S.E. Avilés
Poeta Novato
Aún sin conocerte estabas en mis sueños.
Te presentía, te esperaba.
Aún sin verte ya eras mi dueño.
Te quería y te aguardaba.
Hallarte no fue casualidad,
eras parte de mi camino.
Amarte no fue coincidencia,
estabas en mi destino.
El encuentro era lógico y esperado.
El deseo inmenso, desorbitado.
Era normal el enamorarnos.
Predecible el apasionarnos.
Como dos seres reencarnados,
tu alma y mi alma se cruzaron.
Como dos vidas del pasado,
tu corazón y el mío se reencontraron.
Con tan sólo rozarnos,
nuestros cuerpos se reconocieron de inmediato.
Con tan sólo mirarnos,
nuestras ansias infinitas se desbordaron.
Y mientras nuestra sangre hervía,
mientras la pasión nos rebasaba.
Mi espíritu tranquilo se sentía,
porque a tu espíritu por fin hallaba.
Y aún cuando pasaran mil vidas,
y nuestras existencias se separaran.
El amor seguiría ahí, eterno,
hasta que el destino nuevamente nos juntara.
Te presentía, te esperaba.
Aún sin verte ya eras mi dueño.
Te quería y te aguardaba.
Hallarte no fue casualidad,
eras parte de mi camino.
Amarte no fue coincidencia,
estabas en mi destino.
El encuentro era lógico y esperado.
El deseo inmenso, desorbitado.
Era normal el enamorarnos.
Predecible el apasionarnos.
Como dos seres reencarnados,
tu alma y mi alma se cruzaron.
Como dos vidas del pasado,
tu corazón y el mío se reencontraron.
Con tan sólo rozarnos,
nuestros cuerpos se reconocieron de inmediato.
Con tan sólo mirarnos,
nuestras ansias infinitas se desbordaron.
Y mientras nuestra sangre hervía,
mientras la pasión nos rebasaba.
Mi espíritu tranquilo se sentía,
porque a tu espíritu por fin hallaba.
Y aún cuando pasaran mil vidas,
y nuestras existencias se separaran.
El amor seguiría ahí, eterno,
hasta que el destino nuevamente nos juntara.