—Viento, ¿de dónde vienes,
que traes sal y memoria,
y en tus giros me devuelves
la mitad de mi historia?
—Vengo del mar del que huyes
y del que siempre regresas,
de la herida que no muestras
y del verso que no eludes.
—¿Me conoces tanto, viento?
¿Sabes cuándo estoy vencido?
—Te he visto en cada lamento
y en cada paso erguido.
Te he oído en las madrugadas
cuando callas lo que sientes,
y te empujo por la espalda
cuando dudas o te mientes.
—¿Y por qué no me dejaste
caer cuando más pesaba?
—Porque eras mar en el alma
y la marea no acaba.
Porque vi en tu piel la lucha,
el temblor, la cicatriz,
y en tu voz rota y desnuda
descubrí que eras raíz.
—¿Y ahora, viento, qué me queda
si lo amado se disuelve?
—Te queda todo lo inmenso
que en tu sombra se resuelve.
La belleza de saberte
ya sin máscaras ni redes,
el coraje de mirarte
cuando el mundo no te entiende.
—Entonces, sopla conmigo,
sopla fuerte, compañero.
—Soplaré hasta que tu grito
sea canto verdadero.
que traes sal y memoria,
y en tus giros me devuelves
la mitad de mi historia?
—Vengo del mar del que huyes
y del que siempre regresas,
de la herida que no muestras
y del verso que no eludes.
—¿Me conoces tanto, viento?
¿Sabes cuándo estoy vencido?
—Te he visto en cada lamento
y en cada paso erguido.
Te he oído en las madrugadas
cuando callas lo que sientes,
y te empujo por la espalda
cuando dudas o te mientes.
—¿Y por qué no me dejaste
caer cuando más pesaba?
—Porque eras mar en el alma
y la marea no acaba.
Porque vi en tu piel la lucha,
el temblor, la cicatriz,
y en tu voz rota y desnuda
descubrí que eras raíz.
—¿Y ahora, viento, qué me queda
si lo amado se disuelve?
—Te queda todo lo inmenso
que en tu sombra se resuelve.
La belleza de saberte
ya sin máscaras ni redes,
el coraje de mirarte
cuando el mundo no te entiende.
—Entonces, sopla conmigo,
sopla fuerte, compañero.
—Soplaré hasta que tu grito
sea canto verdadero.