Cristina Prieto Díaz
Poeta recién llegado
En pequeños pedazos, que cortan al cogerlos
fino cristal de bohemia, te desvaneciste en mí
la sangre entre los dedos cayendo de las manos
me vacío de sentido en sordera y ciega sima
que no vuelva a caer desangrada me juré
y me fallé porque solo es mía la culpa;
en las sombras de la inconsciencia
te veo todavía como el regalo de la vida
que ésta te ama aunque desde el otro lado
no me oyes y no te siento, pero te observo
y me alejo, ¿por qué no me oyes ya?
no despierto, mi sangre brota
y yo me odié por no volverte a vivir.
fino cristal de bohemia, te desvaneciste en mí
la sangre entre los dedos cayendo de las manos
me vacío de sentido en sordera y ciega sima
que no vuelva a caer desangrada me juré
y me fallé porque solo es mía la culpa;
en las sombras de la inconsciencia
te veo todavía como el regalo de la vida
que ésta te ama aunque desde el otro lado
no me oyes y no te siento, pero te observo
y me alejo, ¿por qué no me oyes ya?
no despierto, mi sangre brota
y yo me odié por no volverte a vivir.