laureano
Poeta que considera el portal su segunda casa
De niño me subía a una bicicleta destrozada, daba vueltas por el barrio, algunos se reían de mí, otros me aplaudían por hacer dibujos en el pavimento con esas ruedas marchitas, mientras el sol iluminaba, mientras una lluvia de cuerdas de violines brotaba desde un balcón o un jardín de una casa poblada por delirantes artistas.