la musica en los balcones
Poeta recién llegado
Tiene un aspecto desaliñado, va a la moda y a corriente de esas chicas independientes que cuando te cruzan la mirada se defienden, ocultando tras sus ojos desilusión, desengaño y mala suerte.
Lia cigarrillos por necesidad, la de sentirse diferente, y por andar escasa de euros en su cuenta corriente. Siempre va sola rodeada de gente a un club de cerveza, los lunes, miercoles y viernes. No tiene coche se mueve en bicicleta, tampoco vida, sólo metas. La veo perder los dias uno a uno como se pierde el camarón que arrastra la corriente, los va dejando ir como si le sobraran, pensando equivocada, que los buenos, los de sabor a mermelada aun están por venir, y que no pueden ser estos, tristes aburridos y sombríos que entre las manos se le escapan en los que nunca pasa nada, los dias soñados de su vida, porque algunos sólo tienen un ratito de locura, y como mucho si hay sorpresa, como un viernes por la noche de doce a una en el club de la cerveza, una hora feliz.
Comparte piso para vivir, dos compañeras tres cuartos, un salón una cocina y una terraza sin jardín, soleado aunque para su gusto demasiado alto, pues tiene miedo a las alturas, y sin embargo esta acostumbrada al vaivén de las amarguras, pues ella solita se las cura, y no hace nada por salir y asomarse, al balcón a sonreír.
Déjame decirte, muchacha de ojos tristes, que tu verdadero vértigo es sufrir callada, llagas en el alma, que por falta de caricias con rosa de mosqueta te están quedando huellas y marcas tan profundas, que cuando por fin alcances tu meta, la cicatriz habrá velado, la belleza verde de tu aura. Un verde lleno de esperanza, moteado de falsas ilusiones, que dificultan el paso de la luz, la luz mistiada con la que miras, te cubres y proteges. Abre de par en par el ventanal del ático, deja que la brisa limpia de la mañana te equilibre, y asómate sin miedo que la vida pasa, y te prometo que te arrepentirás de los dias que no quisiste, y que uno a uno contagiados de desidia, ignoraste y perdiste. Asómate a la vida, muchacha de ojos tristes, asómate y como Lázaro, levántate y anda, y si eres atea, haz como tus gatos, salta del sofa y sigilosamente, gatea.
Lia cigarrillos por necesidad, la de sentirse diferente, y por andar escasa de euros en su cuenta corriente. Siempre va sola rodeada de gente a un club de cerveza, los lunes, miercoles y viernes. No tiene coche se mueve en bicicleta, tampoco vida, sólo metas. La veo perder los dias uno a uno como se pierde el camarón que arrastra la corriente, los va dejando ir como si le sobraran, pensando equivocada, que los buenos, los de sabor a mermelada aun están por venir, y que no pueden ser estos, tristes aburridos y sombríos que entre las manos se le escapan en los que nunca pasa nada, los dias soñados de su vida, porque algunos sólo tienen un ratito de locura, y como mucho si hay sorpresa, como un viernes por la noche de doce a una en el club de la cerveza, una hora feliz.
Comparte piso para vivir, dos compañeras tres cuartos, un salón una cocina y una terraza sin jardín, soleado aunque para su gusto demasiado alto, pues tiene miedo a las alturas, y sin embargo esta acostumbrada al vaivén de las amarguras, pues ella solita se las cura, y no hace nada por salir y asomarse, al balcón a sonreír.
Déjame decirte, muchacha de ojos tristes, que tu verdadero vértigo es sufrir callada, llagas en el alma, que por falta de caricias con rosa de mosqueta te están quedando huellas y marcas tan profundas, que cuando por fin alcances tu meta, la cicatriz habrá velado, la belleza verde de tu aura. Un verde lleno de esperanza, moteado de falsas ilusiones, que dificultan el paso de la luz, la luz mistiada con la que miras, te cubres y proteges. Abre de par en par el ventanal del ático, deja que la brisa limpia de la mañana te equilibre, y asómate sin miedo que la vida pasa, y te prometo que te arrepentirás de los dias que no quisiste, y que uno a uno contagiados de desidia, ignoraste y perdiste. Asómate a la vida, muchacha de ojos tristes, asómate y como Lázaro, levántate y anda, y si eres atea, haz como tus gatos, salta del sofa y sigilosamente, gatea.