Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
No puedo dejar pasar mas días sin dirigirme a ti, amiga mía y dejar constancia de estas jornadas en las que me vendo la piel, para que esta no cuelgue por los jirones que me causan los sueños cuando estos van cargados de desaliento y oscuridad.
No logro entender este entorno donde me refugio, este trocito de tierra donde me toca vivir con personas que se suponen acordes a mi. Mas me doy cuenta que sigo sin encajar como nave obsoleta que viaja por el espacio que a otros de maravillas ciega.
Yo no soy así, carezco de brillo, carezco de ímpetu para enfrentarme a todo lo que me aqueja y resisto en esta piel que ya gime y que aun vendada me grita de dolor.
Así en este estado he salido de la casa hoy, intentando encontrar un rescoldo de calor humano, una brizna de calidez en los ojos de alguien.
Llueve con fuerza fuera, siento frío , pero me convenzo a mi misma de que yo no estoy allí, todo lo mas, estoy perdida en algún sueño o algún miedo, del que cuando despierte la tenebrosa injusticia del olvido se me hará bendita. Y yo, me quedaré con la sensación en la piel, mas no con el recuerdo amargo del tiempo pasado, es por eso que te escribo, para tus notas, para tu satisfacción escuchando el ruido del teclado.
Camino por estas calles que deberían ser por mi amadas, mas no las reconozco y me llenan de temor. Como lobos salen los pies de los zaguanes oscuros, me siguen sedientos de sangre, mas de humanidad inútil de pensamientos, pues solo les interesa mi carne.
La tierra no me ayuda, esta mojada y las montañas que debo escalar se deshacen en cada paso y yo caigo otra vez hacia el camino de mis perseguidores.
Cuando llego a la sima veo una gran explanada que hace de playa, es la separación, la arena de un mar que incierto, no sabe ni a quien pertenece, él, el mar no quiere etiquetas, el es libre, ni de unos ni de otros, por eso el otro grupo de personas, los del otro lado tampoco cruzan la playa.
Tanto orgullo, tanta vanidad para morir.
Yo desde la sima, miro atrás con la vista velada por las lágrimas por ver tantos rostros amados y tan alejados de mi. Ahora fieros con el único deseo de darme caza, de destruirme.
Los otros, los de la otra orilla, a ellos ni siquiera les importo,son tan poca cosa como yo, tan ausentes de este mundo como yo, tan alejados de la realidad que gobierna como yo. Estoy sin compañía en esta metamorfosis mía en la debo decidir, que añadir al día.
Me sentí tan triste, lloré tantas preguntas, lamenté tantas ausencias.
Me senté en la orilla de aquella playa solitaria,
Miré a los que me perseguían, a los que debían ser mis amados y quise olvidar y preferí vivir de historias, que sufrir la verdad.
Deje que el agua me acariciara los pies. Me regocije en el brillo que el sol dormido ya, reflejaba en las piedras y las teñía de oro.
Recordé el nombre mi amado, de aquel por el que permanezco aun en esta casa gris y la Fe, volvió a inundarme.
Aquella playa silenciosa, que no dejaba que nadie la profanará, me devolvió la Esperanza.
Las gaviotas que graznaban ausentes de todo peligro tomaron mi alma y la pasearon en Libertad, dándole ese refrigerio que ella necesitaba.
Sonreí en ese momento de quietud y comencé a pensar en los versos que mi amado me dedicaba cada día, y a mi volvió la Ilusión.
Las olas siguieron llegando suaves hasta mis pies descalzos y con el blanco de la espuma, confeccioné una bandera de Paz conmigo misma.
Aliviada y en soledad me volví a la casa y me Entregué nuevamente al sueño , respiré profundo y entendí que el temor y las lagrimas no camban nada, que solo son las decisiones tomadas con valentía las que te proporcionan un escudo que llevan tu nombre.
SHA.