Días de lluvia.

Pyck05

Poeta adicto al portal
08005e95d76699b6c3f2a3e3fa2b2edd.jpg
Antes recordaba que, en la mañana,
había paseado bajo la lluvia
y que lo hice con el paraguas abierto.

Algo difícil, en mi caso,
y más en un paseo de casi cuatro kilómetros.

Es cierto que alguna vez he bajado con el paraguas
y que también en alguna ocasión he tenido que abrirlo,
pero ha sido a ratos
y por el clásico chubasco
que luego te permite volver a cerrarlo
y continuar caminando sin tener que llevar el brazo
aguantando ese armatoste.

Es bonito caminar bajo la lluvia.

Ahora me han venido a la cabeza
momentos en los que he disfrutado
de instantes así,
mojándome y compartiendo con la lluvia,
una caminata, una marcha,
una ascensión en la montaña,
una acampada bajo una tienda, en la sierra,
una tormenta, y así un larguísimo etcétera
que daría para poder escribir algún relato.
Pero sé que fue en otro tiempo
y con una figura más joven en edad y en fuerzas,
en esos momentos que cada uno
tenemos reservados en el libro de la vida
para enmarcar con letras de oro
y que luego rescatan los recuerdos
y nos traen su aroma,
como una taza de café,
que tanto se añora y paladea.

Y sí, tengo que reconocer
que aquellos fueron momentos de magia,
en que las pupilas cargadas de inocencia
iban descorriendo los visillos de la lluvia
y mirando a través de ellos
a un mundo desconocido, nuevo
y lleno de encanto
que venía a mi encuentro.

Por eso no puedo olvidar aquella comunión,
muchas veces repetida y aceptada,
con los ojos recibiendo las lágrimas del cielo
y llorando, a su vez, de emoción y alegría,
ante un espectáculo tan maravilloso,
mientras, el cuerpo,
la figura con alma que me ha sido prestada
y que da vida a mis pensamientos y sentimientos,
se mojaba y empapaba, sin darse cuenta,
para tener que buscar, luego, el refugio
y el abrigo en un lugar seco
y cambiarse de ropa
y saborear, lentamente, esos instantes vividos.

Rafael Sánchez Ortega ©
05/09/20
 
08005e95d76699b6c3f2a3e3fa2b2edd.jpg
Antes recordaba que, en la mañana,
había paseado bajo la lluvia
y que lo hice con el paraguas abierto.

Algo difícil, en mi caso,
y más en un paseo de casi cuatro kilómetros.

Es cierto que alguna vez he bajado con el paraguas
y que también en alguna ocasión he tenido que abrirlo,
pero ha sido a ratos
y por el clásico chubasco
que luego te permite volver a cerrarlo
y continuar caminando sin tener que llevar el brazo
aguantando ese armatoste.

Es bonito caminar bajo la lluvia.

Ahora me han venido a la cabeza
momentos en los que he disfrutado
de instantes así,
mojándome y compartiendo con la lluvia,
una caminata, una marcha,
una ascensión en la montaña,
una acampada bajo una tienda, en la sierra,
una tormenta, y así un larguísimo etcétera
que daría para poder escribir algún relato.
Pero sé que fue en otro tiempo
y con una figura más joven en edad y en fuerzas,
en esos momentos que cada uno
tenemos reservados en el libro de la vida
para enmarcar con letras de oro
y que luego rescatan los recuerdos
y nos traen su aroma,
como una taza de café,
que tanto se añora y paladea.

Y sí, tengo que reconocer
que aquellos fueron momentos de magia,
en que las pupilas cargadas de inocencia
iban descorriendo los visillos de la lluvia
y mirando a través de ellos
a un mundo desconocido, nuevo
y lleno de encanto
que venía a mi encuentro.

Por eso no puedo olvidar aquella comunión,
muchas veces repetida y aceptada,
con los ojos recibiendo las lágrimas del cielo
y llorando, a su vez, de emoción y alegría,
ante un espectáculo tan maravilloso,
mientras, el cuerpo,
la figura con alma que me ha sido prestada
y que da vida a mis pensamientos y sentimientos,
se mojaba y empapaba, sin darse cuenta,
para tener que buscar, luego, el refugio
y el abrigo en un lugar seco
y cambiarse de ropa
y saborear, lentamente, esos instantes vividos.

Rafael Sánchez Ortega ©
05/09/20
Momentos de comunión con la naturaleza mas cierta...el regreso a la casa, el aroma de café recién hecho. La satisfacción de haber sido ungido con las lagrimas de nuestra madre Tierra.
Felicitaciones Rafael
Un abrazo cordial
 
Momentos de comunión con la naturaleza mas cierta...el regreso a la casa, el aroma de café recién hecho. La satisfacción de haber sido ungido con las lagrimas de nuestra madre Tierra.
Felicitaciones Rafael
Un abrazo cordial
Gracias por tu comentario, Ortunyo.
Un abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba