo manuales, libros, etc. y trabajos académicos, sin pensar nunca en la posibilidad de publicar algo en serio, en literatura.

Y resulta que de pronto comprendo, al cumplir los 70 años, que todo lo publicado sobre ciencias, no significa realmente nada, no pasa de ser literatura científica, cada día más obsoleta, y entonces descubro que en mí interior, el máximo deseo es abrir las puertas a la literatura, con el único interés de divulgar lo que he escrito y disfrutar del placer que no me ha dado ninguno de mis libros técnicos (también he escrito muchísimo de ajedrez, pero esa es otra historia) que los estudiantes leen por obligación y descubrir que en cambio hay muchas personas que leen mis poémas por placer, y como Ud. agradecen que los haya dado a conocer.

Aunque para ser plenamente sincero, sea por vanidad o por conocimiento de causa, me satisface en general lo que he decidio dar a conocer. En realidad he leído y estudiado lo suficiente sobre la poesía de los siglos XIX y XX, como para poder auto evaluarme, y llegar a la conclusión de que he ido madurando un estilo propio, y creo que vale la pena definitivamente salir a la luz y comprobar si estoy o no en lo cierto.

Como lector, si un poema no me suena bien, si no tiene versos que me sorprendan, que oculten aunque sea de un mínimo de lírica, no termino ni de leerlo, y voy al siguiente. Y con esa misma regla mido los mios propios, si al final no me dicen nada, pienso que no podrán significar algo para otros, y van directo al cesto del olvido.

Le agradezco su interés, que me ha motivado ha hacer este comentario.

Un abrazo,

Frank Calle.
(Dr. Francisco Acosta Ruiz - facostaruiz82@gmail.com)
 
De pronto el impacto, la sorpresa,
el grito.
Todo fue inesperado,
aunque no lo fuera su probable destino.


Retaba a la muerte,
en cada curva, en cada camino.
Todo y nada, en una jugada,
en un desatino.


Por la calle quedaron sus despojos.
Aún lloran los hermanos,
la madre,
los amigos,
la desamparada viuda.


Tras la ventana del balcón cercano
los vecinos sufren,
y en el jardín las flores preparan la despedida.


Luego todo acaba; y todo sigue:
algunos recuerdan;
otros olvidan;
los hermanos, la madre, los amigos,
la desamparada viuda,
inevitablemente todos vivirán su vida.

Luego todo acaba y todo sigue.
Pero allá, con el pasar de los días,
en la pequeña camita,
bajo la almohada,
dos huerfanitos lloran.


Frank Calle (6/mar/1970)
La muerte de alguien querido, el sufrimiento inicial y un
espacio que deja el duelo en olvido. todo sigue sin darnos
cuenta, solo lo mas proximo se ve como el hecho de los
acontecimientos sucedidos. me gusto. saludos de luzyabsenta
 
Ciertamente hay matices muy contrastantes entre la manera de aceptar
las ausencias, sobretodo cuando son tan definitivas como la muerte.
Tu pluma nos describe una situación muy real de la vida, con una
delicada finura, que impregna el alma. Me ha encantado leerte.
Recibe un beso cariñoso que se apriete en tus mejillas.
 
De pronto el impacto, la sorpresa,
el grito.
Todo fue inesperado,
aunque no lo fuera su probable destino.


Retaba a la muerte,
en cada curva, en cada camino.
Todo y nada, en una jugada,
en un desatino.


Por la calle quedaron sus despojos.
Aún lloran los hermanos,
la madre,
los amigos,
la desamparada viuda.


Tras la ventana del balcón cercano
los vecinos sufren,
y en el jardín las flores preparan la despedida.


Luego todo acaba; y todo sigue:
algunos recuerdan;
otros olvidan;
los hermanos, la madre, los amigos,
la desamparada viuda,
inevitablemente todos vivirán su vida.

Luego todo acaba y todo sigue.
Pero allá, con el pasar de los días,
en la pequeña camita,
bajo la almohada,
dos huerfanitos lloran.


Frank Calle (6/mar/1970)
Un relato lleno de verdades, para tenerlo presente cuando vamos al volante...un abrazo
 
Si Pequeña, me aterra tanto que ocurran cosas así, y aunque afortunadamente no he tenido que vivir de cerca una desgracia semejante, que lo menos que puedo hacer es escribir, alertar, y vivirlo desde la poesía.

Un abrazo,

Frank
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De pronto el impacto, la sorpresa,
el grito.
Todo fue inesperado,
aunque no lo fuera su probable destino.


Retaba a la muerte,
en cada curva, en cada camino.
Todo y nada, en una jugada,
en un desatino.


Por la calle quedaron sus despojos.
Aún lloran los hermanos,
la madre,
los amigos,
la desamparada viuda.


Tras la ventana del balcón cercano
los vecinos sufren,
y en el jardín las flores preparan la despedida.


Luego todo acaba; y todo sigue:
algunos recuerdan;
otros olvidan;
los hermanos, la madre, los amigos,
la desamparada viuda,
inevitablemente todos vivirán su vida.

Luego todo acaba y todo sigue.
Pero allá, con el pasar de los días,
en la pequeña camita,
bajo la almohada,
dos huerfanitos lloran.


Frank Calle (6/mar/1970)
Triste situación últimamente hay una desmedida conciencia en las personas que tienen responsabilidades con sus familias,

Grato leerte
 

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