la musica en los balcones
Poeta recién llegado
No podia ser verdad, cuando me lo dijeron no daba crédito, es mas, lo negué, no una ni dos ni tres, hasta siete veces dije no, hoy aún me cuesta creerlo, pero lo cierto es que, cuando me vi cara a cara con él, aunque se quedó mudo, quieto, congelado, sin expresión, no necesité ninguna excusa ni explicación , comprobé con mis propios ojos lo que ya era un clamor en boca de todos. Lo vi mustio, alicaído, triste, perdido, yo diria, que casi irrecuperable, y yo incrédulo que empecé a buscarlo por donde el solía moverse, que se oian risas, la suya la mas alta, que había música, el bailando, que llovía, como un tuareg sin turbante del desierto de Ayr, se abrazaba a la llovizna, silbando imitando a Gene Kelly, aquello de signing in the rain, que había ruido, se asomaba, siempre pendiente, alegre, vital. Por eso fué tan difícil creerlo, pero cuando ya cansado, anoche, regresaba a casa desesperado de tanto buscarlo, venga a preguntar, sin mas lugares donde buscar, vi su reflejo en el escaparate. Un frio alambre me atravesó por dentro todos y cada uno de los huesos, me paré en seco frente a la gran luna de cristal, era una calle pequeña, no habia nadie, la luz amarilla de una triste farola al principio me hizo dudar, me acerqué un poco mas y él también a mi, y si, no habia duda ninguna, era yo, me vi tan mustio, alicaído, triste y perdido que me di la media vuelta y lo dejé allí solo dentro del escaparate, pero antes de venirme, me dió tiempo a fijarme en su ropa, que por cierto era igual a la mia, y en el bolsillo de la chaqueta llevaba mi hoja escrita, mi dia 73, igual un dia de estos voy a por el, solo me acuerdo del título, 'La libreta de las cosas maravillosas.