Lexema
Poeta que considera el portal su segunda casa
Juzgáme vos
Juzgáme luz
Juzgáme tú
Juzgáme Dios
Soy carne que gime,
hueso quebrado,
Vida etérea;
obra de suelo.
Brillo, niebla y noche
Ay! Ay! Ay!
Ay! Ay! Ay!
Este es mi canto
entre las horas prohibidas,
el dolor no se comparte,
el dolor no se obliga
el dolor se traga o vomita
Lo lamento, dice el
Ángel terrestre
mientras me endosa
la pena en su faz
y una mano en el hombro
Se desmorona
la autoestima, el ser,
el querer ser y,
el volver a ser se olvida.
Es ser ya no ser.
Me aquejombro,
me alimento de lágrimas
y mis ojos llaman el cielo;
teléfono ocupado...
Es medio día
y yo veo la media noche
O quizá tres cuartos de noche
O tal vez, mi última noche entera
como en otros tiempos fuera
Tiempos del pecho de mi madre,
tiempos de piñatas y de agasajos,
tiempos de amores en el cole,
tiempos de arroz frente a la iglesia
tiempos de una vía a la intriga.
Ahora solo pienso
en esas moscas
que me acosan
lamiéndose las patas,
viéndome con ojos de festín.
Juzgáme luz
Juzgáme tú
Juzgáme Dios
Soy carne que gime,
hueso quebrado,
Vida etérea;
obra de suelo.
Brillo, niebla y noche
Ay! Ay! Ay!
Ay! Ay! Ay!
Este es mi canto
entre las horas prohibidas,
el dolor no se comparte,
el dolor no se obliga
el dolor se traga o vomita
Lo lamento, dice el
Ángel terrestre
mientras me endosa
la pena en su faz
y una mano en el hombro
Se desmorona
la autoestima, el ser,
el querer ser y,
el volver a ser se olvida.
Es ser ya no ser.
Me aquejombro,
me alimento de lágrimas
y mis ojos llaman el cielo;
teléfono ocupado...
Es medio día
y yo veo la media noche
O quizá tres cuartos de noche
O tal vez, mi última noche entera
como en otros tiempos fuera
Tiempos del pecho de mi madre,
tiempos de piñatas y de agasajos,
tiempos de amores en el cole,
tiempos de arroz frente a la iglesia
tiempos de una vía a la intriga.
Ahora solo pienso
en esas moscas
que me acosan
lamiéndose las patas,
viéndome con ojos de festín.
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