VICSAM
Poeta recién llegado
Melodía celestial tu compañía,
los días junto a ti mi gran amor,
son musas regaladas a mi espíritu,
que goza de tanta dicha mi amor.
Bendito el cielos y las estrellas,
que iluminan nuestras vidas,
y esa luna llena mágica y serena,
testigo de esa llama,
que prendió en tu corazón,
corazón que un día me obsequiaste,
porque yo era el dueño de tu amor.
Le susurré a los vientos,
hasta la aurora boreal,
que tu querida mía,
eres la lumbre,
que encandila a este hombre,
que graba a fuego en los papiros,
sus amores y sentires.
Amada mía, dulce caramelo,
éxtasis de mi alegría y
regocijo de mi alma,
razón de mi vida,
aire divino por quien vivo,
mujer de mis sueños y
de mi ensoñación,
serás siempre y hasta la eternidad,
el manantial de mi inspiración.
los días junto a ti mi gran amor,
son musas regaladas a mi espíritu,
que goza de tanta dicha mi amor.
Bendito el cielos y las estrellas,
que iluminan nuestras vidas,
y esa luna llena mágica y serena,
testigo de esa llama,
que prendió en tu corazón,
corazón que un día me obsequiaste,
porque yo era el dueño de tu amor.
Le susurré a los vientos,
hasta la aurora boreal,
que tu querida mía,
eres la lumbre,
que encandila a este hombre,
que graba a fuego en los papiros,
sus amores y sentires.
Amada mía, dulce caramelo,
éxtasis de mi alegría y
regocijo de mi alma,
razón de mi vida,
aire divino por quien vivo,
mujer de mis sueños y
de mi ensoñación,
serás siempre y hasta la eternidad,
el manantial de mi inspiración.