Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
La ciudad se acomoda a la noche
como en tus manos el llanto y la mejilla.
Todo ocurre más lento;
puedes escuchar como tu corazón
lanza sus petardos en un aire de estuco
y grenetina de sabor destruido.
La nube desfondada se bebe los vidrios
detrás de la cortina.
La luna es apenas una sospecha
que te hace breve, replegada a tal punto
que cualquier señal de ti
puede ser evadida por el tránsito de lo que oyes:
Tu vientre compartiendo migas
con la soledad del cementerio,
pájaros que llegaron de una estación sin flores
y sin trenes: solo adioses
de pequeños dedos enterrados
que te acarician con su conjuro sin dígito posible.
¿Qué te cuentan los que derrochan números
y no saben cuentos para dormir?
¿Y por qué los grillos? ¿Por qué la crueldad
del amanecer y la repetición
de la sábana con sangre? Y los días
que siguen amaneciendo en jueves
con luna llena de todos sus grillos
y la cuna vacía.
Se llamaba Tristán. Nadie apellidó su tristeza
de un semestre reprobado.
Ni falta hizo.
Tú lo apodaste Mi vida.
como en tus manos el llanto y la mejilla.
Todo ocurre más lento;
puedes escuchar como tu corazón
lanza sus petardos en un aire de estuco
y grenetina de sabor destruido.
La nube desfondada se bebe los vidrios
detrás de la cortina.
La luna es apenas una sospecha
que te hace breve, replegada a tal punto
que cualquier señal de ti
puede ser evadida por el tránsito de lo que oyes:
Tu vientre compartiendo migas
con la soledad del cementerio,
pájaros que llegaron de una estación sin flores
y sin trenes: solo adioses
de pequeños dedos enterrados
que te acarician con su conjuro sin dígito posible.
¿Qué te cuentan los que derrochan números
y no saben cuentos para dormir?
¿Y por qué los grillos? ¿Por qué la crueldad
del amanecer y la repetición
de la sábana con sangre? Y los días
que siguen amaneciendo en jueves
con luna llena de todos sus grillos
y la cuna vacía.
Se llamaba Tristán. Nadie apellidó su tristeza
de un semestre reprobado.
Ni falta hizo.
Tú lo apodaste Mi vida.
26 de julio de 2024