danie
solo un pensamiento...
Surca libre, prolífero cogollo,
fecundando tu esbelta cortezuela,
sobre las sementeras y la azuela,
inventando a la diosa del pimpollo.
Despojando al biruji y su meollo,
con voz del orfeón de la zarzuela,
frente al liviano polen que revuela
quitando del sendero todo escollo.
Mezclando las lisonjas de la flor
y el néctar que seduce al picaflor,
tentando desde lo hondo con ternura.
La nívea margarita que sonroja
y la rosa carmín que se deshoja,
pinta la potestad con su blancura.
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