IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Soledades necrosadas,
quietudes de mar gris,
entre cielos de dioses mudos,
las condenas tienden a reaparecer,
encarcelando a nuevos seres,
privándolos de la calma,
que abraza a la sombra
de todo dulce sueño,
privándolos de la brisa,
que atrapa al alma
y la vuelve voz alada,
privándolos de la luz del tiempo,
que nos espera, sin memoria,
desde las alturas de umbrales ciegos,
imploramos por un suelo fértil,
que pueda recibir silentes milagros,
cuando las desgracias se escondan
detrás de la verdad.
quietudes de mar gris,
entre cielos de dioses mudos,
las condenas tienden a reaparecer,
encarcelando a nuevos seres,
privándolos de la calma,
que abraza a la sombra
de todo dulce sueño,
privándolos de la brisa,
que atrapa al alma
y la vuelve voz alada,
privándolos de la luz del tiempo,
que nos espera, sin memoria,
desde las alturas de umbrales ciegos,
imploramos por un suelo fértil,
que pueda recibir silentes milagros,
cuando las desgracias se escondan
detrás de la verdad.