Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dice mamá Venancia
Los niños del barrio perdieron la risa,
ya no hacen preguntas
de esas inocentes que al abuelo
hacían reír y no siempre
podía responder.
Los niños del barrio,
ya no tiran chapas sobre
la rayuela,
no les emociona el juego
de canicas,
se perdió el asombro,
ya no tienen sueños y viven
los de otros, en Tablet
o en IPhone,
de Samsung o Huawei.
Las redes sociales arruinan
su mundo, olvidaron comer
en familia, ahora desayunan,
almuerzan y cenan realidad
virtual, con chat incansables,
vacíos e insulsos y combos
de banalidades servidas
en Facebook,
Twitter o Instagram.
Las multimedias
les disfrazan y pasan de todo,
como si las cosas que se dicen
sean siempre buenas, no filtran,
ni eliminan el menú interminable
de absurdas mentiras;
que esconden o maquillan
de rosa la peligrosa verdad.
En los video juegos, los perversos
dueños del ciberespacio invaden
sus mentes; con tecnologías
de esas diz modernas,
traen nuevas adicciones
de las cuales no saben,
cómo escapar.
Los niños del barrio, se fueron
del barrio, han perdido el habla,
se les fue el encanto muchos
se preguntan:
Los niños del barrio perdieron la risa,
ya no hacen preguntas
de esas inocentes que al abuelo
hacían reír y no siempre
podía responder.
Los niños del barrio,
ya no tiran chapas sobre
la rayuela,
no les emociona el juego
de canicas,
se perdió el asombro,
ya no tienen sueños y viven
los de otros, en Tablet
o en IPhone,
de Samsung o Huawei.
Las redes sociales arruinan
su mundo, olvidaron comer
en familia, ahora desayunan,
almuerzan y cenan realidad
virtual, con chat incansables,
vacíos e insulsos y combos
de banalidades servidas
en Facebook,
Twitter o Instagram.
Las multimedias
les disfrazan y pasan de todo,
como si las cosas que se dicen
sean siempre buenas, no filtran,
ni eliminan el menú interminable
de absurdas mentiras;
que esconden o maquillan
de rosa la peligrosa verdad.
En los video juegos, los perversos
dueños del ciberespacio invaden
sus mentes; con tecnologías
de esas diz modernas,
traen nuevas adicciones
de las cuales no saben,
cómo escapar.
Los niños del barrio, se fueron
del barrio, han perdido el habla,
se les fue el encanto muchos
se preguntan:
¿Por qué no han podido
educarlos bien?
pero, nadie responde, en espacios
cerrados se ahogan los ecos,
disipan la luz.
Los niños del barrio han perdido
el habla, no se les entiende
ahora perrean y ladran
sus mensajes raros de aullidos
violentos y señas extrañas,
en cada ciudad;
con el cel en mano y la mirada
perdida sobre la pantalla,
parece que estuvieran
en un mundo irreal.
Dice mamá Venancia adivina
del pueblo los niños del barrio,
tienen maleficios que no tienen cura,
ni diez mil recetas de magias
prohibidas, ni mil exorcismos
les han hecho mella;
ya nada les llega,
los espíritus malos
no les pueden sacar,
todas estas cosas
ya estaban escritas
que iban a pasar y algunas
no están en la biblia,
pero si, en Internet...
Los niños del barrio,
antes dulces y vivaces
ahora suelen ser,
lánguidos y grises
en paisajes
donde crece el mal.
Dice mamá Venancia
si alguien se interesa
en traerlos al punto
de inicio y con un enter
darles un nuevo reset,
debe consultar con el amo
de arriba y preguntarle:
de lo niños que eran
puede algo rescatar
para que al pueblo,
que es su cielo
logren regresar.