Nommo
Poeta veterano en el portal
El mito del hombre, y su gran inteligencia,
me parece tremendo, pero se derriba bien, si uno es prudente.
Cae y se hace añicos, pero no protesta.
Vuelve a armarse de valor, y esta vez, ya, sonríe y se muestra convencido de que es posible
el Renacimiento.
Nuevamente, comienza su andadura.
Otra vez, hacia una nueva aventura.
Pero yo, como hermoso rey David,
le alcanzaré con el canto rodado en mitad de la frente.
Y otra vez, ¡ Perderá el cuello ! Tendré que cosérselo, de modo urgente.
Es lo que ocurre cuando crías a Goliath.
Se alía con los filisteos, y se hace belicoso e indiferente.
Pone a prueba al pueblo de Israel. Y la esencia de perfume viene en frascos pequeños.
¡ Debo hundirle el ceño !
Una pedrada y se acabó lo que se daba. Con mi espada, lo decapito y así, termina el mito.
me parece tremendo, pero se derriba bien, si uno es prudente.
Cae y se hace añicos, pero no protesta.
Vuelve a armarse de valor, y esta vez, ya, sonríe y se muestra convencido de que es posible
el Renacimiento.
Nuevamente, comienza su andadura.
Otra vez, hacia una nueva aventura.
Pero yo, como hermoso rey David,
le alcanzaré con el canto rodado en mitad de la frente.
Y otra vez, ¡ Perderá el cuello ! Tendré que cosérselo, de modo urgente.
Es lo que ocurre cuando crías a Goliath.
Se alía con los filisteos, y se hace belicoso e indiferente.
Pone a prueba al pueblo de Israel. Y la esencia de perfume viene en frascos pequeños.
¡ Debo hundirle el ceño !
Una pedrada y se acabó lo que se daba. Con mi espada, lo decapito y así, termina el mito.
Última edición: