S.E. Avilés
Poeta Novato
Quedé devastada con tu ausencia,
me perdí en la soledad.
Necesitaba tu olor, tu esencia,
para poder continuar.
Como una flor marchita,
mis sentimientos se apagaron.
Las aguas de tu desamor
mi alma inundaron.
Los ríos de amargura se desbordaron,
no hubo suspiro que se salvara.
Los cauces de la pasión se secaron,
no hubo caricia rescatada.
Quedé seca, inanimada,
muerta, desolada.
Insensible, amargada,
inmóvil, aletargada.
Como un campo estéril,
mis frutos se acabaron.
Los vientos de tu olvido
mi alma lastimaron.
Mis cimentos se rompieron,
mis defensas se quebraron.
Ya no habrá tierra fértil,
ya no habrán días soleados.
Y tú, como si nada hubiera pasado,
seguiste tu camino sin mirar lo derrumbado.
La devastación que dejaste,
las ruinas que de mi quedaron.
S.E. AVILES
me perdí en la soledad.
Necesitaba tu olor, tu esencia,
para poder continuar.
Como una flor marchita,
mis sentimientos se apagaron.
Las aguas de tu desamor
mi alma inundaron.
Los ríos de amargura se desbordaron,
no hubo suspiro que se salvara.
Los cauces de la pasión se secaron,
no hubo caricia rescatada.
Quedé seca, inanimada,
muerta, desolada.
Insensible, amargada,
inmóvil, aletargada.
Como un campo estéril,
mis frutos se acabaron.
Los vientos de tu olvido
mi alma lastimaron.
Mis cimentos se rompieron,
mis defensas se quebraron.
Ya no habrá tierra fértil,
ya no habrán días soleados.
Y tú, como si nada hubiera pasado,
seguiste tu camino sin mirar lo derrumbado.
La devastación que dejaste,
las ruinas que de mi quedaron.
S.E. AVILES