la musica en los balcones
Poeta recién llegado
Se que llego tarde a las cosas, pero es que me paro mucho a que pasen, a que pase la mariposa y me dibuje de azul y malva casi añil la estela a trazos de mis pasos, los poquitos que me queden, si me llevan hacia ti, los quiero de colores, de plata las huellas y azules los moldes, no piso más ni un solo paso oscuro negro sombrío e infausto, por eso a veces llego tarde, porque me paro y espero a que pase, que pasen volando las orgullosas y presumidas aves tintineando su felicidad, bailando con la brisa cantando la oda de la libertad, eso es lo que quiero oír cuando me llames, por eso a veces me paro y llego tarde muchacha de ojos tristes, porque si he de llegar a ti algún día, quiero llevar lo necesario para la travesía, un caminito de colores y una melodía, una melodía que prometo cantarte cada dia, hasta que de tanto repetirla la aprendas de memoria y la confundas con la mía, y será sólo entonces cuando te vayas, cuando tu sola vueles, con tu paleta de colores y la canción aprendía, a regalar amor por fin, el que yo te haré sentir, con el que siempre habias soñado el que buscabas y querías el que Eros te debía , por eso muchacha de ojos tristes, se que te irás, que te marcharás un dia , y yo seguiré parado viendo la vida pasar, pero la veré más bella y hermosa, muchísimo más bonita, cuando se mezclen los colores de tu paleta y la mía, y la canción, esa bella melodía, solitaria huérfana que traigo, al oirla de tu voz, ya no sonará sola, será una sinfonía de mágicas armonías, que nunca dejaré de oir como banda sonora de mis dias. Gracias muchacha de ojos tristes, se que llego tarde, pero porque antes he parado a recoger lo que se que te falta y pedirias, lo necesario para despertarte el amor que en tu alma se dormía y poco a poco se moría, se que a veces llego tarde, pero es porque sabía que algún día aparecerías a reclamar el amor que lágrima a lágrima, llanto a llanto te has ganado y te debían. Se que a veces llego tarde y no precisamente a quedarme, yo solo quiero despertarte del letargo un mes, un año, o como dice Sabina, quinientas noches y diecinueve dias, pero eso si, muchacha de ojos tristes, sin herirnos sin mentirnos sin hacernos daño.
Última edición: