abcd
Poeta adicto al portal
El día no tuvo fuerzas para llegar a la pared,
el angustioso sol tatuaba la luna entre mis arboles
y desde la ventana me mordía los dedos porque uñas ya no tengo.
No se a quien espero, no se si estoy esperando,
sigo ansioso como si hubiese visto a alguien volar.
Me sobran sombras y humo en los versos,
quisiera aspirar una nube y dejar de tener cuerpo.
Unos muertos fingen su muerte en mis manos,
masturbar la conciencia es alinear astros.
No saben mentir en la oscuridad,
las personas y los duendes se enaltecen.
Puedo llover raíces y miserias,
donar sal y ser un acuario en llamas.
O puedo ser ella y no tener penas ni pene,
así como un ángel en un hexágono sin oxígeno.
Creo que solo le temo a los relojes,
a su continua sesión de días y noches sin un sentido.
Ojala una bomba de infinitas pausas
destruya el candado de mis indecisiones.
Crecer no ha sido mas que ir en un tren
en túneles de piel, en valles de sed,
crecer es ser un instrumento silencioso
que va dejando cuerdas y manos,
papeles y notas en cada paso, en cada risa.
Pase lo que pese con el estoico y su estratagema,
al final el hombre se detiene en la lengua
de las cosas a las que nunca les encontró nombre.
Uno termina incrédulo
a merced del altar que se tiñe de esperanza.
La noche y sus fantasmas aprenderán a ser luz
una mañana cualquiera,
los libros y sus maltratadas estrellas
sonaran sus alarmas para llorar
y así de tímido será el camino del impío,
se dejará llevar por un cuento de porcelana.
Y aunque el poema no tenga poesía por gritar
he sido libre de fingir que el resto de mis días
ya fue re-escrito otra y otra vez.
el angustioso sol tatuaba la luna entre mis arboles
y desde la ventana me mordía los dedos porque uñas ya no tengo.
No se a quien espero, no se si estoy esperando,
sigo ansioso como si hubiese visto a alguien volar.
Me sobran sombras y humo en los versos,
quisiera aspirar una nube y dejar de tener cuerpo.
Unos muertos fingen su muerte en mis manos,
masturbar la conciencia es alinear astros.
No saben mentir en la oscuridad,
las personas y los duendes se enaltecen.
Puedo llover raíces y miserias,
donar sal y ser un acuario en llamas.
O puedo ser ella y no tener penas ni pene,
así como un ángel en un hexágono sin oxígeno.
Creo que solo le temo a los relojes,
a su continua sesión de días y noches sin un sentido.
Ojala una bomba de infinitas pausas
destruya el candado de mis indecisiones.
Crecer no ha sido mas que ir en un tren
en túneles de piel, en valles de sed,
crecer es ser un instrumento silencioso
que va dejando cuerdas y manos,
papeles y notas en cada paso, en cada risa.
Pase lo que pese con el estoico y su estratagema,
al final el hombre se detiene en la lengua
de las cosas a las que nunca les encontró nombre.
Uno termina incrédulo
a merced del altar que se tiñe de esperanza.
La noche y sus fantasmas aprenderán a ser luz
una mañana cualquiera,
los libros y sus maltratadas estrellas
sonaran sus alarmas para llorar
y así de tímido será el camino del impío,
se dejará llevar por un cuento de porcelana.
Y aunque el poema no tenga poesía por gritar
he sido libre de fingir que el resto de mis días
ya fue re-escrito otra y otra vez.