la musica en los balcones
Poeta recién llegado
Primero me deslicé con la mente, sólo de pasada, sin entretenerme, llevándome el impacto de la impronta solamente, sin permitir que lo notaras me acerqué, solo un roce, uno sólo, suficiente para temblar, para notar que estás caliente, ardiente. Luego te miré, mi primera parada, y dejé de pensar, nadé por el mar de tu iris hasta el abismo y salté, y empecé a caer, a rodar lentamente primero, por tu cuello en espiral, ahora si entreteniéndome, jugando con cada poro de tu piel, quemándome los labios, humedeciendo cada beso para aliviar el calor del fuego que se te caía , se te desprendía , como una segunda piel que se muda en cada gemido, en cada suspiro, en cada beso ardiente. En mi segunda parada me quedé anclado, colgado mi destino en un Valle de deseo, ahí me perdí , no me veia, estaba fuera de mi, dentro de un gemido, escondido en un latido, fundido en un suspiro, perdido en el deseo.
Y en la tercera parada me bajé, cogí un taxi, me vine a casa y ahora me estoy duchando.
Y en la tercera parada me bajé, cogí un taxi, me vine a casa y ahora me estoy duchando.