Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Dibujándose la cara
El ser humano,
en lugar de escribir con cabeza
escribe con la mano.
Dime, qué hacías, hijo mío,
que está todo revuelto...
No lo recuerdo, mamá.
Haz un esfuerzo, cariño.
Sí..., ahora lo recuerdo, mamá;
había encendido el ordenador, de papá,
y estaba jugando, a ser Dios.
Quisiera escribir sencillo
para que todo el mundo entendiera.
Solo veo dos problemas:
si escribo, para el simple
que busca lo complejo de la sorpresa,
aunque de ello nada entienda;
y si lo lee el instruido,
que aborrece el anhelo que se inventa.
Será mejor no escribir nada,
sentencia falaz donde las haya,
y que el niño siga jugando, entre horas,
dibujándose la cara.
El ser humano,
en lugar de escribir con cabeza
escribe con la mano.
Dime, qué hacías, hijo mío,
que está todo revuelto...
No lo recuerdo, mamá.
Haz un esfuerzo, cariño.
Sí..., ahora lo recuerdo, mamá;
había encendido el ordenador, de papá,
y estaba jugando, a ser Dios.
Quisiera escribir sencillo
para que todo el mundo entendiera.
Solo veo dos problemas:
si escribo, para el simple
que busca lo complejo de la sorpresa,
aunque de ello nada entienda;
y si lo lee el instruido,
que aborrece el anhelo que se inventa.
Será mejor no escribir nada,
sentencia falaz donde las haya,
y que el niño siga jugando, entre horas,
dibujándose la cara.