silu.o.rueda
Poeta recién llegado
Es cansado en la cocina estar,
ver a tanta gente entrar;
pedidos surgen, comen y se deleitan,
solo el plato queda al terminar.
Algunos prefieren postres,
otros prefieren grandes ahumados;
tantos otros llegan sin avisar,
piden sin medida,
negocian sin cesar,
y se marchan con rencor al facturar.
Llegamos a compartir,
a degustar lo servido;
nada ha diferido...
ellos siempre desaparecen
al ver que el precio
se ha mantenido.
En ocasiones han entrado
clientes casi extintos:
consumen por horas,
regresan; incluso algunos
me han traído sus propias obras.
Hace meses que llegaste,
como otras, como siempre,
pero con un aire distinto;
te tomaste tu tiempo
frente a todo lo escrito,
cada vez, algo diferente.
Has ofrecido un trueque:
a veces un dulce,
a veces un ingrediente,
a veces solo pan caliente.
Y con eso... suficiente.
De reojo pude verte,
disfrutando cada bocado;
una vez me descubriste
—y de mí no te burlaste.
Al personal pareces agradar,
me pidieron permiso,
y tus cubiertos decidí apartar.
No puedo negar que incluso yo
aprendí pronto
lo que más es de tu agrado;
escuchando qué agregar
y qué es mejor conservar.
No pienso mucho en ti...
pero acomodé tu mesa
por si el reflejo te pesa.
Me anticipé en una ocasión
y pedí por ti el plato;
no corregiste,
buscaste a lo lejos mi mirada
—y asentiste tiernamente.
Una apuesta comenzó
para saber si llegabas;
a veces perdía todo,
y otras tantas, lo ganaba.
En ocasiones quisiera perder,
si eso te hace aparecer.
Me preguntaste, estando allí,
si podías mirar la cocina,
y claro que accedí.
Ahora en mis platos probaste
el sabor que tú me diste.
La puerta parece estorbarte:
ahora entras por la salida,
sin llamar, sin despedida;
el candado... ya olvidado.
Hace tiempo te marchaste.
No mantengo tu mesa despejada.
En ocasiones quisiera perder,
si eso te hace aparecer.
Pero hoy, en la cocina callada,
la noche cobija ya,
sirvo mi copa y coloco la tuya.
Escucho tus pasos;
empujas la salida,
entonces veo en tus manos
mis postres más amados.
Gracias a ti,
comprendo al fin
que la apuesta has ganado.
ver a tanta gente entrar;
pedidos surgen, comen y se deleitan,
solo el plato queda al terminar.
Algunos prefieren postres,
otros prefieren grandes ahumados;
tantos otros llegan sin avisar,
piden sin medida,
negocian sin cesar,
y se marchan con rencor al facturar.
Llegamos a compartir,
a degustar lo servido;
nada ha diferido...
ellos siempre desaparecen
al ver que el precio
se ha mantenido.
En ocasiones han entrado
clientes casi extintos:
consumen por horas,
regresan; incluso algunos
me han traído sus propias obras.
Hace meses que llegaste,
como otras, como siempre,
pero con un aire distinto;
te tomaste tu tiempo
frente a todo lo escrito,
cada vez, algo diferente.
Has ofrecido un trueque:
a veces un dulce,
a veces un ingrediente,
a veces solo pan caliente.
Y con eso... suficiente.
De reojo pude verte,
disfrutando cada bocado;
una vez me descubriste
—y de mí no te burlaste.
Al personal pareces agradar,
me pidieron permiso,
y tus cubiertos decidí apartar.
No puedo negar que incluso yo
aprendí pronto
lo que más es de tu agrado;
escuchando qué agregar
y qué es mejor conservar.
No pienso mucho en ti...
pero acomodé tu mesa
por si el reflejo te pesa.
Me anticipé en una ocasión
y pedí por ti el plato;
no corregiste,
buscaste a lo lejos mi mirada
—y asentiste tiernamente.
Una apuesta comenzó
para saber si llegabas;
a veces perdía todo,
y otras tantas, lo ganaba.
En ocasiones quisiera perder,
si eso te hace aparecer.
Me preguntaste, estando allí,
si podías mirar la cocina,
y claro que accedí.
Ahora en mis platos probaste
el sabor que tú me diste.
La puerta parece estorbarte:
ahora entras por la salida,
sin llamar, sin despedida;
el candado... ya olvidado.
Hace tiempo te marchaste.
No mantengo tu mesa despejada.
En ocasiones quisiera perder,
si eso te hace aparecer.
Pero hoy, en la cocina callada,
la noche cobija ya,
sirvo mi copa y coloco la tuya.
Escucho tus pasos;
empujas la salida,
entonces veo en tus manos
mis postres más amados.
Gracias a ti,
comprendo al fin
que la apuesta has ganado.
Última edición: